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   Capítulo 10 Un diamante en bruto

La chica de mi vida Por Luciana Palabras: 12572

Actualizado: 2020-03-11 00:05


Mientras le sujetaba la mano con fuerza, Terence se inclinó hacia Carla y le susurró al oído: "Tranquila, ese será mi regalo. Te prometo que te pagaré después".

Aunque lo decía con sinceridad, Carla se rehusaba a creer en sus palabras.

No era la primera vez que le hacían una promesa como esa, y de acuerdo a su experiencia, ese tipo de promesas no era más que palabras vacías, así que como respuesta, la chica levantó la cabeza y le alejó la mano de la de Terence con una mirada amenazante, antes de apretar el paso e intentar alcanzar a Sean, quien caminaba delante de ella.

Terence sacudió la cabeza y sonrió con una ceja levantada. Su oferta era de buena intención, y hablaba muy en serio cuando hizo esa promesa, sin embargo, parecía que Carla no la había apreciado.

Él sintió que ella estaba enojada con Nina. ¿Y cómo podría no estarlo? Ella había estado mirando a Nina de reojo desde que se encontraron, y fue por eso que él sugirió que almorzaran en un elegante restaurante. Después de todo, la venganza es un plato que se sirve mejor frío, y ¿dónde podrían servirla mejor que en un restaurante tan elegante como este? Además, siempre era mejor resolver un problema de una buena vez en lugar de prolongarlo por más tiempo.

Ya estaban todos en el restaurante con estrellas Michelin.

Era la primera vez que Sean comía en un restaurante así de elegante, o mejor dicho, ¡era la primera vez que entraba en un lugar tan lujoso! La decoración era tan preciosa que no podía dejar de mirar a su alrededor. ¡Había estatuas de mármol esparcidas por la habitación y una araña de cristal gigante colgaba en el centro del techo! Para Sean todo era novedoso, de modo que tiró de la manga de Carla y le susurró al oído: "¡Carla, mira hacia arriba! Mira ese candelabro circular, que tiene un diseño especial, y nunca había visto uno igual. ¡Tal vez está hecho de diamantes! Me pregunto cuánto le habrá costado al propietario. Me imagino que es muy caro".

"¡Oye! ¡Mira allá! Esa pecera es muy grande. Es tan alta como el muro. A primera vista pensé que era una pared, pero luego vi a los peces moverse. Mira todos los peces diferentes que hay adentro. ¡Incluso tiene corales! Apuesto que esa pecera podría rivalizar con un acuario. ¡Ya siento como si estuviéramos en uno!", agregó el chico.

Carla volteó a ver a su hermano y sonrió con amargura. Ella sabía que Sean estaba emocionado de estar en un lugar como ese, pero no pudo evitar sentir un poco triste. Sus padres habían muerto hace mucho tiempo y desde entonces a los dos les fue cada vez más difícil conseguir el dinero que necesitaban. Siempre la estaban pasando mal, y a veces incluso batallaban para poner comida sobre la mesa. Esa era la primera vez que los dos entraban en un restaurante lujoso y el chico encontraba todo sumamente interesante, pero ella, en cierto modo, tenía la sensación de que ellos no pertenecían a ese lugar.

Con el brazo enlazado al de Evan, Nina estaba caminando delante de ellos cuando oyó las palabras de Sean, que le parecía ridículas. "¡Pobre campirano! ¡Qué patético!", se burló Nina en voz baja.

Terence caminaba detrás de todos y los seguía de cerca, así que oyó también lo que había dicho el chico, pero él, en cambio, se puso a sonreír con una mirada tierna en los ojos que ni él mismo había notado, Entonces apretó el pasa para alcanzarlos, y al llegar a su mesa, dio un paso adelante y tiró de la hermosa silla de terciopelo azul para Carla, y luego ayudó a Sean a sentarse de manera adecuada en la mesa.

Evan y Nina se sentaron sin ayuda de nadie, y notaron cómo Terence atendía con tanta meticulosidad a Carla y a Sean, por lo que intercambiaron una mirada entre sí.

Terence había estado procurándolos muy bien y se comportaba de manera muy educada con ellos. Era todo un caballero, y se preguntaban cómo había hecho Carla para conseguir un hombre como él.

"Te llamas Terence An, ¿cierto? ¿Tienes alguna relación con la famosa familia An de la Ciudad JA?", le preguntó Evan, quien tuvo esta duda desde la primera vez oyó el apellido de Terence.

