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   Capítulo 865 Un niño inesperado

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 13360

Actualizado: 2019-12-14 00:12


Siendo el tipo de madre que siempre había sido, Peggy frunció el ceño con descontento hacia su hija y se quejó: "Sue, cada día me estoy haciendo más vieja y tú también. Al menos deberías tener un plan para casarte con un hombre igual de rico que Anthony para que yo ya no tenga que preocuparme por el dinero, ¿acaso no quieres lo mismo?".

Aunque parecía que ella era parte de toda la narrativa de su madre, Sue sabía que lo que realmente importaba para la historia interminable de su madre era el dinero, a pesar de lo triste que resultaba esto, la joven sabía que si Peggy tuviera que elegir entre la felicidad de su propia hija y el dinero, ella definitivamente elegiría la fortuna en un instante. "Mamá, ¿nunca te has escuchado hablar? ¿Tienes la más mínima idea de lo que estás diciendo?", Sue preguntó con absoluta incredulidad. A la joven no le era indiferente la naturaleza de su madre, ella sabía que Peggy era una persona que no tenía límites, pero incluso una persona sin límite todavía tendría al menos algún tipo de punto de ruptura, aunque la posibilidad de que eso ocurriera era baja. Las palabras de Peggy nunca fallaban en hacer que Sue se preguntara a sí misma si algún día las peticiones de su madre llegarían a su fin. A Sue le parecía increíble la persistencia de Peggy. Aunque sabía que la colegiatura de la escuela a la que quería que asistiera su nieto era costosa, todavía estaba dispuesta a manipular y doblegar a Sheryl por el bien de su futuro descendiente.

"Por supuesto que sé de lo que estoy hablando", respondió Peggy con confianza, como si realmente mereciera lo que estaba exigiendo. Con el mismo tono de disgusto, la jefa de familia exigió una vez más: "Deja de mirarme como si estuvieras enojada conmigo, sabes bien que todos buscan tener lo mejor y mi nieto no será una excepción a eso. Si él no ingresa a la mejor escuela, no va a encajar en la sociedad y no podrá competir con sus semejantes, yo nunca permitiré que eso suceda. Eres su tía, así que confío en que harás lo que sea necesario para su bienestar, si no puedes hacerlo, siempre podremos pedirle ayuda a Sheryl, si no a Anthony o a cualquier persona que tenga la fortuna de ayudarnos en nuestras necesidades, estoy segura de que alguien estará dispuesto a apoyarnos".

"¡Despiértate! Esto no es una fantasía, esta es la vida real", Sue refutó sin dudarlo. "Para ser honesta, nunca voy a pagar para hacer realidad tu sueño inimaginable de inscribir a tu querido nieto en una prestigiosa escuela, tampoco voy a pedirle ayuda a Sheryl, ¡no te voy a dar ni un centavo de mi dinero!", exclamó Sue, quien ya se estaba quedando sin paciencia por culpa de su obstinada madre.

"¡Cómo te atreves!", Peggy habló aún más fuerte, luchando contra la ira de Sue, ella estaba enfurecida por la resistencia y desobediencia de su hija. Peggy estaba acostumbrada a que Sue se doblegara ante cualquier cosa que ella le pidiera y la joven ni siquiera se atreviera a pelear. Peggy siempre hacía las cosas a su manera y por eso estaba tan furiosa, ya que en este momento nada iba como ella quería. "Si no pagas el préstamo, ¡te venderé con cualquiera que quiera pagar por ti! Escuché que muchos hombres viudos están dispuestos a pagar por una esposa. Si no estás dispuesta a ayudarme, entonces ejecutaré mis planes sin ti", gritó Peggy.

Cuando Sue escuchó que Peggy estaba dispuesta a ir tan lejos como para vender el cuerpo de su propia hija por dinero, se sintió impotente y sin esperanza. ¿Cómo podría una madre tener el corazón para sacar provecho de su hija? Todo era ridículo para Sue.

"No me importa lo que digas", respondió Sue, manteniéndose firme en sus palabras. "De todos modos nunca voy a pagar por ti, tu deuda, tu dinero, págalo tú misma, no te debo nada y nunca te ayudaré", ella ya no podía dejar que su madre la manejara a su antojo.

Allen, quien estaba escuchando la conversación a escondidas desde el otro lado de la puerta, entró en la habitación para reprender a su hermana, enfurecido por l

odas las cosas que debería hacer durante su embarazo. "Su bebé se encuentra inestable, si usted hubiera venido aquí unos minutos más tarde, el bebé habría muerto. Por favor, tómese un tiempo para descansar hasta que el bebé se estabilice, cuídese mucho si quiere quedarse con su hijo, evite caerse nuevamente, de otra forma el resultado puede ser irreversible", instruyó cuidadosamente el médico.

"Gracias, doctor", respondió Sue, contenta de ver finalmente una cara que estaba allí para cuidarla, ella mostró su sincera gratitud al médico que salvó a su bebé.

"Hay una cosa más que me gustaría hablar con usted... por favor, necesito que sea lo más honesta posible", dijo el médico. El doctor se dio cuenta de las heridas en todo el cuerpo de Sue y luego notó a la mujer que la había llevado al hospital, él dudó por un breve momento y luego preguntó: "Realmente no parece que se haya resbalado y caído, esto no luce como algo accidental, ¿necesita que me ponga en contacto con la policía por usted?".

"No hay necesidad de eso, realmente es innecesario", dijo la madre de la mujer embarazada, respondiendo en nombre de la paciente. Aterrada de sufrir las consecuencias de sus actos con la ley, Peggy detuvo al médico y dijo: "Fue sólo un accidente".

El doctor, quien estaba sospechando cada vez más, le preguntó a la anciana: "¿Quién es usted?".

"Soy la madre de la paciente", Peggy respondió con una sonrisa inocente. "Puedo asegurar que todo fue una simple casualidad, muchas gracias por su preocupación, ayuda y amabilidad, pero realmente no hay necesidad de molestar a la policía por este asunto", añadió ella fingiendo amabilidad.

Aún sin estar convencido por las palabras de la anciana, el médico no le prestó más atención a Peggy, en cambio se volvió hacia la paciente esperando su decisión.

Sue, quien sabía muy bien que la intervención de la policía sólo agravaría la situación, forzó una sonrisa sarcástica. Sue sabía que no había nada que la policía pudiera hacer por ella, ya que la ley no iba a ayudar mucho, en el mejor de los casos, su malvada madre sólo estaría tras las rejas durante unas pocas semanas, tiempo suficiente para continuar con sus planes y hacerle la vida más difícil.

La futura madre lo pensó detenidamente y finalmente sacudió la cabeza suavemente, "Se lo agradezco mucho, doctor, pero no hay necesidad de llamar a las autoridades".

Como esta era la decisión de la paciente, el médico no la presionó más a pesar de que tenía sus propias teorías sobre lo que le había ocurrido, por respeto a Sue, él no mencionó más a la policía y le recordó que se cuidara debido a su estado antes de salir de la habitación.

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