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   Capítulo 19 Se te soltó un botón

Deseos cumplidos Por JACINTA CANINO Palabras: 8138

Actualizado: 2020-01-18 00:05


Lionel dejó el lugar, y como se encontraba furioso, avanzó con fuertes zancadas, haciendo resonar el piso con cada paso que daba. Cassandra vio a Rufus caminar hacia ella, el hombre iba avanzando con los hombros derechos y tenía una postura majestuosa, además, portaba una sonrisa sincera dibujada con sus labios. Rufus la miró fijamente y ella se encontró de nuevo con aquellos ojos marrones oscuros.

"Hola, señor Luo, ¡bienvenido!", dijo Joel, quien seguía parado a un lado de Cassandra, haciendo que esta última de inmediato volviera en sí. Ella escuchó a Joel mientras este mismo continuaba hablando con Rufus y le extendía la mano: "Soy Joel. ¡Encantado de conocerlo!".

Cassandra agachó la cabeza y no dijo ni una sola palabra; simplemente se quedó ahí esperando. Cuando Rufus se acercó más, ella hizo todo lo posible para mantener la compostura.

El primero la miró por el rabillo del ojo, sonriendo con diversión al ver cómo reaccionaba. Incluso cuando ella hacía todo lo posible para disimularlo, Rufus no pasó por alto el ligero tono rosado que apareció en sus mejillas. Cassandra se veía muy dócil ahora que tenía la cabeza agachada y evitaba ver a los demás directo a los ojos. A él le complacía verla actuar de esta manera, y al pasar a su lado, no pudo evitar susurrarle:

"Cariño, se te soltó un botón", dijo Rufus murmurando en voz baja con un ligero toque burlón. Al escuchar su comentario, Cassandra alzó la cabeza y abrió los ojos de par en par. De inmediato miró su ropa, y su rostro se puso rojo brillante ante lo que vio.

¡Su camisa estaba abotonada hasta arriba! Eso significaba que no se le soltó ningún botón y... cuando comprendió lo que Rufus había querido decir, las cejas de Cassandra se fruncieron y se dio la vuelta, lista para lanzar una mirada furiosa al hombre que le había jugado esa broma. Sin embargo, ya no logró verlo por ninguna parte, ya que seguramente se había ido hacia otro lugar.

'¡Increíble! Qué hombre tan odioso', pensó Cassandra indignada. Sus ojos recorrieron el lugar para deducir hacia dónde se había dirigido el hombre, pero sus intentos fueron en vano.

"Gerente Qin, su cara está completamente roja. ¿Se siente bien?". Una vez más, la voz de Joel devolvió a Cassandra a la realidad. A medida que más y más personas caminaban de un lado a otro por las tareas que tenían que cumplir, la planta se llenó con el ruido de sus pasos apresurados. Respirando profundamente, Cassandra se calmó, sabiendo que por hoy tendría que olvidarse de lo que acababa de pasar.

Dedicándole a Joel una sonrisa amistosa, ella dijo: "Sí, estoy perfectamente bien. Joel, sigamos, todavía tenemos que ir a otros lugares".

Con Cassandra yendo rápidamente de un lado a otro, hablando con diferentes personas y verificando datos, el día pasó rápidamente. De vuelta en su oficina, cerró la puerta y casi se desplomó en el suelo. Respirando profundamente, se arrojó sobre el sofá y se quitó los tacones. Sus pies gritaron de alivio cuando finalmente se liberaron de dicho calzado apretado, y recostada en el sofá, dejó escapar un suspiro de gran alivio.

La compañía estaba más allá de su imaginación. Hizo una mueca al recordar cómo fue su día, corriendo de arriba a abajo por todos las plantas para conocer las áreas. A pesar de estar completamente agotada, se sintió aliviada cuando pensó en el personal. Se dio cuenta de que el ambiente aquí era definitivamente maravilloso: todas las personas parecían tener un gran sueño por el que luchaban y aspiraban cumplir. La energía era contagiosa y se sintió más inspirada que nunca.

Este era exactamente el tipo de lugar en el que siempre había querido trabajar. Era solo su primer día y se sentía casi abrumada por el cansancio; pero al mismo tiempo, se sentía a gusto, casi como si perteneciera a este lugar.