Sin embargo, para sorpresa de Evan, Terence no le respondió la pregunta de inmediato, sino que seguía atendiendo a Sean y le colocó la servilleta en su regazo con cuidado.

"No", finalmente le respondió Terence bruscamente.

Esa era la respuesta que Nina había esperado, y volviéndose hacia Evan, quien estaba sentado a su lado, le dijo Nina: "Evan, la familia An es una gran familia, que se respeta por muchos. Tener el apellido de An no significa que está relacionado con ellos", y agregó ella, "A pesar de que tu familia está emparentada de manera lejana con dicha familia, la tuya también es una familia muy notable, y si él fuera un pariente, ¿no crees que lo reconocerías? No seas tonto. ¿Cómo puedes pensar que tenéis alguna relación entre vosotros? Ni siquiera lo conoces".

Nina era arrogante, pero tenía razón en cierto sentido. La familia An era un clan muy noble, y la mayoría de sus miembros eran políticos de alto rango o empresarios exitosos. Aunque Evan era simplemente un pariente lejano, también era bastante popular, y parecía casi imposible que se encontrara con un pariente al que no conocía o al revés.

Evan sabía que Nina tenía razón, pero le sonaba de algo el rostro de Terence, por lo que se preguntaba si lo habría visto alguna vez antes.

No podía dejar de pensar en que quizá lo había conocido antes, pero no estaba completamente seguro.

Después de mirar las extrañas miradas en los rostros de Evan y Nina, Carla comenzó a preguntarse sobre la verdadera identidad de Terence, quien, este último, ya había terminado de hacer su orden y le devolvió el menú al camarero. Mirándolo con curiosidad, Carla lo defendió, "Estoy segura de que hay muchas familias que son aún más ricas que la familia An. Además, 'An' es un apellido muy común y no todas las personas con ese apellido están vinculadas con la familia An de la que estás hablando. No es la gran cosa", añadió Carla, quien odiaba la manera cómo Nina miraba a Terence. La familia An de la que habían estado hablando quizá fuera rica, pero eso no significaba que fueran mejores personas que Terence, después de todo, el dinero no lo es todo, y cómo pensó ella de Terence, si era una buena persona o no, no dependía d

e su apellido.

No todas las personas con el apellido An eran ricas, y quizá fuera cierto que Terence era pobre, sin embargo... Cuando lo conoció, le pareció una buena persona.

Después de decir lo que pensaba, le dio un pequeño codazo a Terence, quien le sonrió suavemente con ternura en los ojos y agregó, "No, no creo que la familia An sea tan importante. Todo lo que hay en el mundo es como una gota en el océano después de todo".

Al escuchar sus opiniones sobre la notable familia An, Nina lo encontró un poco ridículo y sospechó que los se habían puesto a la defensiva porque eran pobres.

"Si no os suena la familia An, realmente no son más que unos campiranos. El Grupo An posee muchos negocios, incluyendo bienes raíces, hoteles, restaurantes elegantes, ¡y muchos más! La mayor parte de su negocio es global, y si creen que esa familia no es algo importante, no creo que valga la pena mencionar nada más", se burló Nina de ellos.

"Nina, basta, por favor", la interrumpió Evan dándole una palmadita en el dorso de su mano, lo que la llevó a dejar de hablar.

Sean era un niño de diez años, pero ya era lo suficiente mayor para entender de qué estaban hablando y se enojó con ellos por hablarle así a Terence antes de gritarles, "Terence es la mejor persona que he conocido. ¡Nadie en el mundo entero es mejor que mi Terence! ¡Nadie!", y añadió él mirándolo con orgullo a su ídolo, "Es una persona increíble. Sabe jugar al baloncesto, habla perfectamente inglés, y ¡me ayuda mucho con mis estudios!".

Todo lo que les había dicho era verdad. Sean lo adoraba sinceramente, por lo que Terence se rio entre dientes, levantó la mano y le dio a Sean un high five. "Yo te veo como mi hermano pequeño y creo que también eres una persona increíble. También me alegro de tenerte a mi lado".

Claramente se estaban halagando entre sí, e incapaz de evitarlo, Carla les sonrió con dulzura y le dio a Sean un suave jaloncito de orejas mientras le dijo: "¿Por qué le echas flores solo a Terence? ¿Qué hay de mí? ¡Soy tu hermana! ¿Quién te ha estado criando durante todos estos años? ¿Le estás dando todo el crédito a alguien más?".

