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   Capítulo 3 El inicio

CAM: ON Por Elkiem Palabras: 7085

Actualizado: 2021-03-05 11:26


(Un modelo de cámara web, —del webcam model; camgirl si se trata de una mujer, camboy si el modelo es un hombre— es un actor o actriz que transmite vídeo en por utilizando una .​ Es corriente mostrarse desnudo o en ropa interior y comportarse de forma sexualmente provocativa, pero no imprescindible. Algunos modelos simplemente conversan sobre varios temas mientras reciben dinero de los seguidores).

Quizás Alex no existía más, pero le gustaba pensar que lo tenía presente en algún lado, que venía a cuidarla cuando cargaba con pesadillas, se imaginaba que se sentaba sobre el borde de la cama y podía sentir la calidez de sus manos acunando su rostro. Fue comiéndose el sufrimiento y había días donde la atormentaba un poquito más, sin embargo no le había contado a nadie de las molestias que percibía, ni siquiera a su progenitora porque el miedo latente de ser señalada con el dedo índice aún la perseguía. En su primer año de la universidad comenzó en el mundo de las cam-girls y aunque el hecho de ser un objeto gráfico no le agradaba demasiado, mentiría si el interés por lo "ilegal" al igual que todxs no le llamaba la atención, por otra parte, se llamó a sí misma Eve, su identidad de internet y cuando apenas pudo mudarse a la ciudad gracias al dinero ahorrado y los trabajos parciales en la adolescencia su sueño comenzó a tomar forma.

En primer lugar, lo más interesante y hasta mágico era la decoración de la habitación que utilizaría como estudio; las paredes pintadas de rosa, los reflectores neón que reflejaban formas geométricas, la pizarra verde que le serviría próximamente para los desafíos, las cámaras instaladas que daban una visión vertical del cuarto. La señora que vivía su lado le había regalado un espejito pequeño en forma de corazón como una especie de bienvenida, al cual le garabateó su nombre detrás con fibrón negro; esta mujer vivía sola, vivía con la pesadez de la muerte de su hija mayor y decía que ella se parecía a la muchacha porque también tenía el pelo castaño. Rose se escondió detrás de la profesión de organizadora de eventos -la cual efectivamente no estudiaba- para que nadie rumoree ni diga tonterías cuando arribaban las cajas embaladas con ciertos disfraces dentro, ciertos maquillajes, ciertas cosas inusuales que no serían del agrado de la mayoría.

La suscripción a una página de internet llamada "CAM:ON" fue donde halló el confort de empezar su canal, y había un ranking a un lado con las mejores creadoras de contenido cam-girls, obviamente su sueño pronto estaría involucrado con entrar al top 50. Prontamente la visitas al pueblo escasearon, ya que más bien deseó que su madre la visitara en el departamento y la pregunta incansable de ¿cómo hacés para pagar esto? Algo que no podía responder. El recuerdo de Eve se fue haciendo lejano, imposible, lo guardó en una cajita mental para que no saliera a flote en días donde podía reflexionar. Sus seguidores eligieron un día especial para los retos, especialmente todos los 13 de cada mes, para algunos significa mala suerte, para otros es un milagro. Rose vivía de la sexualidad sutil, el "mostrame un poquito más", consideraba el cuerpo como un templo del cual debía cuidar y mantener saludable; los usuarios que acudían a su canal otorgaban monedas que caían como billetes verdes a su cuenta bancaria.

Mientras más fue adentrándose en ese mundo, conoció a algunas de las chicas que también compartían contenido en la misma página, y éstas le avisaron que CAM:ON contaba con una especie de estudio en el centro que contenía habit

aciones diseñadas para aquellas muchachas que no tenían el dinero suficiente para las cámaras o los disfraces, entonces se le permitía grabar una vez por semana utilizando el lugar. Era gratis, y mientras más seguidores acumulabas, el contenido de lo que te prestaban podría ser un poquito más ilimitado. No pasó mucho tiempo para que recibiera una notificación de mail con una tarjetita de invitación a una reunión que se hacía en el sitio anteriormente mencionado, era como una "bienvenida" a las nuevas adiciones de la web.

El viernes por la noche, Rose acudió al lugar, con las indicaciones llegó rápidamente. Esperó fuera durante algunos minutos y detrás de ella se fue formando una hilera de mujeres que también habían sido invitadas. De reojo las observó a cada una de ellas por unos segundos, pero pronto volvió su mirada al frente cuando abrieron las puertas e ingresaron a una sala amplia de luces tenues con paredes rústicas, dos estatuas de Venus y Afrodita se alzaban a los extremos del salón. Era de un lujo con el que únicamente podía soñar, pero ahora estaba frente a sus ojos y todo era magnífico. La atmósfera vibraba, y las chicas reían como si tuvieran cascabeles en las gargantas, quien se sentó a su lado se llamaba Berry, en realidad todas usaban el seudónimo, de inmediato deseó intercambiar los números con Rose, ésta accedió; la excitación del ambiente realmente dejaba fluir sus sentimientos espontáneos. La edad y el nombre real era parte de las prohibiciones esa noche, aunque Rose podría jurar que no todas pasaban los dieciocho años por más que sus cuerpos contorneados bajo las vestimentas denotaran otra cosa. Después de cierto tiempo, las luces se apagaron completamente y todas quedaron expectantes de lo que sucedería a continuación, hasta que hizo una entrada triunfal un hombre de mediana edad que alzó sus manos para presentarse y su parla era tan buena como los pastores en las iglesias. Rose no podía caer ante su cuento, aunque llenó de esperanza e ilusiones a las asistentes. En verdad no le parecía raro que un señor manejara ese tipo de páginas, era un fetiche tachado en la lista de deseos. A Berry le brillaban los ojitos de felicidad y aplaudía con ánimos volcando todos sus anhelos en aquel pez gordo. La noche aconteció normal, sólo que luego llegaron las "veteranas" para comentar sus experiencias con la página, lo único que las diferenciaba de las nuevas además de la experiencia, se trataba de la madurez con la que conversaban, pero continuaban absorbidas por el anfitrión todo-poderoso.

Rose decidió ir al baño a retocar su maquillaje, a comparación del salón este era silencioso y cómodo, pensó que se hallaba sola hasta que oyó dos vocecitas escondidas en uno de los baños. — No te acerques mucho a él, ¿si? No es muy confiable, sólo disfruta la reunión, pero no tomes nada que alguien te ofrezca—. Aproximó su rostro al espejo para pintarse los labios y agregar un poquito de mascara a sus pestañas, cuando las dos voces adquirieron forma y apenas notaron a Rose empalidecieron, le sonrieron tímidas e hicieron un gestito cómplice que se sobreentendía como un "no digas nada". Efectivamente por más que no se lo hubieran mencionado, tampoco abriría la boca sobre su conversación, no estaba interesada en ese hombre, ni su entorno probablemente turbio, sólo quería hacer bien su trabajo, contentar a los seguidores y ya. Las horas restantes se mantuvo junto a Berry que parecía agradable y vivaz, también se unieron Lola y Baby; fueron las únicas de las que se llevó el contacto.

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