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   Capítulo 5 Paula

¿A todo riesgo o a terceros? Por Mia Alcaraz Palabras: 6317

Actualizado: 2021-03-14 04:34


Los días se hacen interminables. Entre trabajar por las mañanas limpiando en el supermercado y todas las tardes en la formación para el nuevo puesto que desempeñaré en MultiServi, cuando llego a casa lo único que me apetece es esconderme bajo las sábanas y no abrir los ojos hasta el día siguiente. Aunque a decir verdad preferiría despertar en otro lugar con tal de no tener que volver a verlo.Suspiro al quitarme los zapatos nada más traspasar la puerta, saber que tengo dos días libres por delante me levanta un poco la moral; aunque no lo suficiente para saltar de alegría, será cuestión del cansancio que llevo tanto físico como psíquico.—Hola, cariño. —Saluda Ma asomando la cabeza por la puerta del baño—. ¿Qué tal el día? Me detengo al llegar a su altura mientras me dirijo a mi habitación. Apoyo la cadera en la pared, para que mis piernas no soporten todo mi peso, de ese modo les concederé un poco de relajación.—El día bien, aunque menos mal que ya es viernes. Jolines, esta semana no tenía fin. —¿Alguna novedad que deba saber?Desde el viernes pasado cada día me pregunta lo mismo. Al verla acceder y hablar con Lázaro pensé en lo peor; aunque por lo visto, en esta ocasión se ha comportado y no me ha metido en ningún fregado.—No, ninguna a no ser que quieras que te cuente lo que hemos dado hoy en formación.Me asomo a su habitación y descubro que la cama está vacía.—¿Dónde está Manuel? —inquiero de regreso al pasillo.—Con su padre. Hace media hora que lo ha recogido.Arrugo el entrecejo sorprendida. Es algo inusual en Lolo.—¿Está enfermo? —pregunto con cierta cautela. Lo que menos deseo es hacerle perder ese brillo que desprenden sus ojos. Ma no lleva muy bien que el padre de su hijo venga a visitarlo solo una vez al mes, eso con suerte.—Esta noche prefiero no pensar en nada.Por primera vez desde que he llegado, me fijo en su vestimenta. Va vestida para presentar batalla, tal y como suele decir ella en ciertas ocasiones.—¿Vas a salir?Asiente con más alegría de la normal.—Sí, pensaba decirte que si cuidabas del peque; pero mira por donde, se lo ha llevado su padre. ¿Te vienes?—¿Con quién has quedado? Con saber esa información sé si deseo salir o no.—Con Lidia.—Me quedo en casa —afirmo con seguridad. Lidia es su prima, me llevo genial con ella y tengo que agradecerle el trabajo de las mañanas; pero cuando ambas primas salen solo van a un sitio, el cual, no es nada de mi agrado.—Pasadlo bien —digo antes de adentrarme en mi cuarto.La escucho caminar detrás de mí, no tarda en hacerme compañía de nuevo.—Podrías venirte. —Al saber que voy a replicar que no es de mi agrado y que para el sexo soy más tradicional, añade—: No puedes decir que no te gusta si nunca lo has probado.—Ni quiero, Ma, ni quiero —aseguro convencida de mis palabras entre tanto me quito los zapatos.Aunque no le agrada la respuesta la acepta. De sobra sabe que nuestros gustos son dispares. Me pongo cómoda antes de salir al salón dispuesta a pasar la noche frente al televisor. Tras prepararme algo de cena, tomo asiento con el mando a distancia en la mano. —¿Estás segura de que no te quieres venir? —inquiere frente a mí

lista para marcharse.—Segurísima —afirmo más convencida que la primera vez que se lo he dicho—. Disfrutad.Me guiña un ojo, ese gesto sé qué significa: piensa pasarlo en grande. Le sonrío por toda respuesta. Dispuesta a gozar de un merecido descanso, me recuesto en el sofá. Los siguientes minutos me dedico a cambiar una y otra vez de canal aburrida por la mala programación que hay.Estoy adormilada cuando la vibración del móvil logra despertarme. Alargo el brazo hasta hacerme con él pensando que será Mabel y querrá comunicarme la intención de Lolo: habrá llamado para que recoja a Manuel. Siempre hace lo mismo. Mi sorpresa es mayor al comprobar que no se trata de ella, sino un número desconocido.La tentación de no abrir el chat es llamativa; sin embargo, la curiosidad por saber quién es gana por goleada.✓ Hola, guapa. ¿Qué tal estás?Intrigada y sin nada mejor que hacer, decido contestar a quién sea que se ha equivocado de número.✓ ¿Quién eres?El mensaje escribiendo... aparece de seguido en la pantalla. Lo que me confirma que quién sea, estaba pendiente de la respuesta.✓ ¿No te haces una idea?✓ Pues, si te soy sincera, no. ✓ Te daré una pista.Recibo una imagen. Al abrirla no puedo evitar reír cuando veo una porra y una gorra. Deduzco al instante de quién se trata, pero me intriga saber cómo ha conseguido mi número de teléfono. Pronto me viene a la cabeza: Mabel.✓ Creo saber quién eres.✓ Sí. ¿Quién soy?✓ ¿Lázaro?Me aventuro a preguntar, aunque estoy cien por cien segura de que no fallo en mi deducción.✓ ¿Qué me ha delatado? ¿La porra o la gorra?✓ Las dos cosas.La conversación se alarga más de lo que en un inicio pensaba, para cuando vengo a darme cuenta son pasadas las dos de la madrugada. Me sorprendo al comprobar que llevo tres horas intercambiando mensajes con él y, lo que es peor, me gusta.✓ Me encanta hablar contigo; pero muy a mi pesar, me toca irme a dormir porque mañana trabajo.Me llevo las manos a la boca al leerlo, ahora mismo me siento mal por entretenerlo tanto.✓ ¿Por qué no has dicho nada? ✓ Porque me gusta hablar contigo y de no ser por el trabajo, podría estar así toda la noche.✓ Anda, tira a dormir que mañana cuando pases sueño te vas a acordar de mí.✓ Y sin pasarlo también me acuerdo.✓ Tampoco será para tanto.✓ ¿No me crees?✓ No.✓ Me ha costado un mes hablar contigo, mira si me acuerdo de ti.✓ Exagerado, un mes dice.✓ Treinta días, los mismos que llevo en el edificio.✓ Pero ya lo has conseguido.✓ Sí, ahora solo me falta lograr otro objetivo.✓ ¿Cuál?✓ Que aceptes cenar conmigo.✓ Bueno, eso lo vemos en otra ocasión. Ahora te dejo dormir. Que descanses.✓ Lo mismo digo, guapa. Un beso.✓ Un beso.Cuando me aseguro de que está desconectado, dejo el móvil en la mesa con una sonrisa en la cara, de esas tontas, sin saber que esta será la primera de muchas conversaciones entre nosotros. Antes de sumirme en un profundo sueño, pienso en las veces que lo he mirado, sin ser vista, mientras accedía al edificio de MultiServi. Reconozco que el primer día captó mi atención; pero mis miedos me impiden ir más allá, así que me conformo con observarlo desde la distancia.

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