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   Capítulo 4 Chupetones en el cuello

Los Besos de Jacob Por Lan Ke Ke Palabras: 9758

Actualizado: 2020-02-04 00:04


"No sigan, por favor", dijo Rose negando con la cabeza, y después, con una leve sonrisa dibujada en su rostro, continuó: "Emily, creo que has malinterpretado lo que he dicho, tan solo estaba tratando de consolarte".

Ella fingía honestidad, pero en su interior se sentía triunfante.

Habían sido amigas desde que estaban en la universidad, pero si las comparabas, Emily parecía ser siempre mejor que ella en todo; incluso su novio era más guapo y provenía de una familia más rica que el de Rose. ¿Por qué siempre tenía que ser tan injusto para ella?

Sin embargo, Rose no se creía menos que Emily y por eso intentó hacer todo lo posible para superarla, incluso si eso significaba robarle el novio. Ahora, finalmente había logrado separarlos y esa era la prueba de que Emily había perdido contra ella en el amor y por ello se sentía superior.

Emily empuñó las manos y miró con frialdad a Rose antes de decirle: "Debe sentirse bien ser la amante de Jack, ¿no es así?".

"No, esa no era mi intención; fue Jack quien...". Entonces, Rose se acercó a Emily y le preguntó susurrando: "¿Cómo te atreves a culparme a mí, sí eres tú la que ni siquiera puede controlar a su novio? Jack no te ha tocado nunca, ¿verdad? Incluso prefiere hacer el amor conmigo o con cualquier otra que contigo. Por cierto, ni te imaginas lo mucho que disfrutó esa noche que pasamos juntos...".

Intencionalmente, Rose ese día tenía puesto un vestido sin tirantes para mostrar los chupetones que Jack había dejado en su cuello, clavícula y hombros.

Emily sintió náuseas al ver esas marcas y, con una pizca de disgusto en los ojos, le dijo: "Perdóname, he cometido un error; no eres siquiera su amante, sólo eres una de las tantas mujerzuelas baratas que le gustan a Jack".

Este asunto ya no le molestaba Rose, porque era un hecho bien conocido que él era un mujeriego. Emily quedó atónita al darse cuenta de que a su ex-amiga no le importaba acostarse con un hombre como Jack. Según su punto de vista, un hombre que tenía múltiples relaciones amorosas a la vez con otras mujeres era como un cepillo de dientes que todo el mundo había usado ya. Si se le veía según ese enfoque, Jack definitivamente era un hombre como esos, o mejor dicho, un cepillo de dientes. Realmente no podía entender cómo Rose podía estar tan contenta de usar ese cepillo para cepillarse y ni siquiera quejarse al respecto.

La palabra 'mujerzuelas' hizo que Rose se avergonzara por unos segundos, pero tuvo que evitar enfadarse porque tenía que fingir ser agradable y dulce frente a las personas que la rodeaban, por lo que simplemente dijo: "Qué tonterías estás diciendo...".

"¿Tonterías? Sabes que es la verdad, ¿no? Después de todo, al menos estoy segura de que tengo mucha mayor dignidad que aquellas mujeres que no saben vivir sin un hombre a su lado. Ah, y gracias por reciclar la basura que boté".

Pronto, las personas que estaban a su alrededor sintieron que era cada vez más incómodo permanecer en la habitación, por lo que se excusaron para marcharse y, al cabo de un rato, ya todos se habían dispersado.

"¡Por cierto! El señor Hua me ha pedido que le lleve con urgencia estos documentos a su oficina, así que perdóname por no poder seguir charlando contigo". Después de organizar los documentos que tenía en su escritorio, Emily se alistó para irse y definitivamente se sintió un poco mejor luego de ver a Rose tan angustiada.

Pero ella no la dejaría ir tan fácilmente pues con lo enojada que estaba, solo quería humillarla. Entonces extendió la mano para agarrar a Emily, pero desafortunadamente ella se apartó ágilmente y, en vez de atraparla, Rose rozó por accidente los documentos que su ex-amiga tenía en la mano.

Cada una de las hojas cayó en el suelo.

"Estás loca", le dijo Emily, pero en lugar de discutir con ella, se apresuró a agacharse para recoger los documentos que se habían caído.

Rose no la iba a dejar escapar, pero en el momento que bajó la vista para mirarla, algo más llamó su atención.

¿Qué era eso? ¡Chupetones! ¡Emily tenía chupetones en el cuello!

Rose no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, varios chupetones rojizos y violáceos estaban dispersos por el cuello de su ex-amiga. Incluso cuando su blusa era de cuello alto, aún alcanzaba a ver las marcas al final de su espalda.

Rápidamente, Rose dedujo que no podían haber sido obra de Jack, porque él había estado con ella los dos últimos días. ¿Entonces quién se los había hecho?

Antes de que se diera cuenta, Rose tomó rápidamente una foto del cuello de Emily y se la envió a Jack. Estaba ansiosa de ver cómo reaccionaría él ante esa foto.

Sabía que una vez que Jack descubriera que Emily se había acostado con otra persona, enloquecería de la rabia, y de esa manera se aseguraría de que su separación fuera definitiva y permanente.

