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   Capítulo 1433 Unir fuerzas

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 7494

Actualizado: 2020-04-06 00:12


De pronto, a Leila se le subió la sangre a la cabeza y se puso roja de la vergüenza; de no ser porque necesitaba pedirle un favor, no estaría allí rebajándose. Tener que acudir a Holley de esa manera era demasiado vergonzoso para ella.

"Señorita Ye, sé que no tengo nada que ofrecerle y que no puedo pagarle ahora mismo, pero usted me ayudó no sólo por empatía, ¿no es así?", le preguntó Leila. Temiendo lucir demasiado patética, prefirió ir directo al grano.

Con una sonrisa, Holley le respondió: "Bueno, tal parece que no te molesta ser franca, ¿no es así? Entonces mejor dejémonos de rodeos".

"Muy bien, señorita Ye, prosiga", coincidió Leila, un poco más calmada después de comprobar la reacción de Holley. Dada la forma en que se dirigió a ella, parecía que Holley todavía la consideraba útil y, mientras fuera así, ella tendría la esperanza suficiente para satisfacer sus deseos más profundos.

"Conozco tu situación y, si necesitas ayuda, no dudes en pedirme", le respondió Holley, sin mostrar ninguna emoción. Luego se volvió para mirar a la mujer frente a ella y

ante semejante mirada, Leila se estremeció.

"Aprecio su amabilidad, pero sé que nada es gratis en este mundo, así que, ¿qué quiere usted que haga a cambio?", le preguntó Leila, logrando esbozar una sonrisa.

Lentamente, Holley se puso de pie y tomó las manos de Leila entre las suyas, acariciándolas y examinándolas como si se trataran del tesoro más preciado. "¡Vaya, sí que tienes las manos hermosas! Son tan suaves que parecen de seda, es una lástima que Charles no haya podido darse cuenta... ¿cómo pudo dejar ir a una mujer tan hermosa? Definitivamente tiene que estar ciego".

Las palabras de Holley dejaron a Leila desconcertada. '¿A qué se refiere con eso? ¿Qué es lo que pretende?', se cuestionó.

"Hombres, ¿eh? No se cansan de buscar flores silvestres cuando ya tienen un hermoso jardín en casa. Has estado justo debajo de la nariz de Charles durante tanto tiempo, ¿en serio piensas que nunca llegó a sentir nada por ti?". La pregunta surgió de la nada y Leila estaba más confundida.

'¿Qué está tratando de decir?', se preguntó, sorprendida, 'Sé perfectamente lo que ella sentía por Charles, ¿acaso está tratando de probarme?'.

Pausando

s preocupaciones y se sintiera segura.

Como una gata se espabiló y saltó del sofá a toda prisa; sin embargo, como había pasado tanto tiempo echada, pronto sintió que el cuerpo se le entumecía y no podía moverse bien.

Los golpes no cesaron y Lillian se apresuró para llegar a la puerta, temerosa de que Felix pudiera marcharse si no recibía respuesta; con todas sus fuerzas logró recomponerse y caminar, esperando que el entumecimiento desapareciera.

Por su parte, Felix, después de llamar por un buen rato sin recibir respuesta, se agachó para mirar por la ranura de la puerta. Adentro, todo estaba a oscuras y eso lo

sorprendió mucho. '¿Lillian no me estaba esperando en casa?', se preguntó a sí mismo. 'No puede ser, si ella no está aquí, ¿dónde más podría estar? No tengo idea de otro lugar donde pueda estar y, si no la encuentro pronto, todos mis planes para hoy habrán sido en vano'.

Con eso en mente, dejó de tocar la puerta.

En ese mismo instante Lillian se acercaba al pomo con movimientos muy pesados, hasta que finalmente abrió la puerta.

De pronto, la tensión de Felix se desvaneció. 'Menos mal que está aquí, si no nos apresuramos y hacemos esto hoy, sabrá Dios lo que podría llegar a pasar', pensó.

Cuando Lillian vio el rostro de Felix, no se pudo controlar y empezó a llorar, la tensión y la ansiedad la habían consumido y se le lanzó encima para abrazarlo.

Felix le dio unas palmaditas en el hombro y de pronto la atmósfera se volvió cálida y amorosa.

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