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   Capítulo 415 El ser humano tiene deseos y debilidades

Deseos cumplidos Por Chu Se Palabras: 8839

Actualizado: 2020-06-30 03:14


Ivy inmediatamente sintió que algo andaba mal cuando regresó a su casa. Como no estaba segura de lo que era, se paró fuera del patio y desde allí, vio que el lugar estaba brillantemente iluminado y que el caos reinaba dentro.

Frunciendo las cejas con sospecha, volvió a prender el motor y entonces, notó que alguien salía repentinamente por la puerta y comenzaba a vomitar, claramente habiendo bebido demasiado.

'¿Qué tipo de personas ha traído Joel a casa?', se preguntó ella irritada. Acababa de tener una cita muy decepcionante con Clark, quien seguía tratándola con indiferencia, por lo que ya se sentía muy molesta. ¡Y ahora, su hermano lo estaba empeorando!

Harta de todo, salió del auto y cerró la puerta con fuerza para comenzar a caminar hacia la casa con pasos gigantes y pesados. Inesperadamente, un hombre, que era muy alto y bastante guapo, salió.

El borracho que acababa de sacar todo lo que tenía dentro se chocó con él en su camino de regreso, pero, en lugar de enojarse, el hombre guapo lo ayudó agarrándolo para evitar que se cayera y sonrió.

Su nombre era Adrian. La verdad era que la fiesta comenzaba a aburrirlo, así que decidió salir y tomar un poco de aire fresco. Estaba conservando sus energías, porque su prioridad en ese momento era emborrachar a la chica que le gustaba.

Cuando lo reconoció, Ivy se quedó paralizada y sus rodillas temblaron al darse cuenta de lo cerca que estaba de él, sin poder quedarse quieta, al parecer.

¡Ese era el hombre con el que tuvo una aventura de una noche! La mujer no podía creer lo que estaba viendo.

Por su parte, Adrian respiró hondo, exhaló y miró alrededor del patio. Justo en ese momento, la vio, parada no muy lejos de él.

En un principio no estaba tan seguro, pero enseguida sonrió y poco a poco, esa sonrisa comenzó a agrandarse cada vez más mientras alzaba la mano, en señal de saludo.

Ivy, por otro lado, estaba muerta del susto y empezó a retroceder inconscientemente, sin saber qué hacer.

Adrian se rio aún más cuando vio la expresión de la mujer, a quien había reconocido, era la mujer rica con la que se acostó una ocasión. ¡Qué divertida fue esa noche! ¡Qué interesante coincidencia que ella también fuera la dueña de la casa y la hermana de Joel!

De repente, su interés en la estudiante que estaba dentro de la villa fue reemplazado por una intensa fascinación hacia la mujer de afuera, así que comenzó a caminar hacia ella, mirándola atentamente y apreciando cada curva de su cuerpo.

Ivy sintió que los pelos de sus brazos se le erizaban, ya que la razón por la que tuvo una aventura con él fue porque quería quedarse embarazada, pero,

taría hacerlo, siempre y cuando esté dentro de mis capacidades", respondió el hombre.

"Dijiste que no hay una verdadera amistad entre mujeres, ¿verdad? Bueno, tengo dos enemigas, ambas mujeres. ¿Podrías, por casualidad, ayudarme a hacerlas sufrir?", le preguntó Ivy, sabiendo sin duda lo que Adrian quería: su cuerpo. Los hombres harían cualquier cosa para obtener lo que querían, así que siempre que tuvieran deseos, tenían debilidades también.

"¿No me acababas de pedir que me alejara de las cosas deshonestas? ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión tan rápido?".

El hombre se burló de ella por la contradicción entre la acusación de hacía un rato y lo que le acababa de pedir.

"Dime la verdad. ¿No querías provenir de una familia rica? Tengo una sugerencia: ¿por qué no te vuelves rico tú mismo? Estoy segura de que conoces mi situación: tengo una gran cantidad de dinero en el extranjero. Cuando solucione todo acá, planeo irme con Joel y no volver jamás. Si quieres, puedes irte conmigo para crear una fortuna juntos".

Ivy extendió la mano para tocarle el rostro a Adrian mientras decía eso, lo que hizo que sus ojos se iluminaran al escuchar esas palabras. 'Al parecer ella tiene mucho dinero. ¡Si me pudiera ir con ella, mi vida sería más que fácil!', pensó él.

"Por supuesto. ¡Haría cualquier cosa por ti!".

Adrian le tomó la mano y se la besó.

Ante ese gesto, ella le lanzó una sonrisa encantadora y amablemente le agarró la mano mientras con la otra abría la puerta del auto. Enseguida lo invitó a entrar y se encerró con él en este.

En verdad ella odiaba a esas dos mujeres.

'Veamos a ver qué pasa. No le tengo miedo a nada, así que seguiré adelante y les haré pagar, dado que no quieren verme feliz', se juró ella a sí misma.

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