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   Capítulo 2 Una mujer casada

Deseos cumplidos Por Chu Se Palabras: 8481

Actualizado: 2020-01-01 00:07


La larga noche en Roma era fría.

Cassandra Qin corrió hacia la cubierta a toda prisa, mientras que la brisa helada soplaba contra su rostro inquietantemente hermoso, y miraba sin rumbo fijo el mar lejano. Su pasado la entristeció. Se dio unos suaves golpecitos rítmicamente en la frente distraídamente. Parecía bastante molesta con sus propios pensamientos.

Ese era su último día en Roma, pronto se graduaría en la universidad y tendría que despedirse de este hermoso país.

El sindicato de estudiantes había programado el baile de graduación en el crucero. Se sumergió tanto en la celebración, que bebió más de la cuenta, y las cosas se salieron de control. Cassandra se mantuvo firme en el viento para calmar sus temores. Sintió cómo los recuerdos le venían a la mente. '¿Por qué demonios hice eso?', se preguntó en silencio.

Su cabeza palpitaba constantemente debido al gran consumo de alcohol. la resaca no le permitía recordar mucho de lo que había pasado la noche anterior, excepto por el dolor agudo que había experimentado. "Rufus Luo", murmuró el nombre inconscientemente. La imagen de este hombre no era muy clara, pero la perseguía como un fantasma.

El viento aullaba en la cubierta, pero aun así no se retiró a su cabina, sino que se quedó parada en el frío, para tratar de mantenerse sobria. Su mente era un desastre, pero viejos recuerdos pasaron por su mente inesperadamente. Habían pasado casi cuatro años desde que llegó a Roma por primera vez.

"Cassandra, está bien que hayas decidido ir al extranjero para continuar tu educación. Sin embargo, siempre debes recordar que eres una mujer casada.

Estoy segura de que sabes lo que se espera de las mujeres casadas. No es necesario que te fastidie con los detalles".

Las palabras de su madre todavía sonaban en su mente.

Los labios de Cassandra se curvaron amargamente al recordar el rostro de su madre. Antes de venir a Roma a estudiar, su madre le había dado instrucciones detalladas de cómo manejar su vida diaria. Por lo general, las mujeres casadas no se iban al extranjero sin sus familias. Esto era bastante raro en su familia. Sin embargo, su madre la había apoyado y fue así cómo ella pudo realizar su sueño. El crucero continuó su curso en el océano tranquilo. Las estrellas brillaban intensamente sobre la cabeza de Cassandra, quien estaba sumida en la nostalgia. La brisa nocturna parecía relatar el pasado en sus oídos.

Cassandra Qin de repente recordó el hecho de que estaba casada, y en su rostro apareció una sonrisa despectiva. 'Qué ridículo', pensó para sí, 'estoy casada con alguien'. Lo curioso era que había estado casada por casi cuatro años, pero había visto a su supuesto esposo solo cuatro veces en todo ese tiempo. Todo el asunto del matrimonio era tan solo una farsa para ella.

Se casaron no por amor, sino por la unión de dos familias. Para no decepcionar a sus padres, tuvo que formar una alianza con ese hombre rico, pero su corazón no albergaba sentimientos por él. Del mismo modo, él tampoco podía preocuparse menos por ella.

"Lo único que puedo darte es un certificado de matrimonio. Aparte de eso, no esperes nada de mí", le dijo Lionel Tang, el hombre cuyo nombre estaba escrito al lado del de ella en el certificado de matrimonio. No podía dejar de ver la ironía de la situación. Sus frías palabras la atravesaron en su noche de bodas, y él hablaba en serio. Nunca la tocó. El certificado de matrimonio era solo un pedazo de papel que a Cassandra no le proporcionaba ningún tipo de felicidad. Pensar en Lionel la deprimía, así que sacudió la cabeza contra el viento rápidamente, como tratando de librarse del mal humor.

No tenía ninguna impresión de Lionel Tang, ya que antes de la boda él había sido un completo desconocido para ella. Y después de cuatro años de matrimonio, no es que la situación haya cambiado en algo.

Él la odiaba. Para empezar, Cassandra Qin no tenía idea de por qué él era tan hostil hacia ella. 'Tal vez nunca encuentre respuestas a ciertas preguntas', pensó mientras suspiraba y contemplaba el oscuro océano en movimiento.

¡Su vida era una absoluta broma! Sin previo aviso, ella había perdido involuntariamente su virginidad con un extraño diez horas antes. ¡Ni siquiera l

o conocía!

