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   Capítulo 1671 Estar harta

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 8821

Actualizado: 2020-05-23 03:16


Sheryl ya estaba harta, así que le recriminó: "Charles, después de todo el tiempo que hemos vivido juntos, ¿aún no sabes qué tipo de persona soy? ¿En verdad crees que le haría algo así a tu madre?".

En ese momento Sheryl finalmente entendió que las cosas nunca serían como antes entre ella y Charles. Cuando esa mujer puso un pie en su casa, fue una señal de que los viejos tiempos ya nunca regresarían. Aunque Charles seguía convenciéndola de que Leila no afectaría su relación matrimonial, eso claramente era una mentira. Con el paso del tiempo, la verdad saldría a la luz.

Las sospechas del hombre la desalentaron, ella estaba desconsolada y enojada. Entonces perdió toda la fe que aún tenía en su esposo, pues era claro que nada de lo que ella pudiera decir lo haría cambiar de opinión.

"Estoy cansada de tener que defenderme todo el tiempo. Diga lo que diga, tú no vas a creerme. Si en verdad crees que le hice eso a tu madre, está bien. Entonces soy culpable", Sheryl esbozó una amarga sonrisa y salió de la habitación, pero no llegó muy lejos. Disminuyó su velocidad, pensando que quizá Charles correría tras ella. Pero por mucho que su imaginación lo deseara, la realidad era muy distinta. Nadie siquiera abrió la puerta después de que ella salió.

La mujer salió corriendo del hospital, con lágrimas en los ojos.

En cuanto estuvo de vuelta en su auto, Sheryl se derrumbó, lloró como nunca antes lo había hecho, sollozando y lamentándose. Su llanto hacía que todas las lágrimas que había derramado antes parecieran poca cosa.

Nunca había imaginado que sería tan devastador descubrir que su amado esposo desconfiaba de ella. Al recordar las promesas que una vez se hicieron al casarse, Sheryl se preguntaba si todo habría sido una mentira.

En la habitación de Melissa

Después de que Sheryl se marchó furiosa, la habitación quedó en total silencio.

Melissa y Leila intercambiaron miradas, estaban felices por lo acontecido, pero no se atrevieron a mostrarlo. Permanecían en silencio mientras hacían un esfuerzo por contener su alegría, aunque la frialdad que rodeaba al hombre las asustó.

Después de un rato, Leila tosió, rompiendo así el silencio. Melissa no parecía sentirse muy bien. "Charles, por favor quédate aquí y cuida a Melissa, mientras yo voy a buscar a un médico".

Al escuchar sus palabras, Charles levantó la cabeza para mirar a su madre. Sus heridas parecían haber empeorado.

"Por supuesto", contestó mientras caminaba hacia ella.

Leila se dispuso a salir de la habitación.

Pero una vez fuera, no se dirigió al consultorio del médico de inmediato. Primero fue a un rincón, sacó su tel

harles sintiera más pena por ella.

Justo en ese momento, su teléfono comenzó a sonar. Entonces miró la pantalla y vio que era el detective quien le llamaba. "Cuida de ella", le dijo a Leila: "Tengo que atender esta llamada".

"Por supuesto, tú solo concéntrate en tu trabajo. Yo cuidaré de ella", contestó la considerada mujer, brindándole seguridad.

Cuando él abandonó la habitación, las mujeres intercambiaron miradas, sonrisas despiadadas se asomaban en sus rostros. Pero nadie en la habitación pareció darse cuenta. Aparentemente su plan había funcionado a la perfección.

Una vez en el pasillo, Charles atendió la llamada de inmediato. Con nerviosismo preguntó: "¿Qué averiguaste?".

"Señor Lu, acabo de enviar los archivos a su correo electrónico. Revise por favor su bandeja de entrada".

Charles colgó de inmediato. No podía esperar a ver lo que el detective había descubierto.

Él era uno de sus mejores amigos y sabía que podía confiar en él.

Charles volvió a su propia habitación de inmediato, prendió su computadora y revisó su bandeja de entrada.

Lo que encontró lo dejó boquiabierto.

¡Al fin y al cabo, los rumores de Internet habían resultado ser ciertos! Sheryl se estaba viendo con Lewis. Y lo que era peor, él no era el único. Ella también veía a otro hombre con regularidad.

Charles apretó los puños. No podía creer lo que acababa de ver. Murmuró para sí mismo: "¿Sheryl, qué otras cosas me ocultas?".

El doctor y la enfermera se retiraron en cuanto terminaron su labor, dejando a las dos mujeres solas en la habitación. Leila se dirigió hacia la cama de la anciana, con una sonrisa de oreja a oreja. "Melissa, tengo algunos trucos bajo la manga, ¡y afortunadamente parecen estar funcionando a la perfección!".

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