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   Capítulo 26 Alguien le ha tendido una trampa

Deseos cumplidos Por JACINTA CANINO Palabras: 12397

Actualizado: 2020-01-25 00:05


En la sala, bajo la tenue luz, el aroma del alcohol se mezclaba con el humo, haciendo que la habitación estuviera mucho más sofocante. De repente, se abrieron las cortinas y un intenso rayo de luz atravesó la oscuridad.

"Entonces, ¿me estás diciendo que fallaste?".

La luz se reflejaba en la boca de Ivy, la cual formaba una sonrisa. Ella giró bruscamente la cabeza, fijando su mirada en el hombre que tenía detrás.

Se trataba de Joel, quien estaba allí parado con su joven rostro congelado por el pánico. Parecía desconfiar de Ivy, ya que reaccionaba bruscamente a cada movimiento que ella hacía. El plan de la noche anterior comenzó de manera perfecta, por lo que creyó que iba a ser infalible. Y entonces apareció Rufus...

"Yo... Lo siento, hermana. Ha sido culpa mía... debería haber sido más cuidadoso", tras decir esto, agachó la cabeza, incapaz de mirarla directamente a los ojos. "No sabía que Rufus fuera a aparecer allí... Ese hombre es alucinante, logró de alguna manera arreglar todo... La verdad que no sé qué fue lo que pasó", Joel murmuró su explicación; trataba de buscar todas las excusas posibles para justificar su error. Ni siquiera tenía las agallas para alzar la cabeza, dado que sabía que le debía todo a su media hermana mayor. En todos estos años, ella le había proporcionado todo lo que necesitaba. Incluso fue ella quien organizó que fuera contratado por Tang Group después de que él se graduase de la universidad. Joel nunca tuvo la intención de meterse en los planes de su hermana, pero en cierto punto se encontró tan involucrado, que no pudo dar marcha atrás. Cuanto más veía a Cassandra, más deseaba a esa mujer. No podía evitar comérsela con los ojos cada vez que la veía, y pensó que anoche podría ser su oportunidad para hacerla suya. Pero... eso creyó hasta que apareció Rufus.

"¿Quién te crees que eres para llamarme hermana? ¡Eres un imbécil y encima descuidado! ¿Cómo pudiste arruinar una tarea tan simple? Esta vez realmente me has decepcionado... Ahora todos sospechan que fue alguien de la compañía. Aunque, afortunadamente, nadie sabe que somos hermanos, así que debemos mantenerlo así. ¡Si alguien descubre que yo soy la que está detrás de esto, entonces ambos estaremos acabados!".

Joel pegó un salto cuando una botella de vino que lanzó la mujer chocó y explotó contra la pared, justo al lado de su cabeza. Cuando él volvió a girar la cabeza, se topó de frente con Ivy, quien estaba hirviendo de la furia; su temperamento seguía siendo tan impredecible como siempre.

Ella había estado sentando las bases de este plan durante mucho tiempo. Había estado esperado el momento ideal en el que movilizaría al asistente que seduciría a la nuera de la familia Tang para finalmente consumar un acto de adulterio. Cassandra no solo quedaría humillada, sino que también perdería todo lo que más apreciaba.

"Te voy a mandar al extranjero para que pases desapercibido por un tiempo. No vuelvas hasta que yo te lo permita, ¿entendido?".

Joel asintió en silencio. La mirada en los ojos de Ivy dejó en claro que habría consecuencias graves en caso de que él cometiera otro error. Su incapacidad para controlarse cerca de Cassandra casi provocó que ambos lo perdieran todo. Ahora Ivy ya no podía usar a su hermano en Tang Group. Al haber perdido esta herramienta tan valiosa, tenía que idear un nuevo plan.

'Rufus...', Ivy se sentó lentamente en el sofá, repitiendo en su cabeza el nombre de aquel hombre. Con el ceño fruncido, levantó una de sus largas piernas y la puso sobre la otra, cruzándolas. Después tomó la copa de cristal con vino que estaba en una mesa junto a ella, incapaz de sacar ese nombre de su mente. Sus brillantes uñas rojas golpeteaban sobre el sillón de madera.

'¿Cómo era este hombre?'. Cualquier persona que ella conociera muy poco despertaba su curiosidad de inmediato. '¿Por qué Rufus seguía en Tang Group a altas horas de la noche? Además, ¿por qué fue a la oficina de esa mujer a interrumpir nuestro plan?'. Por lo que había visto, y por lo que Lionel le había dicho, cada vez que Cassandra tenía un problema, Rufus casualmente siempre estaba cerca para salvarla.

