ManoBook > Urban romance > La Novia Sustituta

   Capítulo 1338 Cómo romper el hielo.

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 8279

Actualizado: 2020-03-18 00:12


En ese momento Charles le lanzó una penetrante mirada. El cliente estaba enrojecido de la vergüenza, sin saber cómo lidiar con la situación. Esperaba que alguien más en el lugar rompiera el silencio y así poder cambiar de tema.

Sin embargo, para su decepción, nadie tenía la intención de ayudarlo a salir de aquella incómoda situación. Tan solo se apartaron y observaban la escena. Pues de ninguna manera se perderían de presenciar algo tan divertido.

No obstante, les sorprendió que Charles no dijera nada más, y que simplemente levantara su copa para llenarla de vino. Luego, de un solo trago lo bebió el contenido y dejó caer la copa sobre la mesa.

"Es mi culpa, les pido me excusen". Luego de decir eso, Charles salió inmediatamente del salón sin siquiera molestarse en mirar hacia atrás.

Todos los presentes del lugar comenzaron a murmurar entre sí después de que él se marchó. En ese mismo momento, el hombre que había desafiado a Charles se limpió el sudor de la frente y se sentía aún atemorizado. Le tomó un tiempo recuperarse antes de unirse nuevamente a la fiesta. A partir de ese instante, entendía que había sido una mala idea desafiar a Charles de esa forma y jamás en toda su vida se atrevería a hacerlo de nuevo.

Por su parte, el chófer no esperaba que Charles volviera tan pronto. Así que antes de que pudiera reaccionar o saludarlo, Charles abrió la puerta trasera y abordó al auto.

"¿Sr. Lu?". El conductor observaba a Charles, que estaba sentado en el asiento trasero y luciendo bastante tenso, sin idea de por qué había regresado antes de lo previsto. Por lo tanto, tampoco tenía idea de a dónde debía dirigirse.

"Llévame a casa, ahora", dijo Charles, cerrando los ojos para poder descansar un poco. Se encontraba tan agotado, que sintió un poco de mareo y dolor de cabeza, luego de beber la copa de vino de un solo trago.

De camino a casa, mientras el auto avanzaba sobre la carretera, la mente de Charles se encontraba ocupada especulando en lo que había sucedido anteriormente.

En Dream Garden, donde todo lucía tan hermoso y tranquilo desde afuera, Melissa insultaba repetidamente a Sheryl, y Leila se le unía de tanto en tanto. Ella también maldecía a Sheryl cada vez que Melissa se detenía. Por el contrario, Sheryl mantenía la cabeza baja, provocando las mujeres sintieran curiosidad por lo que estaría pensando en ese momento.

"Maldita zorra. ¡Deja de seducir a mi hijo! No quiero verte más en mi casa. ¡Lárgate ya!". Mientra

njusticias que estaba sufriendo ese día valían la pena, siempre y cuando la familia estuviera tranquila.

Amaba a Charles y se esforzaba por darles a Clark y Shirley una familia unida y feliz. Tenía que ser fuerte para poder lidiar con Melissa y Leila, y pelear cuando fuera el momento adecuado.

Al mirar los dulces y angelicales rostros de Clark y Shirley, ella sentía que se llenaba de valor y energía. Estaba dispuesta a confrontar a Melissa para salvaguardar la felicidad de su familia.

"Charles, no me decepciones esta vez", murmuró Sheryl en voz baja. Si Charles no la comprendiera o no confiara en ella, cuando estaba luchando por esta familia, ¿cuál era el punto de sus esfuerzos?

Cuando las lágrimas estaban a punto de caer de sus ojos, Sheryl miró hacia la puerta al escuchar el golpeteo de unos pasos.

"Sher...", dijo Charles con voz temblorosa, mostrando preocupación e inquietud, pues se sentía mal por su esposa.

Sintiéndose incómoda con la manera en que él la miraba, Sheryl adoptó una expresión fría al verlo. Entonces se levantó y pasó junto a él sin decir ni una sola palabra.

Sorprendido por su frialdad, Charles la siguió cuidadosamente. El rostro sombrío de Sheryl expresaba su malestar en ese momento, y él no sabía cómo romper el hielo.

Decidida a no cruzar palabra alguna con él, Sheryl se mantenía ocupada para no prestarle atención. Luego tomó unos cubitos de hielo, los envolvió dentro de un paño limpio y lo presionó contra su inflamado rostro. Su cara estaba tan roja e hinchada como un tomate, y lucía realmente doloroso.

El agudo dolor que sentía Sheryl provocó que derramara un par de lágrimas.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir