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   Capítulo 737 Nunca te dejaré ir de nuevo

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 9626

Actualizado: 2019-11-18 00:02


De repente, el ambiente cambió, quizás en un momento diferente esto no hubiera sucedido. Tal vez hacía un tiempo, el momento hubiera sido agradable, algo que hiciera que sus ojos brillaran de alegría y las mejillas se doblaran con sonrisas, pero ya no. El momento sólo había dejado clara la terrible distancia entre los dos.

"Sher...", Charles trató de romper el silencio. "Incluso si lo recuerdas ahora, sé que... sé que no lo aceptarás. Mi abuelo quería que regresaras y vivieras con nosotros, pero sé que no podemos exigírtelo", añadió él. Charles la miró con gentileza y dijo: "Cuando estés lista para regresar, puedes decirme y te traeré de vuelta, ¿qué piensas de eso?".

Los ojos de Sheryl ya estaban vidriosos en ese punto, no sabía cómo tomarlo todo: la forma en que Charles le hablaba, la forma en que la miraba. "¿Por qué harías esto por mí?", dijo Sheryl. Cuanto más amable era Charles con Sheryl, más culpable se sentía ella.

La mano de Charles se contrajo, como si estuviera lista para extenderse y limpiar las lágrimas de Sheryl, entonces él se inclinó para estar un poco más cerca. "Tontita, ¿por quién más haría esto?", la sonrisa de Charles fue amorosa y dulce.

Salvo por las respiraciones temblorosas de Sheryl, el silencio entre ellos era pesado. Le costó mucho trabajo a Sheryl poder preguntar finalmente: "¿No...? ¿No quieres saber dónde está el otro bebé?".

Charles tragó temblorosamente. "Tú... ¿te acuerdas?", preguntó él, sonando un poco ansioso.

Sheryl miró hacia abajo, sacudió la cabeza lentamente y exclamó, "Lo recuerdo todo menos ese día, nada sobre el día que di a luz... mi mente es cruel de esa manera".

Hubo un dolor profundo en el pecho de Charles cuando vio cómo estaba Sheryl en ese momento, como si estuviera llorando por toda una vida que había perdido. En un intento de tranquilizarla, Charles se aseguró de que su voz sonara segura. "No importa, continuaré investigando al respecto, lo descubriremos pronto uno de estos días, créeme", dijo él.

Un suspiro escapó de los labios de la mujer pues Charles tampoco había encontrado al otro bebé, ella no pudo evitar sentirse más devastada que nunca.

Los dos compartieron una cena silenciosa, no hubo palabrerías, ni se habló del pasado.

Cuando regresaron y llegaron a la puerta de Sheryl, ella se detuvo para mirar a Charles. "Buenas noches, Charles, necesito un tiempo para estar a solas", dijo Sheryl con firmeza.

A Charles no parecía importarle demasiado, él puso su mano de forma reconfortante sobre el hombro de Sheryl. "Bien, sé que necesitas estar sola por algún tiempo", declaró Charles. Él dio unos pasos hacia atrás y añadió: "Pero no para siempre, sabes que si tardas demasiado, haré todo lo que pueda para llevarte de regreso conmigo", Charles tenía la mirada tan determinada y decidida que Sheryl sintió como si pudiera ver a través de ella. "Y me refiero

ony. "Déjame ir", exigió Sheryl.

Su voz distrajo la lujuriosa mirada de Anthony sobre su cuerpo, entonces, él se burló. "¿Dejarte ir?", Anthony la miró como si le hubiera preguntado algo ridículo. "Durante tres años eso fue todo lo que hice, dejarte ir. Tuve muchas oportunidades de tomarte y hacerte mía, podría haberme acostado contigo hace mucho tiempo y entonces no me dejarías, pero desperdicié todas esas oportunidades, te respetaba, no quería que hicieras nada que realmente no quisieras hacer", él se rio con ironía. "Pero ahora sé que eso simplemente te hizo las cosas mucho más fáciles, te hizo dejarme mucho más fácil", añadió Anthony con un tono malévolo.

Ahora el rostro de Anthony estaba sólo a centímetros del de Sheryl, su respiración casi parecía resonar en la quietud de la habitación, sus ojos se entrecerraron y ella no pudo evitar temblar. "Sheryl, te he dejado ir muchas veces, te haré mía esta noche", Anthony se inclinó hasta que su boca estuvo justo al lado de la oreja de Sheryl. "Nunca estarás con tu amado Charles después de esto", añadió él.

Entonces su boca bajó por su cuello, era como si la estuviera devorando por la forma en que sus labios se movían sobre su piel. "A... Anthony... por favor... por favor...", Sheryl estaba llorando. "No puedes hacer esto... por favor...", suplicó ella.

"¿No puedo?", Anthony no se detuvo. Con una mano agarrando los brazos de Sheryl con fuerza, su cuerpo se mantuvo firme sobre el de ella, mientras tanto, su otra mano estaba sobre su cuerpo, agarrando su camisón con desesperación. "¿Y por qué no puedo?", él se burló. Sheryl no pudo controlar las lágrimas que corrían por su rostro, apenas podía hablar. "Así es, Sheryl, no olvides que soy tu novio, puedo tocarte cuando quiera porque eres mía", espetó Anthony. Luego, él se aseguró de que su boca estuviera justo sobre la de ella. "Nunca te dejaré ir de nuevo", dijo Anthony con firmeza.

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