Ivy seguía preguntándose cuál era la relación entre Rufus y Cassandra: 'Si ellos se conocieron hace poco, ¿por qué fue él a rescatarla?'. Al unir todas estas ideas, llegó a la conclusión de que había algo entre ellos, algo de lo cual no se había percatado.

Mientras reflexionaba, Ivy tenía la mirada perdida en algún punto lejano. Después de un momento, su mano apretó la copa, raspando con sus uñas la superficie del cristal. Ella entrecerró los ojos y se tomó todo el vino de un solo trago.

En Tang Group, Lionel entró en su oficina completamente furioso, y exclamó: "Rufus y Cassandra, ¿ninguno de ellos ha venido hoy a trabajar?", de manera acusadora, miró a su alrededor en busca de una respuesta. Quería los detalles sobre el proyecto en el que Cassandra estaba trabajando, pero cuando fue a su oficina, la encontró vacía.

Lionel no había pasado la noche en casa, pero supuso que ella había estado allí todo el tiempo, por lo que se puso furioso al descubrir que su esposa había ido a otro lugar sin su permiso.

"Sí. Escuché que la gerente Qin anoche trabajó horas extras y se desmayó en su oficina debido al agotamiento. Fue encontrada por un guardia de seguridad, quien después llamó al señor Luo. Y fue el CEO quien la llevó al hospital a tiempo".

El asistente estaba perplejo, dado que no entendía por qué Lionel estaba tan enojado por un incidente tan insignificante: cuando los empleados se enfermaban, se solían tomar uno o dos días de descanso.

Al escuchar esta explicación, las manos de Lionel se apretaron en puños. ¡Otra vez Rufus! ¡No podía ser una coincidencia que dondequiera que Lionel buscara a Cassandra, Rufus estaba allí! ¿De verdad se trataba de una coincidencia?

Rufus y Cassandra habían regresado a la Ciudad G casi al mismo tiempo; habían ingresado a Tang Group al mismo tiempo. Y... lo más sospechoso... sabía que ambos habían pasado varios años en Roma.

Además, de repente parecían ser muy cercanos... e inseparables. A donde uno iba, el otro lo seguía. A Lionel se le ocurrió una idea

que hizo que su expresión se tornara sombría. ¿Podría ser posible que Rufus y Cassandra se hubieran conocido antes de llegar aquí? ¿Se habrían conocido en Roma?

"Averigua en qué hospital está ingresada Cassandra".

El cambio en el tono de Lionel inquietó al asistente, su jefe ahora le estaba hablando con una actitud fría y calmada, contrastada con el furioso hombre de antes, haciendo parecer que esa persona no era el hombre que tenía enfrente. Aún absorto en sus pensamientos, Lionel alzó la cabeza y fijó su mirada en el horizonte; algo indescifrable pasó por sus ojos.

¿Por qué Rufus? Aunque Lionel no tuviera nada que ver con su esposa, él iba a asegurarse de que su hermano nunca tuviera la oportunidad de tener cualquier tipo de relación con ella.

La sala estaba impregnada de olor a desinfectante. Su fiebre ya estaba disminuyendo, y Cassandra había comenzado a recoger sus cosas; quería irse de este lugar lo más pronto posible.

El alboroto a su alrededor era frustrante. Ella había estado lidiando con estos pequeños lapsos de enfermedad todo el tiempo que estuvo viviendo sola en el extranjero, por lo que si Rufus no la hubiera llevado al hospital, simplemente se habría ido a su casa a dormir. Cassandra sabía que no necesitaba que la cuidaran.

Rufus había salido del hospital hacía unos minutos, para responder una llamada telefónica que de inmediato lo puso serio.

Cassandra estaba sola en la habitación, pensando en los acontecimientos de la noche anterior: 'Seguramente lo planeó Lionel', reflexionó ella. Le había contado a Rufus sus sospechas, pero para su sorpresa, él no dijo nada.

Cassandra empaquetó sus cosas bruscamente, cerrando el maletín una vez que terminó. ¿Cómo se le había ocurrido hacer algo tan malvado? Incluso siendo consciente de lo mucho que Lionel la odiaba, no podía creer que él fuera capaz de hacer eso. Después de todo, ella seguía siendo su esposa; seguían siendo un matrimonio, o al menos la gente pensaba que lo eran. Si su plan hubiera tenido éxito, se hubiera corrido la voz de que ella había tenido un adulterio, ¿eso no lo habría avergonzado a él también?