¡Había engañado a su marido!

El pensamiento explotó en su cabeza como fuegos artificiales. Cassandra Qin enterró el rostro en las palmas de sus manos. ¿Qué se había hecho a sí misma? Ahora tenía un dolor de cabeza infernal, y se sentía morir con solo pensar en lo que había hecho y darse cuenta de que no tenía las agallas para enfrentar las consecuencias.

El abrumador sentimiento de culpa la estaba devorando. El hermoso rostro de Cassandra se arrugó, cerró los ojos en agonía y zapateó en la cubierta. Estaba muy agitada y no tenía idea de qué hacer a continuación.

Todo lo que podía recordar era el sexo ardiente que había tenido con Rufus Luo. Ella fue la que tomó la iniciativa y se dejó llevar por la lujuria. La forma en que gimió en la cama... Cassandra no podía creer lo que había hecho tan solo unas horas atrás. Horrorizada por su propio comportamiento alocado por la embriaguez, se mordió muy fuerte en el labio inferior hasta el punto de sangrar un poco, pero no tuvo tiempo de limpiarla. Su mente estaba completamente ocupada con su propia farsa estúpida.

Ella, como mujer casada, se había atrevido a dormir con un completo desconocido en el crucero. ¿Cómo pudo hacerle eso a su marido? ¿Qué tan borracha había estado? Cassandra sacudió la cabeza rápidamente, con la esperanza de deshacerse de la insoportable vergüenza. ¿Por qué seguía imaginándose a sí misma con Rufus Luo? '¿Qué me está pasando?', pensó Cassandra sacudiendo la cabeza vigorosamente. La imagen era tan vívida que cada vez que cerraba los ojos, podía ver su hermoso rostro y su fornido cuerpo. La forma en que se había sentido cuando había estado debajo de él... Los ojos de Cassandra se abrieron de repente, ya no podía seguir pensando en él. Eso tenía que parar en ese mismo instante.

Ella culpó de todo el incidente al alcohol. Nunca debió beber más de lo que podía soportar. Tenía que haber sido más cautelosa. El alcohol la había hecho hacer locuras como esa. Nunca se imaginó que una chica tan dócil como ella podía ser capaz de hacer cosas tan salvajes bajo el efecto del alcohol.

Sus estudios en Roma habían llegado a su fin, y al día siguiente tenía previsto partir y regresar a su país de origen. ¿Era esta aventura de una noche un regalo del destino? ¡Qué interesante! Su regalo de graduación fue "esa relación sexual inesperada" en el crucero.

¿Cómo iba a enfrentar a su esposo y su familia? Cassandra miró a su alrededor y se alegró de que el incidente hubiera tenido lugar lejos de casa. No podría soportar las consecuencias de que su esposo descubriera la verdad. Afortunadamente todo sucedió en Roma. La familia Tang nunca sabría lo que había sucedido en este lugar. Cassandra suspiró suavemente mientras pensaba en la ira de Lionel. Estaba segura de que él la mataría, literalmente.

Echó el pelo hacia atrás contra el viento y trató de calmarse. Ahora era crítico para ella pensar en una solución, en caso de que las cosas empeoraran. Le resultaba bastante reconfortante que todavía estuviera en Roma y no en casa. En ese momento lo crucial era enterrar ese secreto. Nadie debía saber nunca sobre su aventura de una noche. Si la familia Tang llegara a enterarse sobre el escándalo, su familia sufriría mucho, y

ella no podía lastimar a su madre. El escándalo la mataría literalmente. Cassandra pensó en el rostro lleno de dolor de su madre y respiró hondo. Se prometió a sí misma que bajo ninguna circunstancia le diría la verdad a nadie. Engañar en su matrimonio sin amor era algo que no pudo haber previsto, sin embargo, podría salirse con la suya si sabía hacerlo bien. Mañana dejaría ese lugar para siempre y el incidente ya no la molestaría. Debería imaginar que tan solo fue un hermoso sueño. Por el bien de su madre, no podía permitirse el lujo de contarle a nadie sobre su incidente romano.

La noche fue larga y el océano estaba en calma. Aparte del chapoteo de las olas debajo de la cubierta, el único sonido que podía escuchar era el de su respiración. Era hora de que ella siguiera adelante. Fría pero determinada, Cassandra se decidió tranquilamente. Nunca dejaría que nadie más supiera sobre este crucero. Su vida dependía de su secreto, y nunca dejaría que nadie se la arruinara.

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