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   Capítulo 1212 Me temo que se ha olvidado de mí

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 12842

Actualizado: 2020-02-22 00:02


Nick no podía quitarle la mirada de encima a Sheryl, ya que iba vestida con un atuendo informal que la hacía parecer más joven de lo que realmente era. Ante sus ojos, ella era atractiva y hermosa, de hecho, era natural que los hombres se sintieran atraídos por su apariencia, y Nick no era la excepción.

Su mirada se posó en Sheryl como si sus ojos estuvieran fijos en ella gracias a algún hechizo mágico. Sheryl no notó el evidente afecto en los ojos de él, pero una enfermera sí. Momentos antes, la enfermera caminaba hacia ellos con una sonrisa brillante en su rostro, totalmente emocionada de verlo nuevamente, sin embargo, cuando se acercaba, vio cómo él miraba a Sheryl. Ella se detuvo en el momento en que la decepción y el dolor la inundaron, e inmediatamente cambió de dirección y se escondió en un rincón donde nadie pudiera verla. Se quedó ahí, congelada como un árbol mientras observaba el cariño con que Nick miraba a Sheryl, y sintió que su corazón comenzaba a romperse dentro de ella, por lo que apretó los puños mientras se mordía el labio inferior en un intento por evitar llorar. No obstante, sus lágrimas la traicionaron y ya no quería seguir mirando, de modo que se dio la vuelta y se alejó mientras unas cálidas lágrimas escurrían por sus mejillas y su corazón se rompía en pedazos.

Sheryl seguía ajena a la mirada de Nick, y todo lo que sentía en ese momento era culpa. Después de que él le dijera la razón por la que estaba en el hospital, no pudo evitar sentir el impulso de darle un sermón.

Si bien era innegable la importancia del trabajo, la salud seguía siendo la base para trabajar de manera efectiva, así que debía darle la máxima prioridad. Pensar en eso hizo que las cejas de Sheryl se fruncieran, por lo que se volvió hacia Nick y lo reprendió por ignorar su salud. "¿Cuántas veces tenemos que recordarte que descanses más y te mantengas alejado del estrés? Nick, trabajas demasiado duro. El doctor ya te lo advirtió, y creo que Isla y yo hemos hecho nuestra parte al recordártelo también, pero ¿de qué sirvió? Simplemente te entró por un oído y te salió por el otro. ¿Cuándo vas a escuchar? Si sigues trabajando tan intensa y precipitadamente, déjame decirte que no estaremos allí para cuidarte cuando recaes". Ella se cruzó de brazos. Su voz demostraba que estaba enojada, y aunque apreciaba la dedicación y el arduo esfuerzo de Nick, era imposible terminar o hacer bien un trabajo una vez que se descuidaba la salud, que era necesaria para una larga cooperación. Pretender estar enojada también le servía para mostrar lo que pensaba acerca de situaciones como esa, pero no importaba cuánto lo fastidiara, él no se sintió ni un poquito molesto, y en cambio solo pudo percibir preocupación por parte de ella, lo que hizo que fluyera un hilo de calidez en su corazón.

En ese momento, recordó lo que había hecho su socio. Él escapó con todo su dinero sin dejarle nada y sin mostrar siquiera un poco de preocupación, y por eso, después de lo sucedido, se había jurado a sí mismo que no volvería a confiar en nadie. Había trabajado muy duro y había hecho grandes contribuciones a sus inversiones, pero ¿qué había obtenido a cambio?

Nada más que engaño y traición, así como la sensación de haber sido lo suficientemente estúpido como para haber confiado en un defraudador.

A partir de entonces, decidió que prefería ser el que engañara y traicionara que caer víctima de ello.

Esa no era la primera vez que sentía la decepción y traición, ya que había quedado huérfano a una edad muy temprana y nunca había tenido la oportunidad de disfrutar de su infancia, por lo tanto, siempre sufría la soledad. Si tan solo hubiera tenido a sus padres, entonces habría experimentado lo que se siente ser feliz, pero entonces, como una luz al final de un túnel largo y oscuro, se encontró con Sheryl e Isla. Esa era la

él.

También hubo momentos en los que se sintió abrumada por la tristeza y la decepción por no poder verlo. Quizás algún día se encontrarían en el hospital. Tal vez él se sentiría enfermo e iría a ver a un médico y así lo volvería a ver. Cualquiera que fuera la razón, cualquier cosa era mejor que esperar en vano y no volver a verlo.

La enfermera incluso revisó su perfil en los archivos médicos para obtener su número de teléfono, luego lo guardó e intentó marcar varias veces, pero no se atrevió a presionar el botón de llamada, ya que sus manos temblorosas la traicionaron y no hizo ninguna de las llamadas que intentó. A pesar de que memorizó el número, no tenía las agallas para llamarlo.

'¿Por qué?'. Ella seguía preguntándose por qué no podía llamarlo, o por qué él no la llamaba. Su mente estaba llena de dudas y signos de interrogación.

No obstante, sabía en lo profundo de su corazón que la razón por la que no podía hacerlo era porque no era lo suficientemente valiente y segura de sí misma como para atreverse a hacer el primer movimiento.

Ella era una mujer y creía que los hombres debían ser quienes hicieran el primer movimiento y quienes deberían ser los primeros en declararse. En el pasado había tenido algunas relaciones con otros hombres, y todos ellos habían tomado la iniciativa, por lo que sintió que rogar por el amor de un hombre era un acto desvergonzado por parte de una mujer.

Además, creía que Nick no sentía nada por ella y no le correspondería, porque a pesar de haber pasado esa noche juntos, él ni siquiera había mostrado ni un indicio mínimo de afecto por ella.

Nunca la llamó a pesar de que ella tampoco lo hizo, ya que no se atrevió a llamarlo debido a que sentía que era una deshonra absoluta y la falta de su dignidad como mujer. Preferiría ahogarse en la tristeza que ser desvergonzada al rogar por el amor de un hombre, y reflexionó en cómo Dios siempre hacía sufrir a las personas. Sin embargo, cuando estaba a punto de rendirse por completo después de esperar por muchos días en vano, para su sorpresa Nick apareció una vez más en el hospital en el que trabajaba. Ella sintió que se trataba de un milagro y de una nueva oportunidad para redimirse.

Tan pronto como su colega le dijo que él había regresado al hospital, se llenó de alegría y emoción, e incluso comenzó a buscarlo en cada sala y en cada pasillo, pero cuando lo vio, su sonrisa se borró de inmediato. Su corazón se rompió en pedazos mientras observaba al hombre al que amaba mirando a otra mujer del mismo modo que ella lo miraba a él.

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