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   Capítulo 504 El asunto del bebé

Deseos cumplidos Por Chu Se Palabras: 11541

Actualizado: 2020-08-02 14:50


"¡Claro que no, Rufus es parte de la familia ahora! Dijiste que sí a su propuesta, ¿cierto? No soy tan densa, así que no tiene sentido que me lo escondas, ¿sabes? ¡Estoy muy feliz por ti!", exclamó Edith mientras le daba un golpecito en la frente a Cassandra y le sonreía radiantemente, con los ojos arrugados por la emoción.

Inicialmente no estuvo de humor para hablar con ellos sobre su boda debido a lo que le había sucedido a Cloris, sin embargo, con la cena que acababan de disfrutar pudo conocer a Rufus un poco más, y entonces se dio cuenta de lo mucho que le agradaba ese simpático joven.

"Mi querida hija, ¡tienes que cuidarte! Es el momento justo para que ustedes dos se aten para siempre. ¡Oh! ¡Ruego que Dios los bendiga con muchos niños! ¡No puedo esperar para ver a mis nietos!", dijo Edith emocionada, avergonzando a Cassandra con su repentina anticipación.

"¡Ma... Mamá! ¡Basta, por favor! ¡Ni siquiera nos hemos casado todavía! ¿No crees que es demasiado pronto para hablar de bebés?", trató de replicar la chica, cuyo rostro se puso de un color rojo brillante por la vergüenza, el cual le llegaba hasta las puntas de sus orejas.

"¡Oh, venga! ¡No seas tonta! Ya has vivido con Rufus durante mucho tiempo. ¡No me sorprendería que me dijeras ahora mismo que estás embarazada! El matrimonio significa que has decidido formar una familia. ¡Y las familias, mi querida hija, necesitan bebés! ¡No hay necesidad de esperar! ¡Querida! ¡Necesitas quedarte embarazada pronto, aprovechando que soy joven! ¡Estoy muy emocionada, no puedo esperar a poder sostener a mis nietos entre mis brazos!", soltó la mujer en voz alta, abrumada por la felicidad y el entusiasmo. Su boda le daría algo más con lo que ocuparse, pues a final de cuentas era justo que planearan la boda ya, dado que Cassandra era la hermana mayor y tenía que ser la primera en casarse. Ahora que la mayor de sus hijas estaba lista para contraer matrimonio, la mujer se sentía extasiada por lo que ocurriría los próximos meses.

Cassandra, por otro lado, no se esperó que su madre estuviera tan interesada en tener nietos. ¿Acaso no se daba cuenta de lo embarazoso que era hablar de ese asunto delante de Rufus? Ella deseó poder detener el tiempo para evitar que su madre siguiera avergonzándola, y después de echarle un vistazo a Rufus, solo quiso gatear y esconderse en algún lado. Rufus estaba tratando de ocultar una sonrisa traviesa que comenzaba a aparecer en las comisuras de sus labios, pues para ser honestos, estaba muy contento con lo que estaba escuchando, ya que parecía que había obtenido la aprobación de la madre de la chica, y eso significaba que pronto podrían organizar su boda.

"¡Bueno! Se está haciendo tarde, ¿no les parece? Gracias por su compañía. ¡Vayan a la cama, y yo me quedaré a limpiar la cocina!", dijo alegremente Edith, quien se puso de pie para limpiar la mesa, pero Cassandra se levantó también y la ayudó.

Cuando pusieron la vajilla en el fregadero, esta última comenzó a lavar los platos mientras Edith limpiaba el horno. Y al ver que tenían todo bajo control, Rufus regresó a la habitación de Cassandra para descansar.

"Cassandra", la llamó Edith, y la chica levantó la vista del fregadero hacia su madre, quien todavía estaba limpiando. "No estoy bromeando. Es el mejor momento para comenzar una familia. Lo mejor para las mujeres es tener hijos antes de los treinta, la cual es una buena edad tanto para ti como para tu hijo".

otó que la mujercita estaba llorando.

"¿Cuál es el problema? ¿Qué ha pasado? ¿Te lastimé?", preguntó él nuevamente tomando su barbilla con su mano.

Al acercar el rostro de la chica, vio que tenía un tono rojo intenso

y que había lágrimas en sus pestañas, lo cual le molestó por no saber que había hecho mal.

"Es solo que acabo de recordar algo. No es asunto tuyo", escupió ella mientras se zafaba de su agarre. Estaba sufriendo, pues cada vez que la gente a su alrededor hablaba de bebés y niños, todo en lo que podía pensar era en el que había perdido.

"Solo vete, por favor...", susurró ella, queriendo estar sola. Rufus la sujetó con fuerza y la abrazó.

"No hasta que me digas qué pasa. Puedes decirme cualquier cosa".

Entonces la sostuvo entre sus brazos con más fuerza y Cassandra se atragantó con sus lágrimas.

Él supuso que lo que podría haberla molestado tenía algo que ver con el bebé, pero no lo mencionó, ya que no quería romper su corazón.

"Rufus. ¿Me crees cuando te digo que el padre del bebé no era Lionel?", preguntó ella entre sollozos. Era la primera vez que lo hablaban abiertamente de esa manera, pues sus conversaciones anteriores siempre habían terminado en discusiones, y por eso, ese se había convertido en un tema prohibido entre los dos debido a que sabían que solo conduciría a otra pelea.

"Por supuesto que te creo. Creo cada palabra que me dijiste. Sé que soy el padre y nunca lo he dudado", la tranquilizó Rufus, quien estaba bastante seguro de eso y no le creía a Amanda. Él sabía que Cassandra nunca lo engañaría, pues aunque se casó con Lionel, sabía que ella nunca lo había considerado como su esposo, así que no habría razón para que copularan si se despreciaban mutuamente.

"¿Confias tan plenamente en mí?".

Cassandra se volvió sonriendo tristemente como respuesta a lo que él dijo.

"¿Y si sí te hubiera engañado...?".

Rufus inmediatamente se volteó y se puso encima de la mujercita, interrumpiendo su tren de pensamientos y haciéndola gemir.

"Oh, te conozco. No te atreverías", se burló él.

Cassandra sintió el aliento caliente de él contra su piel, provocando que su corazón latiera más rápidamente. Él la miró y dejó escapar una sonrisa maliciosa, por lo que ella no pudo evitar derretirse ante el calor de su mirada.

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