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   Capítulo 7 Ridículo

Los Besos de Jacob Por "Angelú " Palabras: 8919

Actualizado: 2020-02-07 00:17


Esa era la primera vez que Emily miraba su rostro tan de cerca. Era tal su proximidad que ella pudo ver detalladamente sus pestañas, las cuales la hipnotizaron y avivaron las llamas de su corazón. La manera en que Jacob las agitaba le hacía recordar el centelleo de las estrellas en el cielo nocturno.

De hecho, él era bastante atractivo; la mirada en sus ojos era profunda y tenía la nariz aguileña y unos labios delgados tan seductores que Emily sentía que eran una especie de red que la envolvía cada vez más. Además, las líneas de su rostro eran perfectas y eso lo hacía lucir muy apuesto, como si un escultor dotado lo hubiera esculpido.

Anteriormente ella nunca se había detenido en esas cosas; como antes estaba saliendo con Jack, ella solo lo había visto con el respeto con el que se ve a un miembro mayor de la familia. Sin embargo, en ese preciso instante, finalmente se dio cuenta de que era un hombre realmente maduro y guapo y se sintió completamente atraída por él.

Los ojos de Jacob eran negros como la noche y estaban llenos de un deseo intenso. Mirándola con sus perlas negras penetrando en su interior, le preguntó: "Ya terminaste con Jack... ¿No?".

Mordiéndose el labio, ella le respondió: "Emm... sí, ya rompimos".

Si nunca hubiera terminado con aquel noviazgo, ella no habría coincidido con Jacob esa noche, pero por ahora todo permanecía nublado por la confusión.

"¿Entonces cuál es el problema?".

Incluso si ella aún fuera la novia de su sobrino, su relación no habría sido un problema para él. Jacob siempre obtenía lo que quería, y Jack, con lo inmaduro que era, nunca sería rival para él.

"De todas maneras esto sigue estando mal". Los ojos de Emily estaban rojos e hinchados por todo lo que había llorado y con una voz llena de remordimiento y vergüenza, le dijo tímidamente: "Señor Gu, ¿podríamos simplemente olvidar lo que pasó esa noche, por favor?".

Emily era una chica muy tradicional y conservadora. Aunque había estado tres años junto con Jack como su novia nunca llegó a tener sexo con él, y ahora, de la nada, se había acostado con el tío de su ex-novio, a quien no tenía mucho tiempo de haber conocido. Incluso cuando Jack y Jacob no compartían la misma sangre, ella no dejaba de sentir remordimiento por lo que había pasado esa noche.

Ciertamente no estaba dispuesta a asimilarlo, y ahora lo único que le quedaba por hacer era acobardarse y evitar hacerle frente al asunto.

Avergonzada como estaba, Emily lucía como un ciervo asustado, mientras que Jacob la miraba fijamente a los ojos con el corazón ablandado.

Poco a poco fue soltándola pero su tono fue igual de severo cuando le dijo: "Emily, ya no puedes escapar de mí, te deseo y quiero que seas mi mujer".

"¿¡Cómo se te ocurre algo así!?".

"Cualquier cosa que desee es posible".

"Pero yo no deseo eso... ¡Yo no quiero estar contigo!".

A Jacob no le sentó muy bien su rechazo y la fulminó con la mirada, de la misma manera en que el amo de una mascota vería a un animal desobediente.

"Pensaba que eras una chica inteligente. ¿Qué es lo que deseas entonces? ¿Dinero, fama, estatus? ¿O algo qué?".

"¡No necesito ninguna de esas cosas!". La condescendencia de Jacob hizo que Emily se ofendiera y con ello que desapareciera el sentimiento de gratitud que tenía por él. "¿Por qué yo?", le preguntó ante su imposibilidad de confiar en todo lo que le estaba diciendo. Siendo Jacob alguien tan renombrado y de alcurnia, sin duda habría muchas mujeres que quisieran estar con él. ¿Entonces por qué elegirla a ella?

Jacob hizo una pausa por un momento y luego le respondió: "No hay ningún motivo, simplemente quiero que seas mía".

Tal vez se debía a la mágica noche de aventura que habían tenido. En aquel entonces, Emily, animada por el alcohol, sentía una ardiente necesidad de amor y con sus acciones logró derretir el corazón de Jacob, que era helado como un iceberg. Esa noche ella le dio una de las noches más excitantes y placenteras de toda su vida.

El cuerpo joven de Emily albergaba a un alma pura y llena de energía; esa pequeña chica había puesto su mundo de cabeza.

Finalmente, ella comprendió a qué tipo de hombre había tentado aquella noche. Los sucesos recientes la hicieron sentirse en una telaraña de la cual no podía escapar, pero aun así, no dejó de luchar para liberarse de esa situación.

