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   Capítulo 1328 La pregunta de Sheryl

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 15351

Actualizado: 2020-03-16 00:12


Charles no tuvo más remedio que aceptar la petición de Melissa, ya que sabía que no aceptaría un no por respuesta. De hecho, incluso era capaz de arruinar la comida que Sheryl había preparado tan meticulosamente.

"Mamá, no hay necesidad de que Sheryl prepare la habitación de invitados. Deja que Nancy haga ese trabajo más tarde. Deberíamos probar estos platos maravillosos. Sher los preparó todos para ti", dijo Charles con una leve sonrisa. Sheryl ya había perdido su última esperanza, y se quedó sentada en silencio al lado de su esposo. El ardor en su corazón después de saber que tendría que compartir el mismo techo con Leila era claramente visible en su rostro. Además de eso, la cara sonriente de Charles ante la sugerencia de Melissa empeoró su estado mental. Las palabras de su esposo cayeron como piedras sobre ella, golpeando su corazón. No podía creer lo que había oído.

Humillada y desconsolada por el comportamiento de Charles, pensó para sí misma: '¿Qué está haciendo? ¿Acaso no sabe que no me agrada Leila? ¿Ya olvidó la serie de eventos desagradables por los que hemos pasado por culpa de ella? ¿Cómo pudo aceptar la irrazonable petición de Melissa con tanta facilidad? ¡Incluso sin pedirme mi opinión!'.

Cuanto más lo pensaba, más se enojaba. De no ser porque Melissa había sido dada de alta del hospital ese mismo día, sin duda habría mantenido a Leila fuera de su casa, pero quería evitar hacer enojar a su suegra para que no volviera a enfermarse. Se tragó su reclamo, pero toda la situación la hizo perder el apetito por completo.

Al observar la expresión de disgusto en el rostro de Sheryl, Leila y Melissa no podían estar más encantadas. Eso incluso aumentó su apetito y ambas disfrutaron la comida con gran interés.

El delicioso almuerzo preparado con mucho amor no pudo erradicar la malicia de los corazones de las personas que compartían la mesa. Todos tenían sonrisas falsas, y mantenían conversaciones provocadoras, llenas de sarcasmo.

Sheryl terminó su comida, se levantó de su asiento y regresó a su habitación sin pronunciar ni una sola palabra. No pensaba gastar ni un segundo más en la mesa, frente a esos rostros falsos. Pensaba que sería mejor esperar a Charles en su habitación y pedirle una explicación cuando estuviera con él en privado, sin importar cuánto tiempo más tuviera que aguantar.

Llevaba más de media hora en su dormitorio, y él aún no regresaba. Con cada momento que pasaba, ser paciente era más difícil. Sentada sola en la cama, comenzó a sentirse ansiosa.

Melissa sabía muy bien que Sheryl estaría esperando a Charles. Por lo tanto, hizo todo lo que estaba en su poder para evitar que él se levantara de la mesa. Tan solo pensar en Sheryl sola y ansiosa hizo que su corazón saltara de alegría. Ante aquella idea, torció los labios haciendo una sonrisa sarcástica.

"¡Ay! Siento un dolor agudo en el hombro. ¿Serán las secuelas del empujón que Sheryl me dio en las escaleras? ¡Santo cielo! ¡Duele mucho!". Luego se volvió hacia Charles y gimió con voz dolorida. Con la cara arrugada, levantó las manos para masajearse los hombros, frunciendo el ceño y fingiendo una mirada de dolor.

"¿Está bien, Melissa?", le preguntó rápidamente Leila con mucha preocupación.

"Mamá, ¿estás bien?". Charles saltó de su asiento y caminó hacia Melissa con una expresión mortificada en su rostro; sin embargo, no pudo evitar sentirse escéptico sobre aquella repentina aparición de dolor, y pensaba para sí mismo: '¿Qué le sucede? Hace un momento, estaba disfrutando de su comida. No tenía indicios de malestar. ¿Cómo es que comenzó a sentir dolor de repente?'. Pero al ver que Melissa estaba realmente en problemas, dejó los pensamientos conflictivos y se preocupó por su madre. Después de todo, en su opinión, no era necesario que ella fingiera estar enferma solo para llamar la atención de su hijo.

