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   Capítulo 1430 ¡Realmente no puedo hacer eso!

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 12100

Actualizado: 2020-04-05 00:51


Con un profundo suspiro, Black palmeó los hombros de Holley para consolarla, a pesar de su furia, él se calmó y dijo sinceramente: "No te preocupes, no dejaré que esto se quede así, ¡haré que ese hombre pague con creces lo que hizo! ¡Créeme!".

"¿En verdad harás eso? ¡Eres tan dulce! ¡Es tan bueno tenerte cerca!", Holley dijo suavemente con una dulce sonrisa y apoyó la cabeza en el hombro de Black. Holley tenía la fortuna de tener un chico como él a su lado, alguien que estaba dispuesto a mover todas sus influencias por ella.

"¡Tontita! ¡Deberías estar acostumbrada! Yo soy tu novio, ¡es mi trabajo cuidarte!", Black le susurró al oído. El tierno comentario de Black hizo que a Holley se le pusiera la piel de gallina, él esbozó una sonrisa torpe y le pellizcó la nariz como si fuera una niña que acababa de perder su muñeca favorita. Sintiéndose querida, Holley sonrió con timidez y desvió la mirada hacia otro lado.

Desde el asiento trasero, Leila los observaba con un toque de tristeza, una lágrima brotó de uno de sus ojos y cayó sobre su mejilla como un cristal. Leila se preguntó si algún día viviría algo así, el hombre que amaba y por el que se rompía la cabeza nunca le había hablado ni la había mirado de esa forma, lo único que podía sentir ella en este momento eran celos y arrepentimiento.

Una pena indescriptible surgió del fondo del corazón de Leila.

En la casa de Felix, un día atrás Aunque el escándalo de que una enfermera había intentado asesinar a su paciente fue bloqueado por el hospital, como médico, Felix tenía sus contactos para obtener la información. La ansiedad y el pánico atacaron al hombre pues su carrera y su vida estaban en juego, sin embargo, la ira lo invadió cuando pensaba que todo se había convertido en un desastre.

"¡Maldita sea! ¡Estamos perdidos! ¿Qué debemos hacer ahora? ¿Qué pasa si todos se enteran de la verdad? ¡Si lo saben, nos enviarán a prisión! ¡Entonces mi carrera habrá terminado! ¡Esto me está volviendo loco!", Felix gritó ansiosamente por teléfono. Él ya estaba sudando debido a los nervios, por lo que se limpió la frente con dureza y no pudo evitar agarrar su cabello con frustración.

Era demasiado tarde para que Felix se arrepintiera, después de todo, fue él mismo quien aceptó ayudar a Leila, aunque en ese momento estaba cegado por la avaricia y ahora estaba al borde del abismo.

Si la policía acudía a Lillian, ella lo delataría ya que no era una mujer que pudiera mantener la boca cerrada, como resultado, Felix terminaría tras las rejas por el resto de su vida.

Él era reacio a aceptar los hechos pero no podía culpar a nadie más que a sí mismo. Felix era un joven médico con un futuro prometedor por delante y lo destruyó todo con sus propias manos debido a su obsesión de hacer las cosas sin esforzarse, si sólo hubiera podido esperar un poco más de tiempo para ganar dinero, definitivamente no habría terminado de esta forma.

Al otro lado del teléfono, Leila también se sentía perpleja, la mujer estaba esperando buenas noticias y creía que esta vez cumpliría su objetivo, ella no podía entender qué había salido mal. Leila había hecho todo lo posible por elaborar un plan ideal y este debería haber funcionado, seguramente Dios le estaba trayendo más obstáculos a su vida ya que se suponía que este era un crimen perfecto.

'¿Por qué vuelve a fallar? Dios... ¿por qué no me ayudas?', Leila gritó con todas sus fuerzas en su interior, ahora ella estaba culpando al Todopoderoso por los malos resultados de su plan. ¿Cuán tonta podría ser? Leila jadeó con sus ojos enrojecidos como la sangre y sacudió la cabeza repetidamen

ortaban porque no tenían nada que ver con él, el hombre estaba demasiado ocupado elevando su carrera y fama como para preocuparse por eso.

Felix tampoco podía imaginarse arrancando la vida de una persona con sus propias manos, las mismas que supuestamente curarían la enfermedad y salvarían a algún paciente. ¿Cómo podría él, como médico, hacer algo tan despiadado?

Felix no podía hacer eso y no se permitiría hacer tal cosa, esto estaba más allá de su conciencia. No habría vuelta atrás si matara a Lillian con sus propias manos ya que caería en la oscuridad para siempre e incluso podría volverse loco.

Él debía detenerse antes de que fuera demasiado tarde, no quería pasar el resto de sus días en prisión y tampoco deseaba vivir para siempre lamentándose por sus actos.

Felix no se atrevería a cometer semejante atrocidad, ¡ya había hecho suficiente!

Todo lo que quería era pasar el resto de su vida en paz. Casi se moría de angustia al pensar en ser arrestado los días pasados, no podía dormir bien por la noche y siempre soñaba con que le ponían un par de esposas brillantes de plata en las manos. Luego se despertaba a medianoche con sudor frío, jadeando por el miedo, entonces, ¿qué podría ser peor que eso? Él no quería averiguarlo y su conciencia lo mataría si eso sucediera.

Con mil pensamientos en su mente, Felix dijo con voz temblorosa: "No, no puedo, ¡realmente no puedo hacer eso! ¡Ya he hecho suficiente! ¡Déjame en paz!".

Su voz se desvaneció y su rostro estaba tan pálido como una sábana.

"Sí, ¡por supuesto que puedes y debes hacerlo! No creo que quieras terminar en prisión, ¿verdad?", Leila lo interrumpió y dijo con determinación. Ella pensaba que Felix era un tonto que se dejaba llevar por su conciencia, la cual ella había olvidado desde hacía tiempo. Esta era la única forma de que ambos se salvaran, la muerte de Lillian sería su último recurso ahora, de lo contrario, la justicia los atraparía muy pronto.

"¡No! ¡No!", Felix gritó miserablemente y sacudió la cabeza con desesperación, luego se quedó totalmente en blanco, sintiendo que estaba flotando en el aire. No podía creer que todo esto le estuviera pasando y deseaba que fuera una pesadilla.

Felix cerró los ojos y no sabía qué hacer, después hubo un completo silencio por teléfono, ninguno de ellos volvió a hablar y sólo se escuchaba el fuerte jadeo del hombre, resoplando como si acabara de correr.

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