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   Capítulo 13 Un tipo diferente de consuelo

Deseos cumplidos Por JACINTA CANINO Palabras: 9069

Actualizado: 2020-01-12 00:05


La voz del hombre tenía un tono de diversión. Parecía divertirle la reacción de sorpresa de Cassandra. Al escuchar un sonido, la muchacha levantó la cabeza y vio que en la gran pantalla de la habitación se estaba reproduciendo un vídeo íntimo. Un hombre y una mujer estaban haciendo el amor apasionadamente. El hombre penetraba a la mujer con fuerza, haciendo que ésta gimiera en voz alta, llenando la habitación con sonidos eróticos.

Aún sentada en la cama, Cassandra estaba demasiado sorprendida para poder pronunciar palabra alguna.

Pero lo más insultante fue que Rufus reprodujera el vídeo a todo volumen, retumbándole los oídos con el molesto ruido. '¿Qué demonios está tramando? ¿Para qué me pone este vídeo?', Cassandra se preguntó. Pero luego, de repente, el ángulo de la cámara cambió, mostrando claramente la cara del hombre en el vídeo. Era una cara familiar para Cassandra.

¡Santo cielo! El hombre en la pantalla no era otro que su esposo, Lionel.

"¿Por qué me muestras esto?", ella preguntó sintiéndose insultada y confundida a la vez.

Aunque no había amor en el matrimonio de Cassandra y Lionel, no era agradable sentir que su esposo la engañaba. Fue una bofetada humillante ver a los dos en la pantalla haciendo el amor. Ella estaba al tanto del odio de Lionel hacia ella y sospechaba que tenía aventuras. Él no era un hombre fiel en ningún sentido, y para ser honestos, a ella no le importaba. Podía hacer lo que quisiera mientras la dejara en paz. Pero ver la evidencia de los engaños de su marido era otra cosa, y se sentía mucho peor porque se la estaba mostrando nada menos que Rufus, un tercero.

En un instante, el bello rostro de Cassandra se puso pálido, y sus labios empezaron a temblar. No podía soportar ver el vídeo un segundo más. Giró la cabeza para mirar a Rufus, que estaba sentado a un lado mirándola con una sonrisa.

"Estaba muy confundido al principio. No lograba entender por qué eras virgen cuando ya llevas cuatro años casada. Pero ahora finalmente me doy cuenta de lo infiel que Lionel ha sido contigo".

En un tono informal y despreocupado, Rufus habló como si no supiera cuán hirientes eran sus palabras. Pero por mucho que esas palabras humillaran y enojaran a Cassandra, él solo estaba siendo honesto, y lo que decía era verdad. El único problema era su manera despreocupada de hacerlo.

"¿Por qué te causa tanta alegría mi sufrimiento? ¿Eres tan retorcido como para celebrar el fracaso del matrimonio de tu propio hermano?".

Cassandra apretó las sábanas entre sus manos, y gotas de sudor empezaron a formarse en la frente. La mandíbula se le tensó, y sus labios se volvieron una línea sombría. Rebosante de ira ahora, levantó la cabeza y con una mirada amenazante se enfrentó al hombre.

"Lo que sea que estás tramando, no estoy interesada", dijo con total sinceridad. "Han pasado apenas dos días de tu regreso a esta ciudad, y aquí estás, desatando una tormenta. ¿Crees que seré tan ingenua para confiar en ti?". Sin embargo, al mirarle a la cara y ver esa actitud tan presumida como si no le importara nada, Cassandra sospechó que Rufus estaba ocultando algo. Por lo general, este tipo de actitud la confundía, pero eligió seguirle el juego para ver si podía descubrir lo que ocultaba.

'¿Por qué está haciendo esto? ¿Qué es lo que quiere de mí? Para empezar, debe haber una razón por la que me muestra este vídeo', reflexionó Cassandra en voz baja.

Aclarando su voz, Rufus respondió: "Bueno, ya sabes, solo estoy interesado en ti".

Su mirada fija y pétrea, como la del depredador observando a su presa, le dio escalofríos a Cassandra, y se dio cuenta de que no estaba bromeando. En ese mismo momento, él trató de leer su mirada incrédula en busca de alguna señal para poder continuar con sus motivos siniestros, acercándose más. Luego, extendió las manos para poder tenerla atrapada entre él y la cama. Las comisuras de sus labios se curvaron en una sonrisa tentadora, pero había una mirada amenazante en su rostro. Como una bestia feroz, parecía dar el sutil mensaje de que tenía el control y que obtendría lo que quisiera, incluso si eso significaba ir en contra de la voluntad de Cassandra. La frialdad en su mirada hizo que la corazón de ella se hundiera.

Tenía la sensación de que Rufus era un demonio disfrazado, y no tan simple como había pensado. 'Este es un hombre peligroso con el que debo mantener distancia', pensó para sí misma.