Cassandra simplemente no podía comprenderlo. ¿Lionel realmente se avergonzaría a sí mismo y a su familia, solo para humillarla? ¿Qué tipo de monstruo era él?

"Trabajas un sólo día y casi te mueres... ¿De verdad eres tan frágil? Eres inútil, nada más que un pedazo de basura".

Cassandra se congeló al oír la voz que atravesó la habitación, pero rápidamente se dio la vuelta para encarar a la persona que había hablado, decidida a no dejarse intimidar.

'Qué casualidad, hablando del rey de Roma', Cassandra maldijo a Lionel en su corazón. Él era la última persona que ella esperaría ver en su sala de hospital.

Mientras lo miraba fijamente, se percató de que ni siquiera se había molestado en llamar a la puerta y simplemente había irrumpido en su habitación. Ante esta idea, Cassandra frunció el ceño y pensó: '¡Cómo se atreve!'. Notó cómo los ojos de Lionel recorrían la sala, como si estuviera buscando algo.

Cassandra se enfureció; en ese momento, lo único que quería hacer era cruzar la habitación y darle una bofetada, pero decidió que eso no sería prudente. Por lo que se armó de valor para hablar con él:

"Señor Tang, ¿qué está buscando?".

'¿De verdad está aquí sola? ¿Cómo puede ser posible?'. Confundido, Lionel no pudo evitar fruncir las cejas. '¿Por qué no he encontrado a Rufus aquí?'.

"Solo me estaba preguntando si mi esposa está tan desesperada como para serme infiel y esconder a otro hombre en su habitación".

Con cada paso que daba, Lionel se iba acercando más y más a Cassandra. Portaba su habitual sonrisa cruel, con los ojos fijos en la mujer parada frente a él. Su voz era grave y tenía un tono burlón, pero el toque de amenaza en sus palabras dejó claro que no estaba bromeando.

"Lionel, pensé que habíamos acordado que viviríamos nuestras vidas por separado y que ninguno interferiría en la vida del otro. ¿No es esto lo que querías? ¿Que yo no te molestara?".

Si Lionel quería dar por terminada su relación, ella estaba de acuerdo. Cassandra no era de su propiedad y no dejaría que él la tratara de una manera tan cruel.

"Jaja. Eres una niña ingenua, ¿no? Oh, espera un minuto ¡Qué tonto de mi parte! ¿Cómo podrías tú ser ingenua? Claramente eres una mujer astuta", cuando dijo esto, el desprecio se mostraba claramente en los ojos de Lionel, quien con una sonrisa todavía dibujada en su rostro, se le paró enfrente y echó un suspiro sobre ella.

Todo el miedo que Cassandra había sentido por Lionel fue destruido por la creciente ira dentro de ella. '¿Cómo se atreve a decirme eso? ¿Cómo se atrevió a tenderme una trampa? ¿Cómo se atreve a venir aquí a tratar de intimidarme?'. Sus manos se apretaron en puños y se clavó las uñas en las palmas para tratar de mantener el control.

"Soy tu esposo, así que haré lo que quiera y me acostaré con quien yo quiera, ¡no hay nada que puedas hacer para detenerme! Pero tú... solamente podrás ser la señora Tang; una mujer solitaria a la que nadie ama. Ningún otro hombre jamás en la vida te tocará. Te lo dije desde el principio: ¡lo único que te iba a dar era un matrimonio que no valdría nada!".

El silencio de Cassandra solo sirvió para enfurecer más a Lionel, quien al parecer había olvidado por qué había venido aquí. Lo que quería ahora no era nada más que verla encogerse del miedo.

"Ya lo sabía. Ahora, si no tienes nada más que decir, por favor, vete".

Cassandra respiró hondo y se obligó a mantenerse tranquila. Este no era el momento adecuado para empeorar las cosas. Sin embargo, no pudo ocultar la expresión de disgusto que había en su rostro, por lo que decidió volver su cabeza hacia otro lado.

"Más te vale mantenerte alejada de Rufus. Si no lo haces, descubrirás las consecuencias de meterte con la familia Tang por las malas. ¡O si descubro que hay algo entre ustedes dos, Cassandra, te juro que te haré sufrir!".

Cassandra ya no pudo seguir soportando las amenazas de Lionel. De repente, el sonido de una bofetada resonó en toda la habitación.

Ella, Cassandra Qin, ¡le había dado una bofetada en la cara a Lionel Tang!

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