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   Capítulo 602 Déjame quedar con mi hijo

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 7587

Actualizado: 2019-10-21 00:14


Leila extendió los brazos y abrazó a Charles con fuerza. Sollozando, dijo: "Si quieres, tú, Charlie y yo también podemos vivir una vida feliz. Cuidaré bien de ti y de nuestra familia. Charlie es un niño sensato y considerado; estoy segura de que estará muy feliz si vivimos juntos".

Charles se molestó ante estas palabras. Todo este tiempo, Leila había dicho que la razón por la que venía todos los días era para visitar a Charlie. Pero ahora que tenía a Charles enfrente, todo sobre lo que podía hablar era sobre su futuro juntos. Se soltó con fuerza del abrazo de Leila y la alejó. Como Leila ya tenía un esguince de tobillo, perdió el equilibrio y volvió a caer al suelo.

Unos guijarros en el suelo le provocaron algunos cortes en las manos, que comenzaron a sangrar, pero ella pareció no darse cuenta. También era doloroso, pero Leila ya estaba como adormecida; no le importaba el dolor. Solo miraba a Charles que estaba parado frente a ella. Su comportamiento indiferente era más doloroso que los cortes en sus manos. Le preguntó con amargura: "Charles, ¿tú... realmente me odias tanto?".

"Sí", respondió Charles, cortante. Y agregó: "Al menos tienes la inteligencia suficiente como para saber que te odio. Te voy a decir esto por única vez: aunque fueras la única mujer que quedara en este mundo, preferiría morir solo antes que casarme contigo".

Charles se sentía tan estúpido por haber pensado que Leila podría haber cambiado. Ahora, se daba cuenta de que nunca existiría esta posibilidad. A sus ojos, Leila le resultaba cada vez más molesta.

"Tú...", Leila estaba demasiado enojada como para decir algo. Apretó los puños y por fin pudo gritar: "¡Bien! Ya que has admitido que me odias tanto, devuélveme a mi hijo. Dejaremos esta ciudad para siempre y me haré cargo de él yo sola. Nos mantendremos alejados y no los molestaremos a Sheryl ni a ti por el resto de nuestras vidas".

"¡Si quieres irte, entonces vete!", gritó a su vez Charles. "Pero nunca dejaré que te lleves a mi hijo. Él se queda conmigo". Continuó: "No eres la dueña de Charlie. Lo escondiste de mí durante muchos años y ni siquiera sabía que existía. Ahora que está conmigo, ya no puedes llevártelo".

"¿Estás tratando de hacerme perder todo?", Leila miró furiosa a Charles.

"Si

es contratar al mejor abogado para que te ayude. No te tengo miedo".

Leila sintió que no tenía sentido discutir con Charles, así que se volvió nuevamente hacia Charlie. "¡Charlie, Charlie!", siguió golpeando la ventana mientras le gritaba. "Soy tu madre, Charlie. Te crié y te cuidé desde pequeño. ¿Podrías realmente abandonarme así ahora que encontraste a tu padre?".

Charlie frunció las cejas; en lo posible, no quería involucrarse en la pelea entre sus padres. Pero Leila se había puesto tan molesta que no pudo soportarlo más. Entonces, le gritó: "Leila, he estado muy bien desde que vine a vivir con papá y mi vida incluso ha mejorado sin ti. Entonces, nunca más querré vivir contigo; por favor, deja de alterar mi vida y déjame en paz".

Una vez más, Leila quedó atónita por las palabras de Charlie. Nunca pensó que el niño que había cuidado durante tantos años podría ser tan desagradecido.

Sonrió con amargura y le preguntó: "Hijo, ¿también me odiabas?".

Charlie frunció más el ceño. Leila era realmente molesta, siempre le echaba la culpa a otras personas. Nunca podía aceptar sus errores.

Charlie solo la miró por la ventana sin decir ni una palabra.

Leila se puso más furiosa y desesperada, así que se volvió hacia Charles para pedirle ayuda. No quería rendirse así. Agarró la mano de Charles y suplicó: "Charles, sé que he cometido muchos errores en el pasado. Estaría dispuesta a hacer las cosas bien siempre y cuando me dejes quedar con mi hijo. Por favor, Charles. Te lo ruego".

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