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   Capítulo 517 Las tácticas y tretas de Leila

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 9776

Actualizado: 2019-10-04 01:21


Leila se quedó sentada y callada durante mucho tiempo, pensando cuidadosamente qué hacer. Seguía sin poder decidirlo.

Después de que Chris se fue, Leila siguió pensando en su sugerencia. Leila sintió que lo que Chris propuso sonaba bastante razonable. Sí, ella quería casarse con Charles, y la mejor manera de tener intimidad con el hombre era pasar más tiempo con él.

Ella creía que el amor llegaría con el tiempo.

Pero Leila todavía tenía ciertas dudas. Solicitar voluntariamente un puesto en Shining Company no era una buena jugada. Charles vería con facilidad sus verdaderas intenciones. Necesitaba elaborar un plan. '¿Cómo puedo hacer que Charles me pida que regrese a su compañía?', pensó Leila.

Como de costumbre, esa noche Charles llamó a Leila para invitarla a tomar un trago. Ella dudó, pero finalmente rechazó su invitación. "Señor Lu, por mucho que quiera tomar un trago contigo, estoy demasiado cansada para salir", dijo excusándose. "Sabes que tengo que trabajar duro para criar a mi hijo. Estuve todo el día en el supermercado y estoy exhausta, así que esta noche quiero descansar temprano", le dijo Leila a Charles.

"¿Estás trabajando en un supermercado?". Charles no pudo disimular la sorpresa en su voz. Sabía que Leila era competente y tenía un alto nivel académico, pero ahora simplemente estaba trabajando como dependienta para ganarse el sustento para su hijo. Su revelación sorprendió a Charles, y él quería saber el motivo.

"¿Por qué estás trabajando en el supermercado?", pregunto él. Charles esperaba que su pregunta no la ofendiera. Sostenía el teléfono y no podía evitar sentirse desconcertado por la situación laboral actual de Leila.

La mujer que él había conocido era arrogante, por lo que era difícil imaginarla aceptando un trabajo tan modesto como el de dependienta de supermercado.

"Sí, ahora estoy trabajando en un supermercado como dependienta", admitió Leila. "Suenas sorprendido. ¿Por qué? ¿Es porque nunca esperaste que yo trabajara de esto?", preguntó ella. No podía ver cómo ella sonreía con amargura. Leila respiró hondo antes de continuar: "Sabes que soy madre soltera. Así que necesito ganar dinero para mantener nuestra vida y cuidar a mi hijo". Leila vio la oportunidad de poner en marcha su plan. "También recibí ofertas de algunas compañías, pero tuve que rechazarlas porque tenía que cuidar a mi hijo. Cuando intenté postularme nuevamente para un empleo, me dijeron que dejara de trabajar y que buscara otro trabajo cuando mi hijo fuera lo suficientemente mayor como para no necesitar demasiada atención", dijo ella detenidamente.

Hubo una pausa cuando pensó qué era lo siguiente que iba a decir. "Señor Lu, naciste en una familia prominente y no tienes que preocuparte por asuntos tan triviales. Pero como la mayoría de los demás, tengo que trabajar duro para ganarme la vida. Si no trabajo, no tendré una fuente de ingresos", ella tejió su historia sonri

erio?". Con un tono indiferente, Charlie dijo burlándose: "Bueno, ¡felicidades!".

Podía que Charlie fuera un niño pequeño, pero era más maduro que la mayoría de los niños de su edad. Aunque Leila siempre lo trataba bien, a él le resultaba difícil demostrarle afecto. Y no podría entender por qué nunca sintió cariño por Leila, excepto por el instinto que le hacía mantenerse alejado de ella.

Y este instinto era tan natural como el de los seres humanos para buscar ventajas mientras evitar desventajas.

"Entonces, ¿mañana qué quieres para desayunar?", le preguntó ella al chico. Sonriendo, Leila ofreció: "Yo lo prepararé para ti". Mientras esperaba su respuesta, ella lanzó un suspiro de alivio.

"Gracias, pero no hace falta que prepares el desayuno especialmente para mí", declinó Charlie. Su tono era frío, pero Leila ignoró esto. Regresó a su habitación.

Leila estaba sonriendo de oreja a oreja, mientras se apoyaba en el sofá para alegrarse por su victoria.

Al día siguiente, Leila preparó un desayuno abundante para Charlie, y seguía instando al niño a comer un poco más.

Él miró fijamente el huevo que Leila le entregó, y luego frunció el ceño. Sin hacer ruido, Charlie lo dejó a un lado y dijo: "Ya estoy lleno".

Después de unos momentos, anunció: "Es hora de ir a la escuela". Charlie bajó el tenedor, se limpió la boca cuidadosamente y miró a Leila para indicar que estaba listo. Hoy no hubo cambios de humor.

Ella estaba sorprendida por su deseo de irse a la escuela. Leila preguntó para estar segura: "¿Ya terminaste de desayunar? Por favor, dame un momento para que pueda llevarte a la escuela". Leila se levantó rápidamente para limpiar los platos y se preparó.

A diferencia de la mayoría de los niños que sostenían las manos de sus padres mientras caminaban, Charlie siempre caminaba solo, con Leila a su lado. Nunca había caminado de la mano con su madre.

Siempre parecía ser un adulto joven con traje.

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