ManoBook > Urban romance > La Novia Sustituta

   Capítulo 1310 Los desgraciados son los primeros que sufren

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 9004

Actualizado: 2020-03-12 03:11


"¡No peleen más! ¡No es bueno para ambas que se lastimen de esa manera! ¡Cálmese, por favor!", la gente alrededor de Sheryl y Melissa no dejaban de convencerle a esta última para que se calmara. Era evidente que estaban muy preocupados por lo que estaba sucediendo.

"Por favor, en vez de pelear, mejor traten de conversar. Tal vez se trata de un simple malentendido, y actuar violentamente no hará nada para solucionarlo. Señora, ponga abajo la muleta, ¿de acuerdo?".

Sin embargo, todas esas palabras cayeron en oídos sordos, ya que Melissa estaba demasiado concentrada en golpear a Sheryl. Por ello, no se detuvo ni por un segundo y continuó tratando a Sheryl con violencia. Y como las personas que estaban allí ya no podían soportar todo lo que estaba sucediendo, algunos de ellos le agarraron la mano a Melissa, intentando quitarle la muleta.

Sheryl se sentía totalmente agradecida al ver lo que esos extraños hicieron por ella, e inmediatamente aprovechó la oportunidad para salir corriendo y abandonar el hospital.

Tan pronto como salió, toda la fuerza que había usado como disfraz se desvaneció. Su firme determinación de ser fuerte se colapsó de inmediato, y poco después pudo sentir el dolor sordo que emanaba de su cuerpo. En ese momento, miró sus brazos y se dio cuenta de que los tenía llenos de moretones. Sin darse cuenta, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. No sentía nada más que agravio y resentimiento en su corazón.

Sin previo aviso, se tumbó en el suelo. No podía contenerse, era como si no pudiese hacer nada, y la desesperación la invadió poco a poco. ¡Cómo deseaba que Charles estuviera allí para acompañarla, para darle un fuerte abrazo y secarle las lágrimas con ternura! Ella anhelaba con todas sus fuerzas un precioso momento en el que se sintiera consolada y segura a su lado, incluso si él estaba en silencio, sin pronunciar palabra alguna.

Por un breve momento, mientras cerraba los ojos, numerosas escenas conmovedoras se reprodujeron vívidamente en su mente. Vio a Charles, y le contó sus angustias y todo lo que sentía. Cuando terminó, este le dio un dulce y reconfortante beso; y al ver los moretones en sus brazos, la abrazó con fuerza y le dijo que nunca permitiría que nadie la lastimara nuevamente.

Dominada por la desesperación, Sheryl se aferró a esta ilusión como si quisiera usarla como arma contra la tristeza. ¡Lo echaba tanto de menos que se estaba desmoronando!

Sin embargo, la amarga verdad era que Charles no estaba a su lado y que no podía ser su refugio de amor y ternura.

Melissa, por otro lado, estaba extremadamente enojada y molesta porque Sheryl se había escapado.

Entonces, justo después de enviar a Leila

abras de Melissa estaban dirigidas a Charles, sus ojos miraban a Sheryl.

Las cosas se desarrollaron tal y como Sheryl lo adivinó. Y aunque sabía que Melissa iba a difamarla de esa manera, todavía se sentía fría y melancólica en ese momento agridulce.

Había llegado a pensar que, incluso si el mundo entero la traicionaba, Charles, la persona a la que más amaba, le creería y protegería. Sin embargo, este la decepcionó una vez más, y tristemente se dio cuenta de que ya no había confianza entre ellos;

ya que si Charles aún la amaba y confiaba en ella, jamás la habría llamado para que fuese humillada de esa manera. No había palabras para describir lo horrible que se sentía Sheryl en ese momento. Inmóvil, permanecía parada en el centro de la sala, esperando que Charles abriera la boca, como si se tratase de un veredicto final.

Para empeorar las cosas, Charles ni siquiera se atrevió a mirarla directamente. Unos minutos después, finalmente abrió la boca.

"Sher, mamá me ha contado que regañaste a Leila, y que incluso la golpeaste. ¿Es eso cierto?". Después de que terminó de hablar, se quedó en silencio. Con el corazón lleno de esperanza, Charles esperaba que Sheryl lo negara. Mientras ella dijera que no hizo esas cosas, él elegiría creerla.

Sin embargo, el último hilo de esperanza de la mujer se derrumbó tan pronto como escuchó a su marido hacerle esa pregunta. Sencillamente, su corazón estaba hecho pedazos.

'¡Qué frío!', pensó Sheryl, y se preguntó: '¿Por qué tengo tanto frío de repente?'.

Era tal el frío que sentía, que olvidó por completo el dolor de los brazos. En ese instante, todo lo que quería era quedarse en un rincón sin que nadie la molestara nunca más. Y por la pinta que tenía, era evidente que sentía como si le hubiesen dado un fuerte golpe.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir