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   Capítulo 21 Sé mi mujer

Deseos cumplidos Por JACINTA CANINO Palabras: 5402

Actualizado: 2020-01-20 00:05


"¡Ella es mi esposa!", Lionel perdió por completo los estribos al ver que, una vez más, Rufus había salvado a Cassandra de ser avergonzada.

Había guardado rencor hacia Rufus desde que este regresó a casa. Lionel no podía creer que este bastardo, el hijo que su padre había tenido fuera del matrimonio, hubiera ocupado su lugar, y cada acto de cercanía entre Rufus y Cassandra le recordaba que estaba siendo reemplazado. Rufus no podía engañarlo. Lionel creía que su medio hermano sentía cierta atracción por su esposa.

"Lionel, ten cuidado, que no se te olvide en dónde estamos", dijo Rufus con una leve sonrisa. Contrastando con su enfurecido hermano menor, Rufus irradiaba calma.

Lionel entendió la sutil advertencia; comprendió que se encontraba en Tang Group, y Rufus era su superior. Con ambos hermanos allí parados, viéndose fijamente el uno al otro, el gélido silencio entre ellos se esparció por toda la oficina.

"Lionel, ¿ya se te olvidó que acordamos ir a almorzar juntos? ¡Vayamos antes de que la cafetería esté llena de gente!", la tensión se rompió con la gallarda intromisión de la mujer, quien puso una mano sobre el hombro de Lionel. Sus ojos se posaron automáticamente en Rufus y sonrió con picardía.

Rufus miró por un segundo a la amante de su hermano y, sin hacerle caso, dijo "Tengo que discutir algunos asuntos con la gerente Qin". Mientras, asentía en dirección a Cassandra: "Así que temo que ya es hora de irnos. Espero que tengas un buen día, señor vicepresidente".

Después de decir aquello, miró a Lionel directo a los ojos cuando hizo énfasis en la palabra 'vicepresidente', y cuando dirigió sus ojos hacia Cassandra, ella comprendió lo que quería decirle con la mirada, por lo que siguió a Rufus después de que él saliera de la habitación.

Sintiéndose humillado, Lionel cerró la puerta de golpe cuando se fueron.

"¿No te importa lo que hizo?", Rufus de repente se detuvo y se volvió hacia Cassandra, quien lo seguía. Todavía regocijándose con el placer de haber puesto a Lionel en una posición incómoda, Cassandra no se dio cuenta de que Rufus había dejado de caminar, por lo que casi chocó con él.

Rufus sonrió un poco ante su graciosa torpeza.

Cassandra tardó un poco en darse cuenta de lo que él quería decir. Cuando lo captó, giró la cabeza para ocultar su sonrisa.

"Bueno... Después de todo, nadie en la compañía sabe de la relación que hay entre Lionel y yo", la voz de Cassandra se vio traicionada por un ligero toque de inseguridad, y Rufus de repente sintió la necesidad de protegerla. Sabía que ella debía estar pasando por un momento complicado.

"Pero yo lo sé".

Al alzar la vista, Cassandra descubrió que en la cara de Rufu

s ya no había la sonrisa, sino que la estaba mirando de una manera tan intensa que hizo que su corazón latiera más rápido.

"Pero eso es diferente", murmuró Cassandra. Esta no era la primera vez que Rufus la había salvado de ser avergonzada, y por alguna razón sintió que podía ser honesta con él. Nadie más conocía la relación entre Lionel y ella, por lo que debía ser capaz de seguir trabajando en esta compañía como si nada hubiera pasado.

"Tienes razón, sobre todo si consideramos que tú y yo también tenemos una relación muy estrecha", tras decir esto, Rufus se le acercó, adoptando en su voz un tono diferente. Nuevamente esa leve sonrisa estaba paseando en sus labios, y Cassandra temía que él pudiera escuchar sus latidos acelerados en caso de que se acercara más.

Al recordar que estaban en el lugar de trabajo y para evitar que alguien más los viera, ella retrocedió unos pasos.

"Rufus, aquí no puedes hacer esto...", Cassandra lo fulminó con la mirada mientras él la hacía retroceder hasta chocar con la pared.

El rubor extendiéndose por el rostro de la mujer provocó nuevamente la sonrisa de Rufus, por lo que él la miró directo a los ojos con mayor intensidad. Entonces, de repente, la expresión juguetona se esfumó de su rostro. Él se le acercó más para colocar una mano contra la pared, atrapándola mientras portaba una expresión seria.

"Lionel no te ha apreciado ni valorado como realmente debería. No estás obligada a soportarlo".

Cassandra agachó la cabeza, ya que no estaba segura de lo que Rufus intentaba decir. Con los ojos penetrantes, este último se inclinó hacia ella y murmuró: "Sé mi mujer...", dijo eso porque él tenía curiosidad por saber cómo reaccionaría ella ante esto.

Al escucharlo, la cara de Cassandra se tornó sombría. Aunque estaba agradecida por su ayuda, no estaba dispuesta a que Rufus se burlara de ella.

Cassandra esperaba más de él, pero creyó que se había equivocado.

"Rufus, estás actuando de la misma manera que Lionel. Por favor, cuida tu comportamiento y deja de acosarme, o haré que te arrepientas". Cassandra levantó la barbilla hacia él, con una advertencia clara en sus ojos. Después lo empujó y caminó rápidamente hacia su oficina.

Todavía con la mirada clavada hacia el lugar donde ella había estado parada, Rufus sonrió al recordar el rostro enojado de la mujer.

Solo quería ponerla a prueba, y su reacción fue más allá de sus expectativas.

Rufus nunca había prestado tanta atención a ninguna mujer, pero Cassandra despertó en él el deseo de querer conquistarla.

De manera despreocupada, volteó a verla alejarse y deslizó las manos en los bolsillos. Al observar su figura, Rufus sonrió para sí mismo.

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