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   Capítulo 15 La reversión dramática

La chica de mi vida Por Luciana Palabras: 10024

Actualizado: 2020-03-16 00:05


"Carla, ¿por qué no quieres presentarme a tus amigos? ¿No crees que soy lo suficientemente digno como para estar contigo?", dijo Terence fingiendo estar enojado, mientras miraba el rostro de Carla. Luego, se volvió para mirar a Karen con una sonrisa educada, "Permíteme presentarme, Karen. Soy Terence An, encantado de conocerte. Perdóname por no haberte recibido en la puerta, es que la herida no me deja caminar correctamente en este momento".

Terence la saludó, mientras colocaba la mano de Carla sobre la suya y murmuraba: "No trates de explicarlo, Carla. Déjalo así. ¡Lo sabrán con el tiempo!".

Totalmente impresionada por la apariencia del hombre, Karen se quedó embobada por un segundo antes de continuar inspeccionándolo, mirándolo de pies a cabeza. Aunque era bastante obvio que no podía caminar correctamente, eso no influyó para nada en su encanto, ni en todo su atractivo. 'Pero a veces, las apariencias engañan', pensó Karen, así que no tardó mucho en salir de los profundos pensamientos y romper el silencio con una risa.

"¡Tiene razón! Carla, ¿por qué te da miedo presentármelo? Si es tan perfecto. Además, eres lo suficientemente mayor como para tener novio, ¿cierto?", le dijo Karen, sonriendo, mientras caminaba hacia el sofá.

Después los tres se sentaron en el sofá, y Terence se sentó junto a Carla, sonriendo, y con la mano puesta casualmente en el hombro de la chica, bromeó: "¿Sabes, Karen?, ella podría pensar que soy tan guapo, que le da miedo de que me conozcan los demás".

Al escuchar eso, Karen no pudo evitar reírse y agregó: "¡Tienes razón! Hoy en día, a las chicas les gusta tener un novio guapo. Si otros supieran que Carla tiene un hombre, tan atractivo como tú, estarían celosas de ella, ¿no?

Te llamabas Terence, ¿verdad? A decir verdad, para mí, Carla no es solo un empleado sino también una hermana pequeña, por lo que te tengo que decir algo como su hermana mayor y como su jefa".

Karen anunció con cierto misterio. En ese momento la sonrisa en su rostro se desvaneció siendo reemplazada por una seria mirada.

"Terence, tal vez ya conoces la situación familiar de Carla, ¿cierto?".

Asintiendo sutilmente, Terence miró de reojo a Carla, que se encontraba sentada en el sofá silenciosamente y con la mirada fija hacia el piso. 'Nunca pensé que esa chica pudiera ser tan callada', pensó el hombre en secreto.

"Ya que has sido consciente de su situación, voy a ser directa. Desafortunadamente, los padres de Carla fallecieron hace mucho tiempo, pero ella es una chica sensata y muy capaz. Se esfuerza mucho", afirmó Karen delicadamente, mientras se daba vuelta para mirar a Carla, quien sabía perfectamente lo que iba a decir Karen, pero, como siempre, no podía hacer nada para detenerla, así que no le quedó más remedio que sentarse allí en silencio, pensando en lo que explicaría a Terence más tarde, después de que Karen se fuera de casa.

"Como si no fuera poco, también tiene un hermano pequeño que debe cuidar. Pero debes entender que el chico crecerá algún día, entonces ya no necesitará de su apoyo. Si realmente estás enamorado de Carla, debes aceptarla con todo su pasado, incluido su hermano. Terence, no me vas a decepcionar como todos los demás chicos, ¿verdad? ¡Todos fueron bastante superficiales!", le dijo Karen con un suspiro. 'En estos días, la gente se preocupa más por las cosas materiales. La historia se repite una y otra vez: en cuanto escuchan que Carla tiene un hermano que mantener, ni siquiera se dan la oportunidad de hacer un esfuerzo, ni siquiera les importó que fuera realmente una buena chica'. Karen concluyó para sí misma.

Al escuchar las intensas palabras de Karen, Terence frunció el ceño, pues él nunca había pensado que la vida de Carla fuera tan difícil. Pero antes de responderle a Karen, la miró de reojo a la chica y notó que aún se encontraba tan tranquila sentada en el mismo lugar, como si se tratara de una estatua, completamente inmóvil. Luego el hombre volvió a mirar audazmente a Karen y le dijo: "¡No, claro que no lo haré! ¡No te defraudaré, Karen! Te juro que a partir de ahora yo me encargaré de cuidar de Carla y de su hermano. Después de todo, me agrada mucho el chico, y me aseguraré de organizar sus estudios, incluso su boda. No te preocupes por eso. Yo los apoyaré y protegeré a los dos".

La declaración valiente y firme de Terence le impresionó mucho a Karen, quien se quedó asombrada por tanto amor y determinación de su parte.

Pero en realidad Karen no era la única que había sido impresionada por esas palabras, Carla, quien había permanecido en silencio por un rato al lado, también levantó la cabeza y le miró entusiasmada al hombre en cuanto lo escuchó.

Tal como si hubiera dicho algo que jamás hubiese esperado que alguien dijera, entonces Karen asintió reiteradamente y agregó: "¡Muy bien! Realmente me siento aliviada al escucharte decir esto. Terence, no importa que no cuentes con suficiente dinero en este momento. Algún día, podrás tener todo lo que quieras en

la vida, pero ¡solo si tienes la ambición de perseguirlo!".

