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   Capítulo 22 La confianza de Rufus

Deseos cumplidos Por JACINTA CANINO Palabras: 5708

Actualizado: 2020-01-21 00:05


Cuando llegó la noche, una nube de humo blanco flotaba en el aire, emergiendo desde el ventanal de la suite presidencial de un lujoso hotel.

"Quiero que la reputación de ella queda tan arruinada, que la familia Tang se vea en la necesidad de deshacerse de ella. ¿Quedó claro?", una mujer que vestía una bata color rojo vino estaba hablando por teléfono, exhalando humo con sus curvados labios rojos. La silueta de su figura curvilínea se distinguía entre la tenue luz y el humo blanco de su cigarro.

Era la misma mujer que durante el día había tenido aquella apasionante interacción con Lionel en su oficina. Todos en la Ciudad G sabían sobre la relación que ellos tenían, y en consecuencia, sabían que ella, Ivy, era la novia de Lionel.

Ivy colgó el teléfono; el cigarrillo seguía encedido entre sus dedos delgados. Con la mirada perdida en el horizonte, sus labios pintados de rojo se curvaron para formar una sonrisa malvada.

De repente, el sonido del agua cayendo por la regadera del baño se detuvo. La hermosa mujer apagó su cigarrillo y se dio la vuelta con una sonrisa encantadora bailando en su hermoso rostro.

El hombre que salió del baño solo llevaba una toalla que cubría la parte inferior de su cuerpo; no era otro sino Lionel, quien sacudió las gotas de agua que seguían aferrándose a su cabello. Como el aire estaba lleno de humo de cigarrillo, el hombre frunció el ceño.

Lionel caminó hacia la mujer, llegó desde atrás para envolver sus brazos alrededor de su cintura y susurró: "Ivy, por favor... deja de fumar".

Ivy resopló y evitó el beso de Lionel.

"¿Todavía tienes el descaro de venir a mí aun cuando tu querida esposa ya ha regresado?", preguntó Ivy, quien estaba verde de celos debido a que nunca olvidaría la frase '¡Ella es mi esposa!', la cual Lionel pronunció anteriormente.

"¿Estás celosa? Solo lo hice para poner Rufus en su lugar. Nadie puede tomar a mi mujer, aunque no esté interesado en ella. Solamente te amo a ti, y lo sabes", dijo Lionel riéndose entre dientes.

"Es sorprendente que tu padre le haya dado a ese bastardo tanto control sobre la compañía", Ivy entrecerró los ojos cuando mencionó a Rufus.

"Esta situación es solo temporal. Todo el Tang Group me pertenece. Mi padre no es alguien a quien le guste tomar riesgos", se burló Lionel, quien parecía estar seguro de su predicción, como si estuviera al tanto de algo que nadie más supiera.

Las palabras de Lionel tranquilizaron a Ivy, por lo que su rostro dejó de verse tenso. Pues ella sabía que mientras Lionel no lo perdiera todo, su vida de lujos y opulencia estaría garantizada.

"Es una noche hermosa. No dejemos que este tipo de cosas tan molestas arruinen nuestra velada. Ivy, yo te amo...".

A la mañana siguiente, en la sala de conferencias de Tang Group.

"Cassandra será la responsable de nuestro nuevo proyec

to de diseño. Quiero que todos los departamentos en la compañía la ayuden en todo lo que ella necesite", ordenó Rufus con su voz grave, sentado en el centro de la mesa de conferencias, recorriendo lentamente la habitación con sus ojos.

Los gerentes del group estaban sorprendidos, dado que era demasiado arriesgado permitir que una empleada que recién había ingresado a la compañía se hiciera cargo de un proyecto tan crucial e importante; incluso la misma Cassandra se quedó atónita ante esta decisión.

Lionel, por su parte, se opuso antes de que Cassandra pudiera hablar:

"Cassandra es una novata. No creo que sea una buena idea ponerla a cargo de un proyecto tan importante. ¿Y si ella lo arruina todo?".

Otra vez se trataba sobre Cassandra, por lo que Lionel estaba seguro de que debía haber algo entre Rufus y ella.

Primero la defendió y se involucró en sus asuntos personales; ahora hacía lo mismo al tratarse de asuntos de trabajo.

"En primer lugar, a pesar de que Cassandra se acaba de unir a la compañía, es la gerente del Departamento de Diseño Arquitectónico. Estuve investigando y averigüé que anteriormente sus obras ganaron numerosos premios internacionales, así que es un hecho que ella es capaz de manejar este proyecto. ¿Alguna objeción que tengan? ¿O alguien puede sugerir a un mejor candidato?", su profunda y grave voz resonó en toda la habitación, revelando una sonrisa de confianza. El silencio reinó en la sala y nadie dijo nada.

"Presidente, gracias por darme esta oportunidad. Les aseguro que me esforzaré al máximo", anunció Cassandra rompiendo el silencio en la sala y después se puso de pie para hacer una profunda reverencia. "Agradezco de antemano toda su ayuda".

La perfecta confianza y cortesía de la chica demostraron cuán bien educada estaba y no dejó espacio para que nadie objetara la decisión. Lionel le dirigió a Cassandra una mirada de desprecio. '¡Qué mujer tan arrogante!', pensó él para sí mismo.

"Dado que nadie se opone, supongo que ha concluido nuestra reunión. Eso es todo por hoy", la pluma que Rufus giraba entre los dedos se detuvo, después se puso de pie y se dirigió hacia la puerta. Su asistente lo siguió de inmediato.

Cassandra tomó sus cosas con una sonrisa alegre en su rostro. Ella había estado interesada en el proyecto pero no se postuló, ya que acababa de unirse a la compañía y sentía que sería difícil ganarse la confianza de todos.

En ningún momento llegó a esperar que Rufus le asignara el proyecto, lo que podría ser una buena oportunidad para demostrar sus capacidades. Cassandra no quería presumir; lo único que quería era tener una oportunidad para demostrar lo que valía.

"Veo que estás contenta. ¿Es porque te asignaron el proyecto o porque eres la consentida de Rufus?", se burló Lionel cuando Cassandra estaba levantándose, lista para partir.

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