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   Capítulo 505 Leyendo su diario

Deseos cumplidos Por Chu Se Palabras: 10055

Actualizado: 2020-08-02 15:41


Cassandra y Rufus empezaron a bromear amorosamente entre ellos, lo cual, sin lugar a dudas, los unió aún más. Cassandra lo miró inexpresivamente a los ojos, haciéndolo sentir incómodo.

"¿Por qué siempre haces eso? Ya sabes, desafiarme. Nunca he visto que trates a tu madre de la misma manera".

"Cariño, ¡qué comparación tan extraña! Ella es mi madre y tú eres... ¡tú! Son relaciones totalmente diferentes", explicó ella.

"¡Pero yo soy el padre de tu hijo!", respondió él a la defensiva, negándose a perder contra su mujer.

El ambiente cambió súbitamente, y ella guardó silencio, incómoda por la mención del bebé.

"Lo siento mucho, perdóname. Sé que mi comentario estuvo totalmente fuera de lugar", se disculpó él de todo corazón inmediatamente. Obviamente, el niño que habían perdido era un tema doloroso para los dos, aunque especialmente para Cassandra, ya que siempre había soñado en llegar a ser una madre, razón por la cual, perder a su hijo había sido uno de los peores momentos de su vida. Rufus dejó escapar un suspiro y decidió en silencio que nunca volvería a cometer el mismo error.

"Corrígeme si me equivoco, pero... ¿el gran jefe de TY Group acaba de disculparse con la pequeña mujer frente a ti? ¡Tendrías que haber visto la expresión de tu cara!", dijo ella juguetonamente, con la cabeza inclinada y expresión traviesa, asegurándole a Rufus que todo estaba bien y que lo había perdonado.

"¡No provoques a la suerte!", respondió él con tono molesto, pues pensó que era lo único que podía hacer. Pocas personas se habían atrevido a desafiarlo, y Cassandra era una de ellas.

Ya estaban en ese punto particular de una relación, en la que no guardaban secretos entre ellos, y ya sabían todo uno sobre el otro. Sin embargo, a Rufus a veces le gustaba mantener su aspecto intimidante, incluso frente a ella.

"¡Eres tan terco! ¿Puedes imaginarlo? ¡Que el gran empresario se enoje con una mujer como yo! ¿Cómo reaccionaría la gente si llegara a enterarse?".

Finalmente, lo que estaba haciendo Cassandra era molestarlo y él lo sabía perfectamente, pero no pudo evitar sonreír ante sus provocaciones. Desde un principio supo a ciencia cierta que nunca ganaría esa discusión, pero eso le parecía bien.

"¡Ay!", exclamó ella, pues habían empezado a luchar y

cuando Rufus la empujó, Cassandra cayó de espaldas sobre algo con unos bordes muy duros que la lastimó.

"¿Qué ha pasado?", le preguntó haciéndose rápidamente a un lado, mientras observaba el rostro de su prometida, el cual estaba retorciéndose de dolor.

"Creo que hay algo sobre la cama que se me ha clavado en la espalda", contestó ella estirando la mano hacia atrás, buscando el culpable, que era un libro.

"La próxima vez que tomes algún libro para leerlo, vuelve a colocarlo en su lugar cuando termines. ¡Me duele mucho la espalda!", dijo Cassandra, sin dudar en expresar su molestia.

Después se sentó correctamente y comenzó a masajearse con la mano.

"Lo siento mucho, lo pondré en su lugar ahora mism

ma. Papá y mamá se concentraron solamente en ella, tratando de convencerla para que comiera un poco más. Como siempre, ella tenía toda su atención. Pensé que lo mejor sería ocultar mi apetito frente a Cloris, ya que de lo contrario se frustraría. Y a mí eso no me importa, ya que si tengo hambre por la noche, puedo comer un poco de pan. Regresé a mi habitación y hablé con mi unicornio. ¡Creo que me siento mucho mejor ahora!".

"Yo estoy escribiendo en mi diario. ¿Qué estará haciendo él en este momento? Es tarde. ¿Ya estará dormido? ¿O tal vez tiene su propio diario, como yo? Me pregunto si alguna vez habrá escrito en él sobre mí".

"No puedo dejar de pensar en el niño unicornio. ¿Se acordará de mí? Si algún día tuviera la oportunidad de volver a verlo, le agradecería haberme ayudado a ganar este unicornio en la máquina de juguetes. ¡Me encanta!".

Rufus descubrió que Cassandra escribía sobre 'el niño unicornio' en prácticamente todas las páginas de su diario, por lo que estaba profundamente conmovido por los sentimientos que sintió por él cuando era adolescente.

Después de leer el diario, Rufus, con ojos sonrientes y corazón cálido, miró a Cassandra, que acababa de salir de la ducha y lo miraba confundida, pues todavía no tenía idea de que sus pequeños secretos de la infancia habían sido revelados.

En ese momento, Cassandra estaba sentada en la cama abrazando su diario y sumamente molesta por la actitud de Rufus, y además se sentía muy avergonzada al pensar que Rufus había leído esas cosas ingenuas que ella escribió.

¿Qué pensaría ahora que sabía cómo fue ella en el pasado?

Cuanto más lo pensaba, más se asustaba.

Rufus se dio cuenta rápidamente de que ella se estaba enojando, así que se sentó a su lado e intentó animarla.

"¿Quieres escuchar una historia llamada 'El niño unicornio'?", le preguntó en broma, acercándose a ella.

"Déjame en paz, no me interesa", respondió fríamente, dándole la espalda. La ira de Cassandra no se iba a ir tan fácilmente.

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