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   Capítulo 9 ¿La amaba

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 7061

Actualizado: 2019-06-09 09:08


Si no le hubiera dado este mal consejo, no habría querido comportarse de manera inapropiada con Rachel, y mucho menos que Charles le descubriera.

"Vete a la mierda ahora mismo". Rachel estaba a punto de perder el control, por lo que Charles no estaba de humor para castigar al director Zhang en este momento.

El director Zhang escapó apresuradamente del despacho y Charles, dando muestras de una gran frialdad, levantó a Rachel por los brazos y la llevó al hotel más cercano. Cuando llegaron, ya los estaba esperando un médico.

"¿Cómo está?" No se creía que no hubiera un antídoto para eso.

Rachel, se sonrojó, y aunque en un principio se quedó acostada en la cama, aún estaba consciente y se abalanzó sobre Charles con ojos seductores. El efecto de la droga la hacía más atractiva que nunca.

Aunque ella había tomado la iniciativa de cortejarle, anoche aún ostentaba ese aire orgulloso de una super estrella, así que en aquel momento no dio rienda suelta a su pasión. Pero ahora todo era diferente; bajo el efecto de la droga, no había dudas de sus intenciones.

"Charles, ayúdame, no puedo aguantarlo..."

El doctor se sonrojó ante sus palabras y sigilosamente se dio la vuelta, pero Charles mantuvo el control. La encerró en la habitación y salió con el doctor, encendió un cigarrillo y le preguntó: "¿Hay alguna solución?"

El médico elogió discretamente su dominio de sí mismo y dijo: "Sr. Lu, el efecto es demasiado fuerte. Ya conoce la primera solución... la segunda es bañarla con agua fría durante dos horas, pero está haciendo mucho frío últimamente, y la señorita Bai está muy débil en este momento... Lo más probable es que..."

Antes de que terminara la frase, Charles ya había marcado el número de la recepción del hotel. "Quisiera dos cubos de hielo, por favor".

Para mantenerla quieta, arrancó el cable del teléfono y la ató con él. Luego la bañó en agua fría y eso le devolvió la sobriedad y la calmó.

Al darse cuenta de que Charles prefería usar el agua fría que dormir con ella, Rachel comenzó a rogarle. "Charles, por favor desátame, no lo soporto más..."

"No, así es mejor para ti". Charles se negó a escuchar sus ruegos.

Podía implorarle cuanto quisiera, pero no se acostaría con ella. Y entonces ella transformó su suavidad en maldiciones, le lanzó todo insulto habido y por haber y lo llamó impotente.

El médico estaba sorprendido tanto de aquellas palabras como del semblante de Charles. Era indudable que estaba cada vez más enojado.

Pasaba el tiempo y ella ya se había dado cuenta de que era inútil gritarle, por lo que se calmó poco a poco. Charles le pidió al doctor que comprobara cómo se encontraba y después de saber que estaba bien, le pidió que se marchara.

Rachel temblaba de frío incluso debajo de la colcha. Al ver sus pálidos labios, Charles pidió un tazón de sopa de jengibre para ella. "Bébelo y descansa; mañana estarás recuperada".

Rachel de repente levantó la cabeza y preguntó con pesar: "Charles Lu, ¿qué demonios quieres?"

Había experimentado una tortura similar filmando películas, cuando podía estar de pie sonriendo con un vestido corto a temperaturas bajo cero mientras trabajaba. Pero hoy era muy diferente.

'¿No sería mucho más fácil para él acostarse conmigo? ¿Por qué prefirió torturarme así?'

Rachel sintió rabia cuando pensó en lo que acababa de suceder. Culpó a la Sra. Lu y

con ese pensamiento, torció el gesto y arrojó a un lado la sopa de jengibre gritando: "¡Somos una pareja! Me parece bien que no me tocaras

durante estos años y no dije nada cuando seguiste la idea de tu abuelo de casarte con la chica. Pero, ¿qué saco yo de ello? Charles, hoy me has decepcionado de verdad".

Él no respondió, solo pidió otro tazón de sopa, se lo entregó y la consoló. "Bébelo", le dijo. "Tienes que cuidar tu salud".

Rachel gritó en un ataque, "¡No finjas que te importo, Charles! Hay tantas personas que están desesperadas por mostrarme su atención, que no necesito que pretendas que te preocupas. Yo necesito un novio. Dime, ¿me amas lo más mínimo?"

"Rachel, hablaremos de eso más tarde, cuando te calmes. Ahora, deberías descansar un poco, así que me voy". Charles evitó responder a la pregunta y luego continuó: "No te olvides de tomar la sopa de jengibre".

Le mostró su mal genio solo porque siempre estaba segura de que no la dejaría, pero ahora estaba decidido a irse y eso la asustó.

A pesar de su debilidad, se quitó la colcha, se aferró a él por detrás

y lo abrazó con fuerza, como si fuera a desaparecer una vez que lo dejara ir.

Posó la cara ardiente en su espalda y siguió disculpándose. "Lo siento, me siento herida y no quise pagarlo contigo.

Lo sabes, ¿verdad? Tengo miedo. Hemos cambiado, te has casado con esta chica, ahora vives con ella y me preocupa que te llegues a enamorar de ella algún día. Por eso siempre estoy ansiosa por estar contigo ahora. Sé que estoy siendo demasiado impaciente, pero me entiendes, ¿verdad?

Por favor, dime que nunca te enamorarás de esa chica. Por favor".

Se abrazó a él con fuerza. Aunque no podía ver el rostro de Charles, sintió que su cuerpo se tensaba y entonces su corazón se hundió.

Pero no podía rendirse.

"Charles, lo siento, por favor, perdóname. Te prometo que me portaré bien y no te haré enfadar jamás". Rachel hablaba muy seria.

Después de un buen rato, escuchó un leve suspiro de Charles. Este la obligó a soltar las manos que sujetaban su cintura, se volvió hacia ella, la miró y dijo: "Cuídate y no hagas que me preocupe demasiado por ti".

Ella no entendía lo que quería decir.

También Charles se encontraba confuso.

Pensó que la amaba como había hecho siempre, razón por la cual sintió un gran odio cuando su abuelo le pidió que se casara con otra chica. Sentía que Rachel era atenta y considerada y que podría haber sido la mejor esposa.

Así que sintió una gran amargura ante el matrimonio arreglado por su abuelo, así como por su esposa.

Pero recientemente, vio que Rachel no era diferente de otras chicas e

incluso se preguntaba a sí mismo si la amaba o no. Quizá solo estaba acostumbrado a tenerla cerca.

Tiró la colilla y puso en marcha el auto. Recibió un mensaje de Rachel que decía: "Perdóname".

Arrojó el teléfono a un lado.

Cuando llegó a casa, Autumn oyó el sonido y bajó las escaleras confundida.

Pensaba que no volvería esa noche y le dijo cortésmente: "Has vuelto. ¿Tienes hambre? ¿Te preparo unos fideos?"

Inesperadamente, Charles, que estaba agotado, asintió y dijo: "Está bien".

Autumn se sintió confusa durante unos momentos y luego fue a la cocina. Mientras esperaba a que hirviera el agua, frió un huevo, luego lo puso encima de los fideos, y con eso quedó lista una deliciosa comida.

"Come despacio, ten cuidado para que no te quemes la boca". Se sentó frente a él y lo vio comer los fideos. Preguntó con curiosidad: "¿No la llevaste a un restaurante después de recogerla?"

Durante un momento, Charles fue incapaz de pensar. Y un instante después, ya tenía una explicación lista.

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