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   Capítulo 25 Abrupto e inesperado

Deseos cumplidos Por JACINTA CANINO Palabras: 8629

Actualizado: 2020-01-24 00:05


Cassandra sintió en los oídos el flujo de la sangre recorriéndole cuando Rufus se acercó a ella. El sonido de los latidos de su corazón resultaba ensordecedor en la silenciosa habitación, y la respiración se le entrecortaba. Reunió algo de coraje, cerró los ojos, respiró hondo, puso las manos sobre el pecho fornido e intentó empujarlo cuando él se le acercó.

"¡Vete!".

Sucedió en un abrir y cerrar de ojos, pero Rufus parecía haber previsto su movimiento. Se retiró rápidamente, sin quitarle la mirada de encima y con una sonrisa astuta en el rostro. Entonces, Cassandra perdió el equilibrio y avanzó unos pasos tambaleándose, agitando los brazos en busca de algo donde apoyarse.

Justo en el momento en que estaba a punto de golpearse con el suelo, trató de agarrar cualquier cosa que pudiera detener su caída, y sus manos se aferraron a las mangas del hombre, aunque esa no era su intención. Las mangas no eran lo suficientemente resistentes como para aguantar su peso por completo, así que ocurrió el accidente. El firme agarre de Cassandra tiró accidentalmente de Rufus hacia adelante y perdió el equilibrio. Los dos cayeron juntos produciendo un ruido sordo, y torpemente, Rufus cayó justo encima de ella. Todo sucedió tan rápido que Rufus no tuvo tiempo de controlarlo.

La intención inicial de Cassandra era alejarlo, pero en su lugar lo que consiguió fue atraerlo más cerca. Tumbada en el suelo, sintió todo su peso encima y gimió de dolor.

"Me parece que siempre se te ocurren nuevas formas de tocarme".

Rufus se burló de ella, aunque sabía que la caída no había sido intencional por su parte. Él le dirigió una sonrisa traviesa mientras la miraba. Estaban tan cerca que podía sentir el aliento de ella sobre su piel. Antes de que tuviera la oportunidad de alejarlo una vez más, los labios del hombre se posaron sobre los suyos.

Fue un beso brusco e inesperado, y sus labios se movieron presionando los de ella con urgencia.

Ella le devolvió el beso con fervor, pero él se apartó de inmediato.

"No es muy apropiado hacer esto aquí. ¿No te parece?", le preguntó a la vez que le dirigía una sonrisa traviesa.

Cassandra abrió los ojos como si despertara de un sueño, dándose cuenta de repente de que se habían estado besando sin pudor alguno. Su rostro se enrojeció de ira y vergüenza mientras le empujaba una vez más. Esta vez, tuvo éxito. Rufus se balanceó hacia atrás mientras ella se levantaba para luego alisarse la ropa nerviosa.

"¡Sinvergüenza!", le gritó en voz alta. ¿Qué demonios estaba haciendo? Una vez más, él se había aprovechado de ella. Su corazón se aceleró, aunque no sabía si era por la culpa o por la excitación. Se dio cuenta de que, de hecho, no había rechazado el beso. ¿Lo había disfrutado realmente?

"Obviamente lo disfrutaste".

Rufus señaló como si hubiera leído la pregunta en su mente. Cassandra parpadeó, demasiado avergonzada para admitir la verdad. Él estaba tratando de ponerla nerviosa, así que ella giró la cabeza hacia un lado para mostrar su descontento. Rufus se mordió el interior de su mejilla mientras disfrutaba de la escena. Era entretenido verla tan avergonzada e inquieta por su culpa.

"¡Basta ya! ¡Me has molestado! ¡No te creas que debo estar agradecida contigo solo porque me hayas salvado!".

Su sonrisa burlona la puso aún más nerviosa y ella le dirigió una mirada con los ojos entrecerrados. Él no estaba equivocado. Cassandra no podía negarse a sí misma que había disfrutado el beso.

Rufus todavía la estaba mirando cuando Cassandra le recordó lo que había pasado la noche anterior, y frunció el ceño al pensar en ello. En ese momento parecía un águila buscando a su presa. La cámara espía sobre la mesa, la droga en su bebida y el asistente que la estaba esperando, todo tenía sentido ahora. Era una trampa, una trama cuidadosamente diseñada para difamar a Cassandra, la esposa de Lionel Tang.

Destruiría su reputación si alguien la sorprendiera arrojándose a un hombre en la oficina.

