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   Capítulo 394 El embarazo de Rachel, la furia de Edward (parte tres)

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 10149

Actualizado: 2019-09-09 00:12


Edward miró fijo a Rachel mientras recordaba su terrible experiencia. "Cuando me dieron la noticia, busqué la opinión de otros médicos, fui a hospitales aquí y en el extranjero, para preguntar si se podría revertir la situación, pero todos dijeron lo mismo. Todavía no había cura para esta condición médica".

Su mirada adquirió la dureza del acero. "¿Y me dices que tu prueba de embarazo dice que vas a tener un bebé? ¿De verdad crees que puedes engañarme? ¡No todos son tan estúpidos como tú!", espetó.

Edward respiró hondo y luego exhaló profundamente, comenzaba a arrepentirse de no haber escuchado los consejos de Chris antes de decidir casarse con Rachel. Él incluso había defendido a Rachel frente a su familia, con la esperanza de hacerles ver que ella era en realidad una mujer amable y maravillosa, y que ellos no la comprendían. Todo lo que había dicho y hecho ahora le parecía tan ridículo. Todos excepto él habían visto la verdadera personalidad de Rachel.

Nadie estaba más sorprendido que Chris por estas revelaciones, ella sabía que debajo de la ira, su padre estaba realmente triste por el engaño de Rachel. Esta vez, la mujer realmente iba a cosechar lo que había sembrado, pero su principal preocupación era Edward. "Papá, sabes que demasiado enojo es malo para tu salud, necesitas calmarte. Aquí, toma un poco de agua", le entregó un vaso y luego le aseguró: "Pase lo que pase, estoy aquí para ti, nunca estarás solo".

Edward se sintió incómodo al escuchar las palabras tranquilizadoras de su hija, se dio cuenta de que le debía mucho a la joven por todo lo que había sucedido en los últimos veinte años. Si solo hubiera escuchado su advertencia sobre Rachel, las cosas podrían estar mejor.

Era cierto lo que la gente decía, la experiencia era el mejor maestro, y Edward tuvo suerte, porque pudo hacer algo con las malas situaciones.

Al ver que no obtenía ninguna compasión, Rachel gritó en voz alta y se aferró a la pierna de su marido. "Edward, lo siento mucho, por favor, perdóname", rogó.

Rachel sabía en su corazón que Edward no volvería a confiar en ella, así que decidió que lo mejor que podía hacer era humillarse, tal vez eso suavizaría aunque fuera un poco su corazón.

"Por un momento perdí la cabeza, lo siento de verdad y nunca más me atreveré a traicionarte", prometió.

Se aferró a la pierna de Edward y suplicó: "Lamento mucho mi comportamiento y mis acciones, sé que me equivoqué y ahora lo lamento. Por favor, Edward, dame una oportunidad".

Pero su esposo no se iba a tranquilizar. "¡Aléjate de mí!", gritó.

Estaba tan disgustado por lo que ella había hecho que no pudo contener su ira, incluso al escuchar sus disculpas. Se dejó llevar por sus emociones y pateó a Rachel con fuerza. La mujer se cayó por el golpe y su cabeza se estrelló contra una tetera.

El suceso tomó a todos por sorpresa, y nadie reaccionó lo suficientemente rápido como para atrapar a Rachel antes de que se cayera.

Se escuchó un golpe fuerte y pronto la cabeza de Rachel comenzó a sangrar y se desm

Miró a Leila, pero era evidente que no estaba contento de verla allí y quería alejarse rápidamente.

"Necesitaba una nueva receta", explicó Leila mientras retrasaba su compra.

Le preguntó con una gran sonrisa: "Escuché que te fuiste con la señora Lu de luna de miel, ¿cómo estuvo el viaje? Deben haber sido unas vacaciones maravillosas".

Charles contestó rápido para escapar de Leila. "Mmm, tengo que lidiar con una emergencia y no tengo tiempo para conversar ahora, discúlpame", dijo con un toque de impaciencia.

Vio que Leila se sonrojaba de vergüenza por el rechazo, pero no sintió culpa por su comportamiento. "Si has terminado lo que estabas haciendo aquí, mejor vete a casa", la apuró.

Leila estaba a punto de decir algo, pero sintió el frío recibimiento de Charles así que

ocultó su disgusto y después de una breve pausa, lo miró ofendida.

"Bueno, nos vemos mañana en el trabajo, señor Lu".

Charles no le prestó atención. Justo cuando Leila se dio la vuelta para irse, pasó junto a Autumn y Chris que regresaban después de comprar la comida y el café. Autumn sintió una breve punzada de celos, pero en seguida se sintió una tonta por haber sospechado de su esposo y su secretaria en el pasado. El tiempo que pasó con Charles borró esas dudas y al ver el tratamiento frío que le daba su esposo a Leila se sintió aún más segura.

Autumn gritó el nombre de su esposo, cuando Charles se volteó, ella se adelantó con una sonrisa: "Compramos comida y café, ya debes tener hambre", dijo.

Pasó junto a Leila sin siquiera mirar a la otra mujer.

Autumn por fin estaba convencida de que no había nada entre Charles y Leila y se prometió dejar de estresarse por nada.

"Gracias, Autumn, por tu preocupación", dijo Charles con dulzura. Sus modales estaban en marcado contraste con la forma en que acababa de tratar a Leila.

Chris le entregó a Edward una taza de café y él, cansado y demacrado, miró a su hija y dijo: "Es tarde, mejor vete a casa y descansa un poco, me quedaré y haré guardia".

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