Charles se ponía cada vez más ansioso al ver a su madre retorcerse de dolor, así que, pasado un rato, dijo con preocupación: "Mamá, vamos al hospital. Debes recibir atención médica adecuada antes de que sea demasiado tarde. ¡No nos demoremos!".

"Eso no es necesario. Además, estoy cansada de estar acostada en el hospital. Creo que solo necesito un masaje. Charles, ¿te importaría sobarme un rato?", dijo Melissa, entrecerrando los ojos con angustia, como si necesitara urgentemente a alguien que le masajeara los hombros.

La cara de Charles se volvió sombría. Por un momento, se sintió vacilante ante la petición. Su mente estaba ocupada pensando en Sheryl que lo esperaba en la habitación, pero, indefenso, decidió quedarse un

or decisión propia para ganarse el mismo amor que Sheryl les daba a los niños. Con estos momentos cobrando vida en su mente, no necesitaba más testimonio de que Charles la amaba. Se sentía culpable y arrepentida por cuestionar su amor. En un instante, estuvo inundada de remordimiento y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Sin embargo, en todos sus años como pareja, Charles también le había causado decepción y desesperación. Al igual que los bellos momentos la hacían feliz, los recuerdos desagradables también la lastimaban.

Muchísimas veces, Charles había elegido ser complaciente con Melissa y juzgar mal a Sheryl, responsabilizándola por las disputas familiares, e incluso se quedaba callado cuando su madre la calumniaba. Y ahora estaba Leila. Se preguntaba si acaso Charles era ciego o tonto para ser tan relajado y complaciente con personas que deliberadamente creaban problemas en su familia. No entendía por qué se comportaba de esa manera. Esto había causado pequeños resentimientos que tenía acumulados en su corazón. Había pasado innumerables noches desesperada, sin dormir, con lágrimas que caían por sus mejillas implacablemente.

De repente, Sheryl soltó un profundo suspiro. '¡No!', pensó. El amor de Charles por ella todavía no era suficiente, y su confianza en ella aún no era tan fuerte como pensaba. De lo contrario, ¿cómo podía creer lo que decían Melissa y Leila, en lugar de tener fe en su inocencia? No le cabía en la cabeza cómo su primera reacción había sido dudar en vez de confiar en ella cuando Leila y Melissa inventaron esa farsa para incriminarla.

Pensar en ese momento era devastador para Sheryl. Anhelaba con todas sus fuerzas una mirada firme y segura en los ojos de su esposo que demostrara que tenía una fe inquebrantable en ella. Charles nunca sabría cuánto le había importado eso a Sheryl. Si él no podía confiar en ella, ¿cómo podían estar juntos en la dicha y en la adversidad y enfrentar las dificultades que se presentaran en su camino?

Cada vez que Charles la miraba con escepticismo, hería sus sentimientos y lo que era peor, la dejaba sola para lidiar con situaciones que estaban más allá de su explicación.

Por todas esas razones, ella temía que su amor se acabara tarde o temprano.

"Por supuesto. Te amo. Sher, ¡nadie podrá ocupar tu lugar en mi vida! Siempre he hecho todo lo posible para salvarte de cualquier daño, ¿no es así?", dijo Charles en un tono serio, mirándola a los ojos. Luego se acercó y la abrazó. Le acarició el cabello y sostuvo su rostro con sus cálidas manos. Abrazándola de nuevo, notó lo frágil y ligera que era su esposa. A Sheryl le temblaba la voz y parecía estar usando toda su fuerza para pronunciar cada palabra cuando dijo:

"¿De verdad? Entonces, ¿cómo explicas esta situación? ¡Sabes que no me ha agradado Leila desde que la conozco! ¡Incluso secuestró a nuestro hijo! ¿Por qué aceptas dejarla entrar a nuestra casa? ¿Cómo esperas que viva con ella bajo el mismo techo?". Reunió todas sus fuerzas y desafió a Charles, interrogándolo con una mirada fría en sus ojos.

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