Emily no se dio cuenta de lo que Rose había hecho

y mucho menos de lo que estaba planeando. Después de recoger los documentos y llevárselos al señor Han, regresó a su escritorio.

No tardó mucho para que se perdiera en sus pensamientos nuevamente, imaginando cómo habrían sido las cosas si todo hubiera sido falso, si Jack no la hubiese traicionado, si Rose no hubiera seducido a su novio y si ella misma no se hubiera acostado con... Jacob... .

Pero sabía que la realidad era muy diferente a lo que imaginaba. Era consciente de que había puesto su confianza en las personas equivocadas cuando decidió formar una relación con Jack y se hizo amiga de Rose. La aventura con Jacob también fue una consecuencia de sus propios errores.

Cuando terminó su turno en el trabajo, Emily salió de la oficina, y al llegar a la puerta vio el auto de Jack estacionado justo al frente de la compañía. Trató de fingir que no lo había visto y pasó caminando al lado del auto sin inmutarse, pero él salió del vehículo y caminó furiosamente hacia ella.

Lo que Emily no sabía era que él estaba enojado por la foto que Rose le había enviado.

En un principio, él había tenido la intención de ignorarla durante algunos días hasta que ella recobrara el juicio y volviera a sus brazos. Pero para su propia sorpresa y decepción, Emily tuvo una aventura con otro hombre la misma noche que se enteró de su infidelidad con Rose.

"¡Detente! ¡Emily Bai!", gritó él al tiempo que la agarraba por el brazo, con una expresión iracunda en su rostro.

"¡Suéltame!". Emily forcejeó, rehusándose a verlo a la cara. Con tan solo pensar en lo que había sucedido en la comisaría, cualquier sentimiento que ella tuviera por él se esfumaba al instante. "¿Estás loco?", le preguntó impacientemente.

Emily estaba acostumbrada a salir después de que sus colegas se hubieran ido de la compañía, por lo que no había nadie cerca para ayudarla.

"¡Qué rápido aprendes, Emily! ¡Incluso ya te atreviste a engañarme! ¿Dime, dónde estuviste ayer y anteayer?".

Ella no esperaba que él supiera nada, por lo que siguió intentando ocultarle la verdad: "¿Por qué debería responderte, Jack? ¡Desde hace dos días nosotros no somos nada!".

"¡Ya te dije que yo no estaba de acuerdo en romper contigo!".

"¡Lo nuestro se acabó desde el momento en que decidiste acostarte con Rose!".

"¡Imposible!", gruñó Jack mientras extendía la mano para tirar el cuello de la camisa de Emily. Con toda claridad logró ver las marcas irregulares que había en su piel. Para él, esas marcas eran suficientes para demostrar que había tenido una aventura con otro hombre. Y, enojado, le gritó: "¡Emily Bai! ¿Con quién te acostaste?".

"¡Ese no es asunto tuyo!". Emily se mordió el labio y en ese instante sintió una amarga corazonada que le decía que nunca debería pronunciar el nombre del hombre a quien le había dado su virginidad. Si bien no tenía intenciones de volver con Jack, todavía le costaba demasiado reunir el valor para decirle la verdad.

Al darse cuenta de que Emily le estaba ocultando algo, a Jack le comenzó a faltar la respiración; sentía que su corazón estaba siendo golpeado repetidas veces por un pesado martillo. Simplemente no podía creer que la mujer que había amado durante años lo traicionara de esa manera. Entonces miró a Emily furiosamente y le agarró la mano con tanta fuerza que casi le aplasta los dedos.

"¡Dímelo!", le exigió.

"¡Suéltame!". Al pensar en la intimidad que Jack y Rose habían alardeado esa misma mañana ante todo el mundo, Emily se sintió asqueada, y para no parecerlo, simplemente le respondió: "¡No mereces saber su nombre!".

"¡Emily, te juro que voy a hacer que te arrepientas de esto!".

"¡De lo único que me arrepiento es de haber conocido a una escoria como tú! Respóndeme algo, ¿por qué tú te puedes acostar con cualquiera y yo no? ¿Ah? ¡Sí tuve una aventura fue porque es lo que aprendí de ti!".

"¿Cómo te atreves a comparar a hombres y mujeres?".

"¡Para mí son lo mismo! ¡Ahora realmente lamento no haberte engañado antes de terminar contigo!". Si de algo estaba agradecida era de que Jack no hubiera sido quien le quitara la virginidad; de lo contrario, no pararía de sentir lástima de sí misma.

"¡Emily, eres una perra!". La sangre de Jack borboteaba de la rabia y la ira en sus ojos ardía con tanta intensidad que parecía como si en algún momento las llamas saldrían disparadas de sus ojos para quemar a la mujer que estaba frente a él.

Asustada por su arranque de odio, Emily trató de huir, pero Jack la atrapó y la arrastró hacia su auto.

"¡Suéltame!", gritó ella y de repente tuvo un mal presentimiento sobre todo aquello. Con todas sus fuerzas trató de defenderse pero Jack la inmovilizó con su gran cuerpo.

"¡Puta! ¿Entonces ya otro hombre te hizo suya? ¡Maldición!".

Jack había perdido por completo los estribos y comenzó a rasgar la ropa de Emily como una bestia salvaje.

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