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   Capítulo 829 A su manera o nada

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 8256

Actualizado: 2019-12-07 00:02


Doris se sentó en el sofá y miró a Allen preguntando: "Entonces... ¿cómo va la cosa... que te pedí que hicieras?".

"Estoy en ello. ¡Todo está en marcha!", le confirmó Allen. Luego le preguntó: "¿Qué te parece esta casa? El propósito de nuestra cena de hoy es principalmente que mires la casa. ¿Qué piensas?".

"Está bien", dijo Doris, sin impresionarse. Echó un vistazo alrededor de la habitación y añadió: "La casa en sí es bastante pequeña, pero es suficiente para nosotros dos".

"Sí, ¡exactamente! Bien, ¡me alegro de que te guste!", afirmó Allen entusiasmado. Un suspiro de alivio siguió a su gran sonrisa.

Sin embargo, el momento no duró mucho puesto que Doris comenzó a interrogarlo nuevamente: "Entonces... ¿cuándo terminaremos el procedimiento?", ella tenía sus propios planes y no estaba dispuesta a posponerlos.

"¿El procedimiento? ¿Qué procedimiento?", preguntó Allen nerviosamente. Seguramente tenía idea de hacia dónde quería llegar Doris con esa pregunta, pero esperaba evitar el tema.

"¡El procedimiento de transferencia de propiedad, por supuesto!", respondió Doris sin vacilar. Ella se sorprendió de que él le pidiera aclaraciones, pues debía saber de qué estaba hablando. Para demostrarle que no estaba bromeando, Doris fue directamente al grano: "No pienses que no sé que la dueña de esta casa sigue siendo tu hermana. ¡Te estoy diciendo que la casa debe estar a mi nombre! Y tengo que verlo yo misma escrito en el certificado de título. ¿Por qué ella no puede dejarlo ya? ¡Una casa como esta en la Ciudad Y no es para una sola persona! Eres su hermano, el hombre de la casa, el que se va a casar y el que está por tener un bebé. ¡Tienes más derecho a tenerla que ella!".

Allen balbuceó para decir algo: "Doris, yo...", pero no le salían las palabras. Intimidado por la expresión de enojo que ella tenía, apartó la mirada rápidamente con la esperanza de evitar más conflictos.

No obstante, su intento fue inútil, porque Doris se enojó aún más por ese gesto. "¡Allen Wang! ¿Te vas a retractar de tu promesa?", su cara estaba roja. Ella se acercó a él y comenzó a amenazarlo: "No me gusta que jueguen conmigo de esa manera. Tienes que cumplir tu palabra, de lo contrario, ¡lo vas a lamentar! ¡Tendré un aborto y nunca te casarás conmigo!".

"¡No! ¡No! ¡No! ¡Por favor, no lo hagas!", le rogó Allen. Él agarró su mano cuando ella estaba a punto de golpear su propio vientre, y, con voz tranquila, le pidió: "Tómatelo con calma, Doris. T

llen y a Peggy confundidos y preocupados.

Todos se miraron unos segundos en silencio, hasta que Peggy rompió el hielo: "Doris, tengo una idea".

Evaluando sus palabras, continuó: "Hagamos la ceremonia de la boda primero, en la forma en que tú quieras que se haga. No importa cuánto dinero cueste, siempre y cuando estés satisfecha con todo. Después de todo, una boda se da una sola vez en la vida y debemos darte la mejor. Tus padres también estarán felices por ti, además de organizar la boda de acuerdo con tus deseos, también añadiré ochenta mil dólares a tu dote. Nada es más confiable que el dinero en mano, ¿verdad?

En cuanto a la casa...", Peggy hizo una pausa pensando en cómo decirlo. Lo único que podía hacer era tranquilizarla: "No tienes que preocuparte por eso, porque será tuya con seguridad. Hagamos la ceremonia de la boda primero, ya que también es mejor para su reputación. ¿No estás de acuerdo?".

"Pero", Doris intentó discutir.

Sin embargo, Peggy estaba aprovechando el impulso que había ganado. "No tienes nada de qué preocuparte. Acepta mi oferta, es una ventaja para ti. Tú también te das cuenta, ¿no?".

Confundida, Doris respondió: "Bueno... déjame pensarlo". Otros ochenta mil dólares no eran algo que se pudiera descartar fácilmente.

"No hay problema. Tómate el tiempo que necesites para pensarlo", dijo Peggy. Al ver que Doris aún no estaba convencida, Peggy decidió adoptar otra estrategia: "También debes saber que aunque mi familia no es rica, mi hija gana mucho dinero. Si te sientes incómoda casándote con mi hijo, no te presionaré. ¡Puedo asegurarte que habrá muchas otras chicas para elegir!".

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