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   Capítulo 817 ¿Por qué sigues perdiendo el aliento hablando con ella

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 9323

Actualizado: 2019-12-04 00:02


Después de que Sue terminó de hablar, la incomodidad en el rostro de Peggy era obvia, ella la miró y le preguntó: "¿Realmente necesitas hablar con tu madre de una manera tan hiriente? Sé que no he sido una buena madre. Ahora me doy cuenta de que he cometido demasiados errores, si pudiera retroceder el tiempo, nunca te haría ninguna de esas cosas horribles. En verdad me he dado cuenta del error de mis métodos, ¿podrías perdonarme? Dale a tu madre una segunda oportunidad, ¿si puedes?".

"¿Perdonarte?", Sue se mofó de sus palabras. "¿De verdad crees que es así de simple? ¡Si un 'lo siento' pudiera arreglar las cosas, no necesitaríamos policías ni ningún tipo de sistema de justicia en el mundo!", agregó ella.

Peggy parecía preocupada, ella sabía desde el principio que esta visita no iba a transcurrir sin problemas y ya se había preparado mentalmente para cada situación que pudiera suceder. No, Peggy no podía rendirse tan fácilmente, si tenía que enfrentar estas palabras de su hija, ella estaba dispuesta a hacerlo.

Sue miró a Peggy y preguntó con desprecio: "Entonces, ¿qué quieres esta vez? Sólo ve directo al grano antes de que te pida que te vayas de aquí".

Una mirada de crueldad cruzó la cara de Peggy cuando las palabras de su hija provocaron su ira y odio, pero de alguna manera, logró recuperar el control de sus emociones justo a tiempo. Ella fingió un tono cariñoso y maternal al preguntar: "Sue, has vivido sola durante los últimos años, así que dime, hija mía, ¿cómo has estado?".

"Estoy segura de que puedes verlo por ti misma", respondió Sue. Luego continuó con una mirada despectiva: "He sobrevivido por mi propia cuenta desde que me mudé aun siendo una adolescente, ¿recuerdas? Todo lo que tengo hoy es el resultado de mi propia sangre, sudor y lágrimas. Nunca te mencioné mis miserias, tristezas y dolor, jamás quise que te enteraras de ello, para ser sincera, creo que mi vida hubiera sido mucho mejor sin ti y Allen".

"Lo sé, cariño, sé que la vida no ha sido fácil para ti", Peggy fingió una sonrisa comprensiva. "Hija, creo que has estado viviendo cómodamente estos últimos años, ¿verdad? Debes haber tenido la oportunidad de ahorrar algo de dinero, ¿estoy en lo cierto?", añadió ella simulando dulzura en su voz.

"¿Qué quieres decir con eso?", preguntó Sue bruscamente, reconociendo la expresión de codicia en el rostro de su madre. "¿Qué demonios quieres de mí exactamente? ¿Por qué estás aquí?", continuó ella.

"Ay cálmate, no quiero decir nada", Peggy se rio. Luego, ella trató de reformular sus palabras: "No pude evitar notar que tu casa está bien amueblada y que tienes ropa de diseñador en tu armario, todas esas cosas no son baratas. Así que acabo de hacer una conclusión lógica, que estás haciendo bastante bien por ti misma y estás

rosera? ¡Allen es tu hermano menor, quien comparte carne y sangre contigo! ¿Cómo puedes decir esas cosas?".

"Oh ya veo, ¿entonces quieres que deje de hablar mal de él, querida madre?", Sue cuestionó sarcásticamente. "Estuviste ahí ayer cuando me golpeó, ¿verdad? ¿Por qué no lo detuviste entonces? ¿Por qué nos tratas de diferentes maneras?", ella continuó hablando con una mezcla de ironía y rabia. Insatisfecha, Peggy argumentó: "¡No puedes compararte con Allen! Tú eres una mujer, cuando te cases te convertirás en parte de la familia de tu esposo. Pero Allen es diferente, él es varón, el único hombre en nuestra familia. Como tu padre falleció, necesitamos que Allen siga el legado de sangre de la familia Wang, tienes que entender eso".

Ruborizada por la ira, Sue se burló incrédula, "Entonces, como él es un hombre, todo lo que hace está bien, mientras que todo lo que yo hago está mal, ¿es eso? ¿Es esa la diferencia entre niños y niñas?".

"Tú eres su hermana mayor, ¿cómo puedes ser tan calculadora?", Peggy estaba furiosa.

No obstante, al darse cuenta de que todavía necesitaba la ayuda de Sue, trató de suavizar las cosas y dijo: "No estoy aquí para discutir contigo".

"Mamá, ¿por qué sigues perdiendo el aliento hablando con ella?", de repente se escucharon los gritos de Allen. Aunque él entró en su habitación, había pegado la oreja a la puerta todo el tiempo, desesperado por saber qué decían su madre y su hermana. Allen escuchó cada insulto que Sue había dicho sobre él y ya no podía tolerarlo más, así que salió corriendo y le recordó a Peggy: "Mamá, no olvides la razón por la que estamos aquí, date prisa y termina de una vez".

"Vuelve adentro, cariño", espetó Peggy. Ella empujó a Allen de vuelta a la alcoba y le dijo: "No te preocupes, tu mamá tiene todo bajo control, sólo quédate adentro y espera las buenas noticias".

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