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   Capítulo 138 Lo pagaré

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 8915

Actualizado: 2019-07-12 00:12


Isla miró con desaprobación, pero al ver su rostro entusiasmado decidió no avergonzarlo, así que siguió escuchándolo. Pero cuanto más hablaba, más extraño sonaba.

"Puedes cuidar a los niños en la casa, y a mis padres les gusta hacer ejercicios matinales. Puedes levantarte a las seis y preparar el desayuno, después del desayuno, primero tienes que lavar la ropa, porque después tienes que salir a comprar los ingredientes para el almuerzo y la cena. ¡Oh! A mi madre le gusta el postre, así que tienes que hacerte tiempo para eso, y asegúrate de que la cena esté lista para cuando llegue a casa del trabajo".

Isla intentó recordar lo que su tía le había dicho. Estaba segura de que estaba en una cita a ciegas, no en una entrevista de trabajo para niñera.

Pero él parecía absorto en su fantasía y no podía dejar de hablar de ello. Isla asumió que debía ser rico, se decía que la mayoría de los hombres que eran buenos para ganar dinero tenían algunas tendencias machistas.

"Disculpa, ¿cuánto ganas por mes, señor Zhu? Oh, perdón, ¿señor Huang?"

"Cinco mil, es un buen número, ¿no? Si no te parece suficiente, eso aclara solo una cosa, que todas ustedes las mujeres son criaturas vanas, y no me atraen ese tipo de mujeres. Pero me gustan tus curvas y solo por eso te daré una oportunidad".

Gordon era un tipo tan arrogante que se atrevía a juzgarla en su propia cara.

Isla se pellizcó la pierna con fuerza debajo de la mesa, le dolió, lo que significaba que no estaba soñando. Entonces esta debía ser una cita a ciegas falsa, pensó riéndose de sí misma.

Tenía tres excusas preparadas para poder irse si la cita a ciegas se volvía rara, pero ahora descartó todo lo que había preparado de antemano.

La primera excusa era decir que no se sentía bien, pero temía que Gordon se aprovechara de eso y se ofreciera a cuidarla.

La segunda excusa era que algo urgente había sucedido en su casa, pero una vez más, Gordon podría ofrecerse a ir con ella.

La tercera posibilidad era decirle lo que pensaba, lo que llevaría a una discusión. Pero Gordon era un hombre fuerte, y ella solo era una mujer débil, así que no tenía más remedio que esperar hasta que él comiera y bebiera hasta estar satisfecho. Tal vez entonces estaría contento y la dejaría ir fácilmente.

Pero una vez que Gordon terminó la comida, comenzó a hacer insinuaciones sexuales, como que había un buen hotel cerca donde servían un desayuno delicioso.

Por muy deliciosa que fuera la comida, era imposible que Isla comiera con él otra vez.

"Gracias, señor Zhu, digo señor Huang. Gracias por tu ofrecimiento, le haré saber a mi tía cómo fue nuestra cita".

Estaba segura de que n

rovechado de los demás. Sacó un bolígrafo y un trozo de papel.

"Mi nombre es Isla Zhao. No soy una persona a la que le gusta aprovecharse de los demás, pagaré por lo que he hecho según el procedimiento habitual. Este es mi número telefónico, si tienes algún problema, puedes llamarme en cualquier momento".

Después de escribir la nota y dársela al hombre de traje, se sintió mejor. Se acomodó la ropa y salió corriendo del restaurante. Estaba decidida a no volver nunca en su vida a ese lugar.

Al hombre del traje no le importó la nota de Isla, y guardó el papel dentro de una carpeta. Su jefe había decidido dejarlo pasar y no se arrepentiría. Nunca hacía nada de lo que se pudiera arrepentir.

Al pensar en la expresión de su cara, sintió un escalofrío en su espalda. ¿Sería cierto que realmente no sabía sonreír en absoluto?

Se recompuso y volvió con su jefe. Esperó a que diera su golpe de gracia.

Comprobó la hora, habían pasado veinticinco minutos desde que entraron. Según el carácter de su jefe, habían alcanzado la máxima tolerancia. Sintió pena por Johnson Shen, el hombre que había estado hablando todo este tiempo.

"Señor Gu, ¿qué te parece? Di algo, he hablado demasiado. Vine aquí por el bien de tu familia, hemos cooperado durante muchos años, pero ahora me culpas. No pienses demasiado bien de ti mismo".

Johnson tragó un poco de agua. Al ver al señor Gu indiferente, se sintió ansioso y molesto. Él sabía que el señor Gu había nacido fuera del matrimonio: Sin esta conexión con la familia Gu, ¿quién se creía que era?

El reservado quedó en silencio durante tres segundos. Aron Gu, que les daba la espalda, se dio vuelta y se sentó frente a Johnson. Cruzó sus largas piernas, sus dedos golpeaban el sofá. Luego fijó su mirada en Johnson.

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