"Señor Gu, si logras cumplir tu cometido, sin duda será en contra de mi voluntad. Espero que pueda

respetar mis designios y que no me obligue a cambiar de parecer".

La mirada de Jacob estaba posada fijamente sobre ella; una mirada oscura y profunda como el mar mismo. Su expresión era tan misteriosa que a Emily le costaba adivinar si realmente estaba enojado o no.

Normalmente, y siempre que lo quisiera, Jacob se acostaba con cualquier mujer que le atrajera sin mayor dificultad. Hasta ese entonces nunca había sido rechazado de buenas a primeras por ninguna mujer, mucho menos de manera tan directa.

Emily era la primera mujer que se le resistía.

Al ver su expresión si un ápice de arrepentimiento, le dijo: "¿Entonces te vas a hacer la difícil? Ansío que llegue el día en que vuelvas a mí pidiendo clemencia".

Esa chiquilla ahora pretendía escapar justo después de haberlo provocado, pero las cosas no serían tan sencillas para ella.

Emily percibió la ambigüedad en su manera de hablar, lo que provocó que su estómago se llenara de nervios. Con la mandíbula tensa, ella le respondió: "Señor Gu, te aseguro que ese día nunca llegará".

"Bueno, eso lo veremos". Para Jacob, forzar a Emily sería pan comido, así que optó por no presionarla demasiado por ahora.

Es cierto, quería que se convirtiera en su mujer, pero solo si se entregaba a él por voluntad propia.

Emily finalmente abrió la puerta del auto y salió corriendo como un animal furtivo. Lo único que Jacob alcanzó a ver fue su espalda alejándose por la carretera.

Sin exasperarse, la miró mientras marcaba el número de un taxi. Entonces inclinó la cabeza con altivez y confianza y se dijo a sí mismo: 'Nunca se escapará de mí'.

En cuanto Emily llegó a casa, encendió todas las luces de su departamento, pues luego de haber estado tanto tiempo en la penumbra necesitaba de una habitación bien iluminada para sentirse segura. Incluso cuando se acostó a dormir dejó la lámpara de su mesa de noche encendida.

Lo que Jacob le dijo no dejó de ocupar la mente como si de una niebla invernal se tratara. Ahora estaba incluso más aturdida que el día que había descubierto la aventura de Jack con su mejor amiga.

Jacob quería que ella fuera su mujer... ¡Qué idea más descabellada!

¿Cómo podría aceptar estar con él? Aunque, de hecho, estaba más preocupada porque se había atrevido a desafiarlo y una persona con su estatus social podría fácilmente dificultarle la vida sin siquiera esforzarse demasiado. No es casual que le hablara con tanta firmeza cuando le dijo que sería ella quien algún día rogaría por su misericordia.

'Olvídalo, solo sé paciente y ve qué pasa '.

Al día siguiente cuando Emily fue a trabajar no le mencionó a nadie lo sucedido y pagó el costo de reparación de la puerta rota, asumiendo la responsabilidad.

Sin embargo, Rose no era una persona que se dejara engañar tan fácilmente como para creerle.

Ella sabía perfectamente que la puerta era muy dura y resistente. ¿Entonces cómo la iba a romper Emily con su contextura tan endeble? Ella era tan delicada que parecía que ni siquiera podría resistir una ráfaga de viento. Además, según el informe de daños, alguien había derribado la puerta desde el exterior.

¿Quién había sido entonces? Seguramente tuvo que ser el amante secreto de Emily. Era una pena que Rose no hubiera pensado en eso anoche. Debido a la falla eléctrica que ella misma había provocado las cámaras de seguridad no grabaron nada, por lo que Rose no pudo encontrar ningún rastro del amante de su ex-amiga.

Pocos días después, todos de la Hogan Company recibieron una gran noticia.

La Asociación de Joyería Fina iba a organizar un concurso internacional de diseño de joyería en la Ciudad D y todos los diseñadores de joyas tendrían la oportunidad de inscribirse a dicha competencia. Además, como plusvalía, el señor Hua contrataría inmediatamente al ganador para ocupar el puesto de diseñador principal dentro de la compañía.

Emily y Rose se inscribieron en el evento pues, en secreto, seguían compitiendo entre ellas. Luego de la primera ronda y las semifinales, ambas llegaron a la final.

Mientras tanto, Jack estuvo concentrado en dar con el rastro del amante secreto de Emily, pero sus esfuerzos fueron en vano. Además, durante ese tiempo hizo todo lo posible para evitar toparse con ella, ya que temía no poder reprimir su ira cuando la viera, y terminar ahorcándola hasta matarla. A raíz de su traición, ahora su odio era equiparable al intenso amor que alguna vez llegó a sentir por ella.

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