'Ella acaba de regresar a la ciudad. ¿Quién pudo haberlo hecho?', se preguntó Rufus. Obviamente, el perpetrador era capaz de entrar a Tang Group en cualquier momento. Esa persona debía ocupar un alto cargo para tener ese tipo de autorización. Rufus empezó a armar el rompecabezas. Cassandra seguía esperando una respue

sta mientras Rufus estaba sumergido en sus pensamientos. Después de lo que pareció toda una eternidad, finalmente se volvió para mirarlo de nuevo. Su silencio era desconcertante.

"¿Por qué estás tan callado?", preguntó ella con curiosidad. Rufus salió de sus pensamientos. La expresión de su rostro se volvió seria, muy opuesta a la actitud despreocupada que había tenido hasta entonces.

Cassandra retrocedió un poco. nunca antes lo había visto tan serio, y le hacía sentirse un poco incómoda.

"Tu asistente ha desaparecido. ¿Lo sabías?", le preguntó así de repente, sin venir a cuento. Después de llevar a Cassandra al hospital, Rufus echó un vistazo a las grabaciones de vigilancia de la noche y descubrió que Joel era la única persona que había entrado en su oficina esa noche.

Cassandra estaba aturdida. Obviamente, alguien había puesto la droga en su café la noche anterior, y Joel era el principal sospechoso.

Sin embargo, todo era muy extraño. No conocía a Joel de nada, nunca lo había visto antes de empezar a trabajar, por lo que no podría haberle hecho nada en el pasado. ¿Por qué haría tal cosa en su primer día de trabajo? A primera vista, parecía tan amable.

"Lo conocí ayer. Fue la primera vez que lo vi. ¿Por qué me habría hecho esto?", Cassandra espetó. Se encontraba en un enigma y no podía entender lo que había sucedido. ¿Por qué Joel le guardaría rencor?

"Hay dos posibilidades. Una es que estaba encantado por tu belleza", sonrió Rufus, "la otra es que se lo encargara otra persona. Por supuesto, la posibilidad de que sea la primera opción es casi insignificante. Cualquiera en su sano juicio no realizaría algo así".

Con los brazos cruzados, miró a la mujer frente a él con una sonrisa imperceptible en el rostro.

Cassandra le dirigió una mirada despectiva. De repente, se dio cuenta de algo que la hizo palidecer inmediatamente.

"¡Sé quién es!".

Repentinamente tuvo una idea de quién podría haber organizado todo el episodio.

"¿Oh? ¿Quién?", preguntó Rufus, fingiendo interés aunque él ya sabía quién podría ser. Además, él acababa de darle una pista gigantesca.

Cassandra se quedó atónita. sus labios temblaron y de repente perdió la fuerza en sus extremidades. Retirándose para sentarse en el sofá, entrelazó los dedos en su regazo y lanzó a Rufus, quien parecía imperturbable, una mirada preocupante.

"Ambos sabemos que alguien puso la droga en mi café. Si no hubieras estado allí anoche, no estaría sentada aquí ahora mismo. Lo más horrible podía haber sucedido y haber sido grabado con la cámara. Alguien quería evidencia de mi infidelidad a Lionel, para que mi reputación fuera calumniada y me expulsaran de la familia Tang".

Finalmente tuvo una idea clara de por qué había sucedido, gracias a la pista de Rufus. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Ella tenía un nombre en su mente. Solo alguien con mucho odio y asco por ella podría haber hecho algo tan cruel.

Era alguien que realmente la odiaba, y alguien que no podía soportar su presencia en la familia.

Solo podría ser él.

"¿Quieres decir que alguien quería difamarte para que te expulsaran de la casa Tang?".

Rufus repitió sus palabras, aunque ya lo sabía. Solo quería conseguir que fuera ella quien lo dijera en voz alta.

"Quizás sea eso. No sabía que su odio hacia mí fuera tan grande como para recurrir a este método tan desagradable para deshacerse de mí".

Cassandra declaró aturdida. La incredulidad aún permanecía en su tono, aunque a estas alturas ya había considerado que su suposición era un hecho. Sin saberlo, se mordió el labio inferior y sacudió la cabeza, como para negar lo que acababa de descubrir.

Un matrimonio sin amor, para ella, era la peor de las tragedias. Dos personas atadas por la ley sagrada, pero viviendo como extraños bajo el mismo techo.

"¿Crees que fue Lionel?", Rufus finalmente mencionó el nombre en el que estaba pensando ella.

Cassandra todavía parecía distraída. Ella lo miró pero no dijo nada. Su silencio fue la respuesta. Y así llegaron a una conclusión silenciosa juntos. Aparte de Lionel, no podía pensar en nadie más que pudiera detestarla tanto como para hacer esto. Todavía le resultaba difícil creer que Lionel pudiera ser tan despiadado. ¿Cómo podría llevar a cabo algo así dentro de la oficina?

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