A Carla le dio envidia ver la buena relación entre los dos, después de todo, solo llevaban unos pocos días de conocer a Terence, pero parecía que su hermano pequeño ya lo adoraba bastante.

"No, no, Terence es prácticamente un miembro de la familia, Carla. Vamos a ser una gran familia feliz, tarde o temprano. ¿a que sí?", sonrió el chico. Sean sabía que Carla estaba un poco celosa por lo que había dicho, así que intentó consolarla de inmediato.

Cuando los dos escucharon la palabra "familia" salir de la boca del niño, tanto Terence como Carla se pusieron a reír, pero almorzar juntos de esa manera los hizo sentir como si realmente lo fueran.

El camarero sirvió los platos mientras conversaban y reían entre ellos.

A mitad del almuerzo, Carla llevó a Sean a ver los peces de la pecera gigante, y momentos después, sonó el teléfono de Evan, quien se fue de inmediato para atenderlo. Como Nina y Terence se quedaron solos en la mesa, ella le quería hacer algunas preguntas más.

"Sr. An, eres un caballero. Apuesto a que tu familia es muy acaudalada. ¿Cómo es que terminaste con una chica como Carla?", le preguntó Nina después de lanzarle una rápida mirada a Carla. Terence percibió claramente un tono de amargura en su voz, así que levantó la cabeza y la miró. Nunca la había visto a la cara desde que se conocieron.

Era una mujer demasiado presuntuosa, por lo que se mostraba reacio a mirarla siquiera.

"¿A qué te refieres con alguien como Carla?", le preguntó Terence con cortesía, quien ni siquiera dejó de comer mientras le daba su respuesta a Nina.

"Sr. An, ¿no te molesta que ella tenga como una carga un hermano menor de solo diez años? Prácticamente es como si estuviera criando un hijo. Puede que tu familia no sea tan rica como la de Evan, pero estoy segura de que puedes quedar con alguien mejor que Carla. Mira, seamos realistas. Si te casas con ella, seguro que algún día tendrás que mantener a su hermano también. ¿Acaso no lo ves? No vale la pena", le dijo Nina con sarcasmo.

Después de tomar un sorbo de su té, ella continuó con su discurso, "Su hermano es una carga y ella también. Un hombre sabio nunca se involucraría en una situación así. Te aconsejo que lo pienses bien antes de decidir dar un paso más en vuestra relación. ¿De verdad quieres formar una familia con unas personas así?".

Nina pensaba que todo tendría sentido si él no estaba tomando en serio su relación con Carla, pues odiaba admitir que Carla era una chica atractiva, pero si él estaba planeando dejarla después de cansarse con ella, entonces eso justificaría por qué seguía con ese juego. Eso era algo que un chico normal haría.

Los ojos de Terrence brillaron de forma amenazadora. Después de bajar el tenedor y el cuchillo, comenzó a hablar con una leve sonrisa en los labios.

"Sí, ya lo pensé bien. Gracias por tu consejo, señorita Nina, pero creo que deberías pensarlo dos veces antes de decirle algo así a otras personas la próxima vez. A la mayoría de los hombres no les gustan los chismes. Puede que te resulte difícil de creer, pero los hombres prefieren dejar a las chicas que siempre meten las narices en lo que no les incumbe. Las chicas curiosas son molestas".

Él era bueno juzgando a las personas, y podía ver que Evan nunca se casaría con alguien como Nina.

El rostro de la mujer se oscureció al escuchar sus palabras, pues sabía que se refería a ella.

Ignorando su rostro lívido, él continuó: "Carla es como un diamante en bruto. Puede que ahora no lo parezca, pero estoy seguro de que un día, después de pulirla con cuidado, será una de las gemas más preciosas que haya en el mundo entero. En cuanto a Sean, aunque sea muy joven, tiene un gran potencial. ¿Quién sabe? Podría convertirse al final en alguien importante.

En realidad me alegro de haberlos conocido. Creo que Dios me los ha regalado. Gracias por tu preocupación, pero creo que son muy buenas personas y no me da ninguna pena conocerlos. Soy un hombre muy afortunado".

Al terminar este discurso, Terence levantó la cabeza y miró hacia la pecera

justo en el momento en que Carla caminaba de regreso hacia la mesa.

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