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   Capítulo 181 La visita de Amanda

Deseos cumplidos By Chu Se Palabras: 10587

Updated: 2020-03-27 08:21


Lionel siguió a Cassandra discretamente y la vio entrar al hotel. Ya había pasado una hora desde que había entrado a la habitación, y sin embargo todavía no había salido, así que él comenzó a impacientarse.

¿Por qué estaba tardando tanto? ¿Acaso algo había salido mal?

Entonces decidió llamar a la puerta, pero antes de que pudiera hacerlo, vio una figura familiar caminando hacia la habitación desde otra dirección.

Era una mujer que llevaba un vestido rosa. Tenía una estatura promedio y unas grandes gafas de sol ocultaban la mayor parte de su rostro, pero aun así era evidente que era bonita, de nariz pequeña y labios carnosos.

¡Era Cloris! En ese momento Lionel quedó totalmente confundido. '¿Qué está haciendo ella aquí?', se preguntó.

Cloris caminó hacia la habitación en la que Cassandra había entrado. Entonces llamó a la puerta y David le abrió para dejarla entrar.

"¿Cómo va todo?", preguntó ella mientras se quitaba las gafas de sol. Sus ojos reflejaban una fría arrogancia.

"Está inconsciente. Todo ha salido bien", respondió David con la confianza de alguien que había hecho bien su trabajo.

Cloris caminó hacia el dormitorio y vio a Cassandra acostada sobre la cama, parecía estar profundamente dormida. En ese momento una sonrisa burlona apareció en su rostro.

"Lo haré yo misma. ¡Ya puedes retirarte!", dijo ella haciendo un gesto con la cabeza. David le hizo una seña para recordarle el pago, y ella lo entendió de inmediato, así que sacó un sobre de su bolso y se lo entregó.

"Aquí está el dinero que acordamos. Tómalo. Si alguien te pregunta al respecto, ¡tú no sabes nada!", lo instruyó.

Cloris se había esforzado mucho para asegurarse de que ese plan se realizara. Contactó con el señor Wang mediante las conexiones de David e hizo que este último se ganara la confianza de Cassandra. Más tarde, logró atraerla hasta ahí usando el nombre del señor Wang. La idea de que finalmente lograría vengarse la hizo sentirse muy feliz, así que cerró la puerta después de que David saliese de la habitación y se dio la vuelta para mirar a su hermana con odio.

'¡Tú te lo buscaste, perra!', la maldijo en su corazón. Cloris fue a estudiar al extranjero después del Festival de Primavera y tan pronto como logró establecerse, llamó a Arthur. Desafortunadamente, el hombre que había sido tan considerado con ella de repente se volvió muy distante.

"Arthur, ¿por qué no respondiste mi llamada?", le preguntó cuando finalmente logró comunicarse con él.

"He estado muy ocupado con los negocios en estos días", respondió él distraído.

"Todo es nuevo para mí aquí. Te extraño mucho y te he enviado muchos mensajes de texto, pero no me has respondido ninguno", se quejó Cloris frunciendo el ceño. Ella sentía que algo andaba mal con Arthur, pero no tenía el valor de preguntar la razón.

"Ya te lo dije, estoy ocupado", respondió él un poco irritado.

"¿Me estás ocultando algo?", preguntó ella, incapaz de soportar más su actitud, por lo que decidió ir directa al grano.

"Ves problemas donde no los hay", respondió Arthur con desdén, dejando claro que no estaba de humor para seguir hablando y sin preocuparse por darle

una vida mejor que Cassandra antes de que su padre fuera a dar a la cárcel. Ella había sido la niña de los ojos de sus padres, pero ahora no podía regresar a su propia casa y su novio había terminado su relación con ella. ¡Había perdido su columna vertebral y ya no había nadie en quien pudiera confiar!

'¡Cassandra! Cassandra! ¡Todo es tu culpa!', rugió Cloris en su mente, mientras apretaba los dientes y veía a su hermana acostada en la cama. Entonces extendió la mano y comenzó a quitarle la ropa.

En la mansión Tang, Rufus se sorprendió al encontrar una invitada en la sala cuando llegó a casa.

La mujer sonreía con sus ojos grandes y brillantes en su linda cara. Era Amanda, la cual charlaba alegremente con Jill e Ivy.

Él frunció un poco el ceño al verla. ¿Qué estaba haciendo ahí?

Entonces intentó retirarse discretamente a su habitación, pero de manera inesperada Jill lo saludó, lo cual era algo muy inusual.

"Rufus, tenemos una invitada. ¡Ven y salúdala!", le dijo Jill haciéndole señas. Él se detuvo por un momento, pero finalmente caminó hacia las damas.

Amanda fijó sus ojos en él en el momento en que entró a la casa.

Siempre fue guapo y masculino, y a pesar de que parecía estar bastante impaciente en ese momento, ella sintió que su corazón se aceleraba ante su presencia.

"Es bueno verle de nuevo, señor Luo", comentó ella.

Amanda siempre se comportaba de manera muy elegante en público, por lo que nadie podía siquiera imaginar la tristeza que guardaba por dentro.

Rufus extendió su mano y estrechó la de la chica con cortesía. Después se excusó diciendo: "Perdónenme, me temo que tengo que ir al estudio para tratar algunos asuntos".

Al darse cuenta de que Horace no estaba en la sala de estar, él dedujo que debía estar en el estudio y decidió que esa era una buena excusa para irse.

"¿Ibas a hablar conmigo? Eso puede ser más tarde, dejemos los negocios a un lado por esta noche. Es un honor recibir a la señorita Ke en casa", dijo Horace, quien de repente caminó hacia la sala de estar desde el estudio con una sonrisa plasmada en su atractivo rostro.

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