De alguna manera, Karen pensó que Terence no provenía de una familia rica, ya que si fuera distinto no se habría quedado en el departamento de Carla.

Pero en el fondo, a Karen no le importaba si este hombre era rico o no, sino de verdad se encontraba enamorado de Carla. De ser así, se ayudarían y compartirían las responsabilidades entre sí.

"Bueno, Carla, no tengas prisa por volver al trabajo. Como Terence está herido después del accidente, lo mejor será que te quedes en casa para cuidarlo. ¡Puedes volver al restaurante hasta que se mejore!", le explicó Karen de forma bastante maternal, mientras se levantaba. Estaba a punto de irse en ese momento, entonces Carla la siguió para despedirla. Ya en la puerta, Karen bajó la voz y la persuadió: "Es un buen hombre, Carla, tienes que aprovechar esta oportunidad. Debes estar consciente de que para ti el tener un novio rico y guapo es algo complicado. Este hombre no es rico, pero tiene mucho potencial.

Y aunque no tiene riqueza, al menos, es guapo y es la mejor opción que tienes por ahora.

Como rara vez solicitaste ausentarte del trabajo, ahora mereces un permiso con goce de sueldo. Debes recordar que el matrimonio es el evento de tu vida, por lo tanto, debe tener prioridad sobre el trabajo".

Después de que Karen se marchó, Carla no podía dejar de pensar en las palabras de su jefa, que la hizo sentirse sorprendida.

Momentos después, la joven cerró la puerta, despejó su mete y corrió a la sala de estar.

"Terence, ¿te das cuenta de lo que estabas hablando?", le preguntó Carla ansiosamente.

Sentado en el sofá, el hombre tomó su taza de té y bebió un pequeño sorbo, para luego responderle: "Claro que lo sé. ¿Qué pasa?".

"¿Lo sabes? ¿Estás seguro de que sabes de lo que estás hablando?".

En ese momento, Carla se sentó a su lado y le preguntó seriamente, mirándolo profundamente y con dulzura directamente a los ojos.

Al darse cuenta de su ansiedad, el hombre rápidamente dejó la taza y asintió de manera tranquilizadora.

"Carla, lo que acabo de decir no fue una falsa promesa, que solo para hacer feliz a Karen.

Lo digo en serio".

Después de confirmar una y otra vez las intenciones de Terence, Carla se sintió tan sorprendida, que fijó los brillantes ojos negros en el rostro apuesto del hombre.

Finalmente, Carla bajó la mirada y le dio un ligero codazo en el hombro, mientras le preguntaba con timidez: "Terence, ¿por qué no me dijiste todo esto antes?".

'Debe sentir algo por mí. De no ser así, no me habría besado en la calle; no habría aceptado fingir ser mi novio y

ni siquiera le habría preocupado que no pudiera dormir bien en el sofá, por el contrario me llevó a la cama anoche, a pesar de que todavía sufría por su herida'.

"Ah... Ah... Terence, me prometes que, cambiarás tu vida y tratarás de ser bueno, solo entonces consideraré estar contigo y perdonarte lo que has hecho", agregó Carla con entusiasmo.

Ha sido perseguido como un asesino. Además de todo, por poco ha sido herido por un arma. Sin duda, debe estar en grandes problemas.

Siempre que él pueda olvidar el pasado y decida reiniciar su vida, no me importa establecer una relación con él'', concluyó determinantemente Carla para sí misma, perdida en los pensamientos.

Terence, por otro lado, se quedó bastante confundido por las palabras de la chica.

La habitación estaba tan tranquila en ese momento, que se podía escuchar el ruido de una aguja que cae sobre la alfombra.

Finalmente, el hombre se dio cuenta de lo que quería decir Carla y se moría de risa. Observó a la chica, que tenía la mirada fija en el piso de baldosas con mucha timidez.

"¿Qué dices? Eres tan engreída, ¿verdad?

Lo que quería decir es que no importa lo que pase después, me ocuparé de ti y Sean, pues ya os veo como si fueran de la familia y me aseguraré de que ustedes tengan una buena vida. No quise decir que seré tu novio, ¿entendido?".

Carla se quedó asombrada por sus palabras. Un rato después, jadeando por completo y tragando saliva para aclararse la garganta, le preguntó "¿Entonces por qué? ¿Por qué le dijiste a Karen que eres mi novio?".

"¡Caramba! No es necesario explicarles todo, especialmente cuando no puedes hacer que crean en ti. Es difícil convencerla de que tú y yo no estamos en una relación, cuando ella me vio en tu habitación esta mañana".

Terence pronunció lentamente.

Nunca hacía nada en vano. A pesar de que fue simplemente un accidente, él tenía que aprovecharla para conseguir lo que quería.

Cerrando los ojos, Carla apretó los dientes con fuerza, como un animal herido. Finalmente, ella deletreó, "¡Te-ren-ce!".

"¿Si? Por cierto, estás profundamente conmovido por mis palabras anteriores, ¿verdad? ¿Te estas enamorando de mí por lo dulce que fui?".

Terence se burló de ella, sonriendo.

"¡Fuera!".

Carla había gritado tan fuerte que se podía escuchar su voz claramente incluso fuera de la habitación.

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