De repente, el sonido de su teléfono rompió el silencio en la habitación. Cassandra se levantó y corrió descalza hacia su escritorio para contestar el teléfono:

"Hola", dijo ella, quien apenas logró responderlo a tiempo: "Usted está llamando al Depart

amento de Diseño Arquitectónico. Habla Cassandra. ¿Con quién tengo el gusto?", ella habló con una voz cálida y amigable. Si iba a quedarse aquí, quería esforzarse al máximo y dar a todos la mejor impresión de sí misma.

"Cassandra, necesito que vengas ahora mismo a mi oficina. Tengo que entregarte un documento muy importante", respondió desde el otro extremo de la línea y de manera tajante la voz de un hombre.

Luego, el teléfono emitió el "Bip" que indicaba que la llamada había sido terminada. La sonrisa de Cassandra abandonó su rostro, dado que sabía quién era la persona que había llamado. Sin duda, se trataba de Lionel. Mientras colgaba el teléfono, Cassandra frunció ligeramente el ceño. '¿Qué documento podría ser?', se preguntó ella.

Sin tener ni la más remota idea de cuál era el verdadero propósito de la llamada e ignorando el ligero dolor que aún sentía en sus pies, Cassandra volvió a ponerse sus zapatos y se dirigió hacia la oficina de Lionel.

Mientras caminaba, comenzó a darse cuenta de cuán grande era la compañía. Estuvo buscando el letrero de 'Vicepresidente' mientras recorría todo el lugar, pero fue en vano. Al final, tuvo que pedir las instrucciones de cómo llegar a los demás empleados que se encontraban en la compañía.

En el momento en que Cassandra finalmente encontró la oficina, el ligero dolor de sus pies ya se había convertido en una tortura insoportable. Ella había caminado por mucho tiempo, no obstante, estaba decidida a ser profesional y hacer su trabajo correctamente, por lo que sus pies podían esperar. En este preciso momento, su mente necesitaba estar completamente concentrada para poder encarar a la persona al otro lado de la puerta de la oficina. De pie frente a la oficina de Lionel, Cassandra respiró hondo y llamó a la puerta. Para su propia sorpresa, la puerta no estaba cerrada, por lo que cuando tocó, la puerta se abrió ligeramente.

Le pareció extraño que estuviera abierto, pero ella siguió creyendo que era apropiado tocar antes de entrar.

Cuando Cassandra estaba a punto de hacerlo de nuevo, la voz de una mujer resonó en la habitación.

"Lionel, te extraño mucho. No te he visto en mucho tiempo. ¿Qué es lo que te ha mantenido tan ocupado últimamente?", ronroneó la voz femenina con un tono meloso.

Cassandra palideció ante el sonido y no sabía bien qué debía hacer a continuación. 'Hay alguien más en la oficina de Lionel. ¿Debería seguir llamando a la puerta? ¿O debería regresar más tarde?', se preguntó al pensar en cuál sería la mejor manera de proceder.

Si alguien la viera, pensaría que estaba reflexionando sobre un problema muy serio, ya que sus cejas se arrugaron en su frente y su mano permanecía cerca de la puerta. Luego, cuando seguía en su desesperación por saber qué hacer, sus pies adoloridos cedieron y perdió el equilibrio, tambaleándose hacia adelante para finalmente abrir la puerta por completo.

Cassandra cayó al suelo de rodillas mientras se gritaba internamente: '¿Y ahora qué rayos hice?'.

Las personas dentro de la oficina obviamente no esperaba compañía. La mujer a la que le pertenecía la voz que anteriormente escuchó estaba extendida sobre Lionel, parecía una especie de pulpo desenfrenado. Los ojos de Cassandra también captaron cómo la ropa de ambos lucía completamente desaliñada. Varios botones en el pecho de Lionel estaban desabrochados y su camisa estaba desfajada y saliendo de su cintura.

Ya teniendo una noción de lo que había sucedido, Cassandra sintió que se ruborizaba de pies a cabeza. Reuniendo todas sus fuerzas para recobrar la compostura, ella alzó lentamente la cabeza y parpadeó en dirección a ellos.

Después, forzó una sonrisa en sus labios y dijo: "Perdón por la molestia. No debí haber entrado. Ya me voy. Ustedes dos pueden continuar con lo que sea que estuvieran haciendo...", ignorando el insoportable dolor en sus pies, Cassandra se levantó rápidamente, preparándose para correr lo más rápido posible, pero Lionel la detuvo.

"Cassandra, detente", dijo él con su típica voz fría y ausente de emociones.

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