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   Capítulo 555 Paseo en la rueda de la fortuna

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 9274

Actualizado: 2019-10-12 00:12


Mientras ella continuaba reflexionando, tuvo otra idea. 'Pero, ¿por qué dormirían juntos si no se aman?'.

Había tantas preguntas que quería hacer. Pero como solo conocía muy poco a Charles, Sheryl decidió que lo mejor era guardarse sus dudas.

Al no saber cómo responder, Charles notó un indicio de descontento en los ojos de la mujer y asumió que estaba ocupada pensando. Pero no quería arruinar el agradable ambiente, por lo que finalmente dejó a un lado el tema.

'No importa. En el futuro tendremos mucho tiempo para discutir esto', se dijo a sí mismo.

Estaba convencido de que este malentendido entre ellos eventualmente se resolvería.

Ya eran las 8:00 de la noche cuando los tres llegaron al parque de diversiones. Tanto los adultos como los niños abarrotaban el lugar. Aunque Sheryl ya era una madre, el parque seguía siendo una obsesión para ella.

Probaron la mayor cantidad posible de las atracciones favoritas de Charlie. Cuando Sheryl pasó junto a la rueda de la fortuna, se detuvo y la miró con nostalgia.

Al notar su expresión, Charles fue directamente a la taquilla para comprar a escondidas tres boletos. Luego él la sujetó de la mano y tiró de ella. "Sígueme. ¡Vamos a subirnos ahí!", exclamó él mientras señalaba hacia la rueda de la fortuna.

"Oh, no...", respondió Sheryl mientras trataba de liberar su mano de su agarre. "Deberíamos dejar que Charlie decida qué es lo que quiere hacer", argumentó ella débilmente. Sin embargo, su expresión mostraba que quería subir a esa rueda de la fortuna.

"Ya compré los boletos. No podemos pedir un reembolso", respondió Charles. "Además, Charlie me dijo que quería subirse a la rueda de la fortuna, ¿verdad, hijo?", añadió él.

El padre le guiñó un ojo a su hijo, y el niño inmediatamente entendió lo que tenía que hacer a continuación. Se colocó a un lado de Sheryl y tomó su otra mano. "Sher, me fascina la rueda de la fortuna y me encantaría subirme a ella. ¿Podrías venir conmigo?", preguntó él con ternura.

Al ver que los ojos de Charlie estaban llenos de emoción, le resultó difícil negar su petición, por lo que terminó accediendo. Además, ella también de verdad quería subir a la rueda de la fortuna. "Entonces está bien. Probémoslo", se dirigió ella hacia Charles.

Charles inicialmente tenía la idea de que cada cabina para pasajeros solo podía transportar a tres personas. Pero con tantos turistas queriendo dar un paseo, el guía apretujó con ellos a dos personas más. Sheryl se vio forzada a estar en una esquina y se sintió un poco incómoda.

Para evitar que los otros pasajeros chocaran con Charlie y Sheryl, Charles estiró los brazos para acordonarlos. Charlie no era fanático de la rueda de la fortuna, pensando que era solo para chicas tímidas. Pero cuando comenzaron a asc

lidad".

Charlie, quien había estado escuchando atentamente la leyenda, hizo lo mismo que Sheryl y pidió un deseo. Su padre miró su expresión seria y le causó gracia. "Hijo, ¿cuál fue tu deseo?", preguntó él.

"¡Es un secreto!", respondió Charlie. De nuevo se veía serio. "Lo aprendí de la televisión. Mi deseo nunca se hará realidad si lo digo en voz alta", explicó él.

Charles sonrió pero no dijo nada. 'No hay necesidad de descubrir su deseo', pensó Charles.

Desde el cristal de la cabina, Charlie pudo ver el reflejo de las expresiones de Charles y Sheryl. La luz interior era suficiente para esto. Le alegró mucho ver la brillante sonrisa de su padre.

Su deseo era para Charles. El niño quería que Sheryl y su padre vivieran felices para siempre.

Sheryl volvió a hablar, esta vez con tristeza en los ojos. "Sin embargo, no todas las historias sobre la rueda de la fortuna son hermosas", dijo ella, y sus ojos comenzaron a oscurecerse. Con una sonrisa amarga, continuó: "También hay historias que dicen que hay parejas que tomaron un paseo en la rueda de la fortuna pero terminaron separándose". Sheryl se detuvo para respirar hondo y agregó: "Pero si los amantes se besan cuando la cabina llega a la cima, serán felices por el resto de su vida".

Charles no creía en esta leyenda, pero su atractivo rostro tenía una expresión de dolor que rápidamente disimuló. El hombre no permitiría que sucediera nada horrible entre él y Sheryl.

En su cabeza, él ya tenía un plan. 'Volveré a traer a Sheryl aquí y así podremos subir a la rueda de la fortuna. Y cuando lleguemos a la cima, la besaré con fuerza'.

Cuando llegó el momento de bajar, Sheryl se tambaleó al salir de la cabina y estaba a punto de caer de lado. Instintivamente, Charles extendió una mano para atraparla y luego envolvió la otra alrededor de su delgada cintura.

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