ManoBook > Romances > Los Besos de Jacob

   Capítulo 138 La sopa de calabaza

Los Besos de Jacob Por Lan Ke Ke Palabras: 8733

Actualizado: 2020-04-09 00:02


Gracias a la subasta benéfica, se abrieron muchos mercados nuevos para la Joyería LA, la cual terminó de afianzar su reputación en Ciudad Jingshi. Ahora estaban repletos de órdenes y pedidos tras el evento. Jacob había tenido que salir de la ciudad por cuestiones de negocios y como no llevó a Emily consigo, le pidió a Sam que se quedara en Ciudad Jingshi y velara por su seguridad.

En esos días que Jacob estuvo ausente, Víctor regresó de su viaje al extranjero.

Emily se sintió extasiada cuando se enteró y corrió al aeropuerto para recibirlo.

Una vez allí, se vio rodeada de gente que estaba llegando o esperaba a sus familiares y amigos.

Entre la multitud, Emily reconoció a un hombre que tenía una chaqueta puesta y que tenía una expresión fría en su rostro.

Entonces ella corrió hacia él y, con un ademán, le gritó: "¡Señor Víctor! ¡Finalmente está de regreso!".

Víctor levantó la vista cuando escuchó su nombre y vio a Emily corriendo hacia él. Ella se veía radiante, sana y llena de energía; realmente era una mujer afortunada. Si Anne no hubiera tenido ese accidente fatal, estaría corriendo vigorosa y llena de vida como lo estaba Emily.

Por un segundo, los ojos helados de aquel hombre se humedecieron al pensar en Anne, pero pronto se recuperó antes de que Emily pudiera darse cuenta.

Ella corrió hacia Víctor, quien tenía una mirada fría en sus ojos. entonces agarró su maleta para ayudarlo, pero él la detuvo.

"Puedo hacerlo solo".

Emily estaba sorprendida por su tono y le respondió: "Uhm... está bien". Emily pensó que algo había cambiado en él Él la miraba de vez en cuando, pero cuando ella se volvió para verlo, no encontró nada en sus ojos; todo se sentía como una ilusión para ella... Víctor lucía tan extraño... diferente.

De nuevo, él volvió a mirarla, pero ahora con otros ojos; ya su mirada no era tan fría como hacía un momento, sino más bien algo tierna. Entonces le preguntó: "¿Cómo te ha estado yendo manejando la Joyería LA por tu cuenta?".

"Pues... bien". Enseguida, Emily le informó sobre lo que había sucedido en la empresa luego de la exitosa subasta...

Víctor la escuchó con paciencia mientras le daba algunos consejos y sugerencias cada vez que se detenía. Fue una buena conversación, bastante armoniosa y Emily la disfrutó mucho.

Cuando salieron del aeropuerto, Víctor la invitó a almorzar con él, cosa que a ella la hizo sentir honrada. Frente a ella tenía a un diseñador respetado, a quien había admirado por muchos años y quien la había ayudado en numerosas ocasiones, invitándola a cenar. Obviamente, ella aceptó sin dudarlo.

Una vez

la señal se entrecorta donde estoy. ¿Hola? ¡Hola! No escucho nada, ¿tú me escuchas?", arguyó ella.

Jacob se rio entre dientes y le respondió: "Eres una niñita traviesa".

Ella imaginó con claridad su hermosa sonrisa; su teléfono estaba bien cerca de su oído, por lo que podía escuchar su encantadora voz claramente. "Ya no soy una niñita", murmuró en voz baja y triste.

Justo después de pronunciar esas palabras, la voz de Víctor rugió desde el interior de la cabina privada. "Emily, ¿conseguiste la camisa?".

"Sí-" gritó ella. En ese momento vio la camisa en su mano y recordó por qué estaba allí afuera; pero pronto se dio cuenta de que había metido la pata, pues

no escuchó nada más del otro lado de la línea.

"¿Jacob? ¿Todavía estás ahí?", preguntó ella, temiendo que él pudiera estar celoso.

"¿Quién está contigo? ¿Dónde estás ahora? ¿Qué estás haciendo ahí?", preguntó el, seriamente. Ella no podía entender lo que Jacob se estaba imaginando, pero podía suponerlo...

'Lo más probable es que lo haya malinterpretado todo', pensó.

Conociendo sus celos y mal humor, ella sopesó bien sus palabras antes de decirle: "No es lo que piensas, Jacob; déjame explicarte".

"Está bien, te escucho".

"El señor Víctor acaba de regresar a la ciudad y fui a recogerlo al aeropuerto, solo estamos almorzando; Pues, bueno... resulta que cuando el camarero nos fue a servir la sopa, se tropezó y todo el líquido hirviente cayó sobre el señor Víctor quien se abalanzó rápidamente para que no me cayera a mí encima. El camarero me dio una camisa limpia para él y estoy fuera de la cabina donde estamos comiendo, lista para entregársela", le explicó Emily sin detenerse, a pesar de que ya tenía la garganta seca de tanto hablar.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir