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   Capítulo 460 La propuesta de Burke (parte Ⅱ)

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 9569

Actualizado: 2019-09-23 00:02


"No te preocupes por eso". Burke esbozó una sonrisa amable. A Leila nunca le había contado todo acerca de la condición de su familia, pero hoy estaba decidido a contarle todo. "Leila, prueba esto. Sabe muy bien", dijo él cariñosamente.

Puso la gelatina de sakura frente a Leila, la cual era cristalina y tenía dentro una hermosa y brillante flor de cerezo. De esta manera, fue fácil para Leila encontrar el anillo de diamantes que se encontraba en medio de la gelatina translúcida.

"Burke, ¿qué es esto?" Leila estaba sorprendida. Aunque de alguna manera podía presentir lo que Burke estaba a punto de hacer, todavía le temblaban las rodillas y se sonrojó cuando vio el anillo de diamantes dentro de la gelatina.

Cuando era una niña pequeña, siempre imaginó la escena en la que algún día un hombre le propondría matrimonio. Debería ser romántico, conmovedor y ella aceptaría la proposición con los ojos llorosos, brillando de amor y esperanza.

Y en ese momento, el hombre que estaba sentado frente a ella no solo tenía un trabajo respetable, sino que también era apuesto. Además, él también provenía de una buena familia. Parecía que en todos los aspectos, él era el esposo perfecto, pero al compararlos, Burke y Charles eran tan diferentes como el día y la noche.

Leila se encontraba sorprendida, mientras que Burke le sonreía con dulzura, sacando el anillo de diamantes de la gelatina. Después de limpiarlo cuidadosamente con un pañuelo, se levantó de manera abrupta y se arrodilló, lo cual sobresaltó a Leila. Todo parecía ser un sueño, un hermoso sueño.

Aunque solo estaban ellos dos en el restaurante, Leila todavía sentía una pizca de vergüenza por toda la atención que estaba recibiendo. Por lo tanto, ella le tendió la mano, en un intento por detenerlo. "Burke, por favor, no hagas esto. Simplemente párate".

"Leila, por favor, no me detengas. Déjame terminar lo que estoy diciendo o no me pondré de pie", dijo Burke con firmeza. Miró a Leila con sinceridad en sus ojos, siendo optimista de lo que el futuro les deparaba.

De hecho, Burke era apuesto, y lo más importante, era un hombre noble. Estuvo tras Leila durante muchos años y nunca perdió la esperanza. Leila podría haber aceptado su propuesta de matrimonio si no fuera una chica tan indecisa.

Sin embargo, ella todavía no estaba del todo convencida de él.

Al ver esto, las cejas de Leila se fruncieron y no tenía idea de cómo responder.

Mientras miraba fijamente a Leila, Burke se sentía muy impaciente por dar el siguiente paso en su relación, dado que estuvo cortejando a Leila durante muchos años. Este era un gran paso hacia su futuro juntos.

"Leila, puede que no hayamos estado juntos por mucho tiempo, pero nos conocemos desde hace muchos años. Y estoy seguro de que me conoces bien y sabes en qué tipo de persona me he convertido", dijo Burke con un tono gentil,

"Leila, ¿a qué te refieres con eso?" Dominado por la conmoción y una enorme confusión, Burke espetó: "¿Por qué dices que no eres lo suficientemente buena para mí? Eres una chica bondadosa y te amo por todo lo que eres. Entonces, ¿por qué ahora dices esto?".

"No hagas más preguntas, por favor. Burke, te lo pido de todo corazón". Leila se levantó, agarró su bolso y se dio la vuelta para irse. No podía quedarse allí un momento más, o de lo contrario moriría de la culpa y la vergüenza por haberlo lastimado de esta manera.

Para los demás, podría parecer ridículo que ella se sintiera tan agobiada por la culpa.

"Burke, lo siento mucho. Por favor, olvídate de mí. Sé que hay muchas mujeres maravillosas a las que les encantaría estar con un hombre tan amable, gentil y considerado como tú. Yo no puedo estar contigo", dijo Leila mientras se ahogaba en sus lágrimas. Luego le echó un último vistazo a Burke mientras sus ojos se enrojecían y se llenaban de lágrimas.

"Leila, detente. No me dejes aquí solo. Leila, por favor, espera". Burke se levantó, pero ahora tenía las piernas entumecidas, ya que estuvo arrodillado durante bastante tiempo. Pero por todo lo que estaba pasando no se dio cuenta y dio un salto hacia delante para detener a Leila, quien estaba a punto de irse.

Tenía demasiadas preguntas por hacerle, ya que ella lo había dejado bastante anonadado.

Temía perder la oportunidad de obtener respuestas si Leila llegaba a irse. Necesitaba estas respuestas para tener mayor claridad, encontrar la paz, y lo que era más importante, para aceptar lo que había sucedido antes de poder superarlo.

"Leila, por favor, dime por qué no dijiste que sí. Sé que lo que acabas de decir no era la verdad. Si tú no eres lo suficientemente buena para mí, no sé quién lo sea". Él se veía angustiado, mientras que Leila seguía mirando al suelo para evitar verlo directo a sus miserables ojos.

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