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   Capítulo 383 Una idea

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 10081

Actualizado: 2019-09-07 00:02


Charles tocó el timbre y luego oyó la voz de Leila que gritaba: "¡Ya voy!".

No le dijo a Leila con antelación que vendría a visitarla. Entonces, cuando Leila abrió la puerta y vio a Charles a la puerta, se sorprendió.

"Pensé que eras el electricista que vendría a cambiar una bombilla rota. ¿Qué te trae por aquí?".

Mientras estaba confundida sobre el motivo de su visita, Leila apenas podía contener su emoción. Su llegada fue sin duda una agradable sorpresa, porque ella nunca esperó que Charles la visitara en casa.

"¿Cambiar tu bombilla rota?", preguntó Charles un poco confundido.

Frunciendo el ceño, él agregó: "¿Tienes una bombilla rota?".

Leila suspiró: "Sí, hace unos días se apagó la luz del baño. He llamado al administrador del edificio para que mande a alguien a arreglarlo, pero hasta ahora no ha venido nadie". Leila hizo un puchero de frustración.

Charles rápidamente se ofreció a hacerlo.

"Puedo cambiarlo por ti", propuso él.

"Oh, no. No puedo pedirte que hagas eso", respondió ella.

"Esperaré al técnico que enviará el administrador del edificio. Es demasiada molestia para ti".

Charles le aseguró: "Mira, no es gran cosa".

Examinó la casa de Leila desde la puerta y confirmó que ella vivía sola. Charles sabía lo inoportuno que le podría resultar a una dama tener un baño a oscuras. Y fue esta preocupación lo que lo llevó a ofrecerse para solucionar el problema.

Antes de que ella pudiera negarse otra vez, él se quitó el saco del traje, lo dejó sobre el sofá y le pidió indicaciones para ir al baño. "¿Puedes mostrarme dónde está?".

Leila vio lo decidido que estaba Charles para ayudar, así que desistió de rechazar su propuesta. La verdad era que estaba encantada de que él se hubiera ofrecido para ayudar con un problema doméstico. Esto le daría la oportunidad de pedirle que se quedara más tiempo. Leila lo condujo al baño y luego le dio un banquillo para que se parara sobre él.

"Por favor, ten cuidado, señor Lu", dijo ella.

Charles le mostró una sonrisa confiada. "No te preocupes", le aseguró a Leila. Cambiar una bombilla era pan comido. Mientras subía sobre el banquillo, le dijo: "Por favor, mantén firme el banquillo".

Leila asintió con la cabeza e hizo lo que él le pidió.

Complacida con la situación, se imaginó que eran una pareja real, haciendo cosas que normalmente hacían las parejas. Ella se encargaría de las labores domésticas mientras que Charles se encargaría de las reparaciones. Leila pensó: '¡Si tan solo pudiera congelar este momento!'.

Charles tardó menos de tres minutos en completar la tarea. Después de reemplazar la bombilla rota, proclamó: "¡Listo! Por favor, intenta encenderla".

La luz inundó el baño en el momento en que Leila activó el interruptor. Ella gritó de alegría: "Ya está funcionando. ¡Muchas gracias!".

Leila no pudo contener su sensación de euforia provocada por algo tan simple.

Cuando Charles bajó del banquillo, le dijo a Leila: "La próxima vez que necesites ayuda para reparaciones men

na'. Pero sus intentos por lograr que se quedara fueron nuevamente rechazados. Charles explicó: "Me enteré de que tus compañeros de trabajo vendrían hoy a visitarte. Es por ello que yo también vine. Y como ya he visto cómo te encuentras, ahora me iré. Autumn me espera en casa".

Leila pensó con enojo: 'Autumn... ¡siempre es Autumn! ¡Esa repugnante mujer!'

David se levantó rápidamente y dijo: "Señor Lu, ¿puedo irme con usted?".

Y agregó: "¿Me haría el favor de darme un aventón? Voy a bajar en alguna parte del trayecto".

"Está bien. Entonces vámonos", Charles accedió pero su expresión era ilegible.

La partida de Charles y David deprimió a Leila, y ella ya no estaba de humor para cocinar. Ella y sus compañeros de trabajo decidieron cenar afuera.

David luchó con la incomodidad cuando subió al auto de Charles. Se sorprendió cuando Charles dijo: "Adelante. Di lo que sea que tengas en mente. Me di cuenta de que se te ha estado costando todo el día. En lugar de dejar que te esté preocupando y atormentando, sería mejor simplemente decirlo".

David se aclaró la garganta. "¿Usted sabe que tengo algo que decir?".

Fue aterrador saber que Charles podía descifrarlo con claridad, incluso cuando trataba de ocultar sus verdaderos pensamientos. '¿Cómo puede saber mi jefe acerca de mis intenciones?', reflexionó él.

"Por supuesto que sí", se rió Charles.

"Mientras estábamos en la oficina, estabas a punto de decir algo. Hace un rato, me mentiste y me pediste un aventón. Entonces, creo que tienes algo que decirme, ¿verdad? Y por favor, dilo antes de llegar a casa".

David respiró hondo. "Señor. Lu, no quiero ofenderlo. Pero…

¿Hay algo entre usted y Leila?".

Listo, ya lo había dicho. Estaba bastante nervioso, pero tenía más curiosidad que miedo.

Charles se congeló ante la pregunta. Superando la conmoción, pensó que la pregunta era divertida. Él respondió con una sonrisa: "Soy su jefe, ella es mi secretaria. ¿Qué otro tipo de relación tener haber entre nosotros?".

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