"De todos modos, ahora que he visto el vídeo, y es tarde, me tengo que ir", comenzó Cassandra. "Si no

regreso a casa a tiempo, se preocuparán y no quiero que nadie empiece a preocuparse por mí. ¿Puedo irme?", Cassandra agregó, tratando de permanecer lo más tranquila y vigilante posible.

En el fondo, estaba profundamente ansiosa y no quería quedarse ahí tratando de adivinar lo que pensaba Rufus. Ella solo quería alejarse de este hombre espeluznante lo más rápido posible.

"Solo quiero decirte que no necesitas castigarte por lo que has hecho. Lo que acabo de mostrarte es solo un ejemplo de la infidelidad de Lionel, y tienes toda la razón de desquitarte con él", dijo Rufus con una voz sorprendentemente gentil.

Aunque Cassandra no quería admitirlo, estaba de acuerdo con él. Solo por el dolor de aguantar a un marido infiel, se sintió reivindicada en su aventura. Cuando se acostó por primera vez con Rufus, se había sentido tan culpable que quiso regresar a los brazos de Lionel y hacer que su matrimonio funcionara. Pero ahora, después de ver el vídeo y escuchar a Rufus, deseó que Lionel simplemente desapareciera de su vida y la dejara en paz.

La única preocupación en su mente era que no podía adivinar lo que estaba tramando Rufus. Lo que hubiera dado por tener súper poderes y poder leer la mente del hombre que tenía delante, leer sus motivos y entender qué era lo que pretendía. ¿Rufus no estaba tratando de aprovecharse de su matrimonio fracasado? ¿De verdad se preocupaba por ella?

Cassandra sabía que no era ella misma desde el incidente con Rufus. Simplemente no podía evitarlo. Tenía miedo de ser descubierta, especialmente cuando descubrió que Rufus era su cuñado. Pero, ¿por qué Rufus la consolaba de una manera tan inusual? Cassandra no quería pasar más tiempo pensando en esto.

"Gracias por tu preocupación. ¿Puedo volver ahora?".

Para ser sinceros, la cabeza de Cassandra estaba hecha un lío, pero trataba de guardar las apariencias y fingía estar tranquila y serena frente a Rufus.

"Sí, ya puedes irte. Déjame llevarte de regreso", dijo Rufus inclinándose hacia ella otra vez, acercando demasiado su rostro. Intentó esbozar una sonrisa encantadora, pero Cassandra simplemente no tenía tiempo para juegos.

Todo lo que quería era salir de ahí lo más rápido posible. Al escuchar la respuesta de Rufus, ella inmediatamente se levantó de la gran cama y comenzó a arreglarse la ropa.

"Gracias, pero puedo volver sola. Solo espero que puedas cumplir tu promesa y guardar mi secreto".

Y de esta forma rechazó el amable gesto de Rufus para llevarla a casa. Cada vez que él estaba cerca, ella se sentía nerviosa, y en esa noche en particular, después de haberla decepcionado y enervado, lo único que ella quería era estar lejos de él lo más antes posible.

"Si realmente quieres guardar tus secretos, tendrás que dejar de ponerte tan nerviosa cuando estoy presente. Si sigues actuando así, podrás engañar a algunas personas, pero pronto alguien de la familia Tang, o lo suficientemente cercano a ellos, detectará algo irregular. Entonces, por tu propio bien, te aconsejo que mantengas la compostura".

Con una mirada contemplativa, Rufus cruzó perezosamente los brazos sobre el pecho y se quedó allí inmóvil.

En cierto sentido, tenía razón. Últimamente, Cassandra sabía muy bien que había estado actuando algo inquieta, luchando por ocultar su culpa, especialmente de la familia de Lionel. Tal vez Rufus no planeaba chantajearla, como había sospechado en primer lugar, pero eso no necesariamente significaba que la iba a ayudar. Sin embargo, ella decidió que no se empantanaría con ninguno de los dos hermanos, o de la familia Tang.

Después de un momento de reflexión, ella respondió con calma: "Entiendo". Luego respiró hondo y agregó: "No te preocupes. Voy a tener cuidado con mis acciones de ahora en adelante. Adiós".

Luego se volvió para caminar hacia la puerta, pero Rufus se le acercó de inmediato.

"Iré contigo. Vamos al mismo lugar, ¿no?".

Su voz profunda y ronca sonaba tan relajada, casi seductora. "En realidad, también me voy a quedar en la casa de la familia Tang por ahora", Rufus agregó, dando pasos rápidos. Cassandra pensó que solo quería alcanzarla, pero pasó junto a ella sin mirar atrás. Sin poder hacer nada, Cassandra miró su espalda por unos segundos de manera incrédula, y dejó escapar un suspiro silencioso, aceleró sus pasos y trató de seguirlo tan de cerca como pudo.

En la pantalla gigante, el vídeo seguía puesto, aunque ya no había nadie mirando. Los extraños sonidos de Lionel y su aventura amorosa resonaron en la gran habitación.

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