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   Capítulo 1253 Lidiar con la prensa

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 8573

Actualizado: 2020-03-01 00:12


En el hospital, Leila todavía estaba bajo atención médica de emergencia. La luz en el quirófano seguía encendida.

Debido al pánico que sentía, Sheryl caminaba de un lado a otro. A pesar de esto, logró mantener la calma.

Miró hacia atrás y vio que aún había algunos periodistas junto a la puerta. Estaban atentos, esperando cualquier noticia.

Estos mismos no se atrevieron a hacer un escándalo. Unos minutos antes, había bastantes reporteros esperando, pero ahora solo quedaban unos cuantos, listos para recibir el último informe sobre esta situación.

La mujer los entendía. En realidad solo estaban cumpliendo con su trabajo con el fin de ganarse la vida, pero quería que se fueran de inmediato y les dieran el respeto y la privacidad que ella y Leila merecían. Parecían bombas haciendo tictac, listas para explotar en cualquier momento.

Aunque por ahora estaban quietos, sin duda, una vez que los médicos salieran a dar los detalles harían un caos para ser los primeros en recibir la información y así publicarla antes que nadie. Sheryl quería evitarlo a toda costa, por lo que tenía que encontrar la forma de que se fueran lo antes posible.

'¿Qué tengo que hacer?', se preguntó, caminando de un lado a otro.

Pasaron dos horas y aún no se le ocurría nada. Hizo todo lo que pudo por encontrar una solución. De repente, como si un foco se encendiera sobre su cabeza, una idea se le vino a la mente.

'A ellos les encantan los chismes sobre los famosos'. No estaba segura de si la información que tenía en mente llamaría su atención, pero valía la pena intentarlo.

Mientras pensaba en lo que iba a decir, sacó lentamente su teléfono y fingió responder una llamada. Con una voz lo suficientemente fuerte como para que la prensa oyera, dijo: "¿Hola? ¿Rachel? ¿Por qué me llamas?". La mujer hizo una pausa, como si la persona al otro lado de la línea estuviera hablando.

"Espera, ¿qué? ¿Estás cenando con Steve? Dios mío, ¿Steve Pei? ¿El que ganó el premio al Mejor Actor este año?".

Mientras hablaba, notó que varios de los periodistas pararon la oreja y no pudieron evitar escuchar la conversación con atención. Cuando oyeron el nombre de Steve Pei, sus ojos se abrieron totalmente como si acabaran de escuchar un chisme buenísimo. Estaban tan ansiosos de oír más que comenzaron a acercársele.

De reojo, ella vio su reacción, pero se puso de pie dándoles la espalda, como si no los estuviera viendo, y continuó con su actuación.

"¿De verdad? ¿Steve y tú son buenos amigos? ¿Y se ven regularmente? Santo Dios, ¿hay algo entre ustedes? Vay

gente lo sabe, mi mejor amiga estaría en un gran problema. Está en una cita con Steve y no le gustaría que la interrumpieran en este momento", dijo ella, con una mirada seria en el rostro.

"Entendemos, Sra. Lu. Por favor, ya no nos tenga en suspenso".

"Están cenando en el restaurante Sandesy, pero luego irán al West Theatre a ver una obra. Tienen que darse prisa si quieren alcanzarlos. De todos modos, pueden encontrarlos en cualquiera de estos dos lugares".

Todos la escucharon con atención y se emocionaron tanto que ni siquiera le dieron las gracias.

Tomaron sus cosas y se fueron. Después de todo, la primera editorial que consiguiese una entrevista con Steve Pei sería la ganadora. Uno de los periodistas se adelantó, así que la mayoría lo siguió y se fue.

Sheryl se sintió aliviada al verlos huir y pensaba volver a guardar el teléfono en su bolso, pero se detuvo en cuanto notó que todavía había varios periodistas que se habían quedado y ni siquiera parecían tener la intención de irse.

Ya no estaba de humor para seguir actuando y hablar sola por teléfono. Entonces, apartó su teléfono celular y caminó hacia los cinco reporteros.

Se detuvo frente a ellos mientras les lanzaba una mirada sarcástica y dijo: "¡Qué tonto de su parte permanecer aquí, en vez de seguir las huellas de Steve!".

Para su sorpresa, los cinco, sin expresión alguna en su rostro, la miraron y continuaron parados allí, como si no hubieran escuchado nada.

Frunció el ceño e intentó esconder la decepción en su rostro. No tenía idea de que estas personas tenían órdenes de quedarse y esperar. Independientemente de si lograban información útil, no se irían del hospital hasta que Leila se despertara.

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