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   Capítulo 470 El fastidio de Leila (Parte Ⅴ)

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 9573

Actualizado: 2019-09-25 00:02


"¿Y se supone que debo de creerte? Obviamente es una excusa", dijo Leila. "Deja de soñar, Burke, ¡no me voy a rendir!", exclamó ella. Leila se estaba impacientando, pero no pudo resistirse a ser irónica. "No me voy a dar por vencida mientras no estés casado, ¡espera y verás!".

Su amenaza hizo que Burke frunciera el ceño, le irritaba que una mujer sin vergüenza lo molestara y estaba disgustado por su comportamiento humillante.

Pamela, quien estaba parada junto a Leila, gritó: "Señorita Zhang, olvidé decirte que pronto nos comprometeremos, esa es la razón por la que regresé aquí", luego, ella miró a Leila para ver si estaba escuchando. "Nuestras familias son amigas desde hace mucho tiempo y creo que es mejor para Burke casarse con alguien similar a él". Leila permaneció en silencio. "Bueno, no te estoy enviando una invitación para nuestra boda porque estoy segura de que podrás ver esto cuando los medios lo informen", dijo Pamela aún sonriendo.

'Leila no tiene que saber que todo lo que le he dicho no es cierto', pensó ella. Pamela simplemente quería que la otra mujer dejara de acosar a Burke y esto la llevó a mentir.

"¿De qué estás hablando?", dijo Leila totalmente sorprendida e inmediatamente miró a Burke para comprobar su reacción. "¿Pamela está diciendo la verdad? ¡Dime!", lloró ella.

"Por supuesto que es verdad", afirmó él. "De hecho, ¡muy pronto anunciaremos nuestro compromiso!". Burke miró directamente a Leila, "Entonces, espero que puedas felicitarme y desearme un matrimonio feliz", agregó él.

Para que la simulación pareciera más creíble, Burke tomó la mano de Pamela y dijo suavemente: "Vamos, debes estar hambrienta, ¿no acabas de decir que querías algo de comida china?".

Ella le sonrió y respondió: "Oh, sí, estoy hambrienta, vámonos". Su táctica funcionó porque verlos tan cercanos casi volvía loca a Leila, odiaba verlos comportándose tan románticos frente a ella.

Tan pronto como salieron del hospital, Pamela soltó la mano de Burke, sus mejillas estaban sonrojadas por la vergüenza. "Lo siento mucho, no debería haber dicho esas cosas, pero sólo quería ayudarte a salir de esa desagradable situación", dijo ella, temblorosa.

Burke la detuvo y sonrió disculpándose. "Pamela, por favor no digas eso, yo soy quién debería disculparse porque no debí haberte involucrado en esto", él dejó escapar un suspiro. "¿Me culparás por seguirle el juego? No tenía intención de hacerte parte de esta situación".

"Está bien, de verdad", le aseguró Pamela y luego le sonrió. "Vale la pena si finalmente deja de molestarte", agregó ella.

Burke suspiró aliviado. "Gracias por entender", entonces tomó a Pamela del brazo y comenzó a caminar. "Ahora, te prometí que comeríamos juntos, así que vámonos".

Los dos fueron sintiéndose mucho mejor mientras avanzaban en el camino, mientras tanto, Leila seguía ansiosa en la s

ra ser maestra de música en una guardería en la Ciudad Y y decidí aceptarla".

"Guau, eso suena bien", dijo Burke, impresionado. Él continuó preguntando sobre la guardería y se enteró de que era una de las más prestigiosas escuelas bilingües de jardín de infantes en la Ciudad Y. "Es un excelente lugar para trabajar. ¿Sabes? Mi salario anual apenas puede pagar la matrícula de un estudiante durante un año", exageró Burke.

"¡Ahora tú te estás burlando de mí!", replicó Pamela. De pronto, ella pareció preocupada y le confió a Burke: "Si bien me gustan los niños, no estoy muy segura de que si sería una buena maestra", se inclinó hacia delante y agregó: "Además me da miedo no agradarles a los pequeños".

Su confesión sorprendió a Burke, decidió tranquilizar a Pamela y extendió la mano para tocar la suya. "Oye no te preocupes, creo en ti, serás una excelente maestra", aseguró él. Los meseros llegaron para servir sus platillos, Burke se relajó y sonrió. "Comamos, pruébalos todos, estoy seguro de que te gustarán".

Si bien era cierto que no se habían visto en muchos años, Burke y Pamela se sentían cómodos hablando de muchas cosas que tenían en común, incluso ella se sintió muy entretenida cuando él recordó lo mucho que se divirtieron durante su infancia.

Después de terminar su comida, Burke invitó a Pamela a dar un paseo ya que había pasado mucho tiempo desde que ella había regresado. Muchas cosas habían cambiado en la Ciudad Y a lo largo de los años y Pamela ya no estaba familiarizada con el lugar, de pronto llegaron a la guardería donde ella iba a trabajar.

"Oh, entonces este es Eton Kindergarten", dijo Pamela mientras observaba los alrededores, ella se quedó parada por varios minutos, con una sonrisa iluminando su rostro.

Repentinamente, Pamela se sintió emocionada de comenzar a trabajar, aunque todavía estaba nerviosa por su nuevo empleo y por comenzar esta aventura.

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