ManoBook > Romances > La chica de mi vida

   Capítulo 17 ¡No se debe confiar en los hombres!

La chica de mi vida Por Luciana Palabras: 14021

Actualizado: 2020-03-18 00:05


El reloj marcaba las doce del mediodía, la hora pico para entregar la comida.

En los últimos años, estaba ganando cada vez más popularidad el servicio de "comida a domicilio", sobre todo entre los empleados de oficina, que lo necesitaban para conseguir comida en la hora de almuerzo, por lo cual, a esa hora, Carla siempre estaba muy ocupada y apenas tuvo tiempo para descansarse.

Al salir corriendo de un edificio, Carla vio que el cielo se estaba cayendo a chorros por la lluvia, pero debido a que ella había salido de casa con tanta prisa, no llevaba ni paraguas ni impermeable. Después de reflexionarlo un par de minutos, la chica finalmente decidió tomar un descanso en lo que dejaba de llover, pues sentirse preocupada y ansiosa no sirve para nada, y ante esta situación, si ella intentara continuar con sus entregas, definitivamente se empaparía de la cabeza a los pies, que le podría retrasar más el trabajo, así que la joven se dirigió a un centro comercial que tenía cerca para pasar un rato sin saber cuándo podría volver a su trabajo.

Cuando entró en el almacén, al principio, todo lo que hizo fue caminar sin rumbo exacto chequeando precios y viendo los artículos de moda, hasta que de repente ella recordó que estaba cerca el cumpleaños de Sean y pensó que esta podría ser una buena oportunidad para encontrar el regalo ideal para él.

Al pasar por una tienda de artículos para niños, las mochilas escolares que se exhibían detrás de la ventana le llamaron la atención, pero antes de que ella pudiera hacer nada, una aguda voz femenina se escuchó a sus espaldas: "¿Carla? ¿Qué estás haciendo aquí?". Ella no pudo hacer más que girar la cabeza para ver quién la llamaba. Entonces la mujer agregó: ¿Pero qué haces tú aquí? ¿No sales con un millonario? ¿Acaso sigues trabajando como repartidora? Casi no te reconozco en este traje de trabajo cuando te vi a lo lejos. ¿Tu noviecito te abandonó de nuevo?", dijo Nina con una risa burlona, quien estaba haciendo algunas compras en el centro comercial con su amiga.

Carla, por otro lado, se quedó sin palabras por un momento, sorprendida por habérsela encontrado de esta manera.

Nina contemplaba a Carla de pies a cabeza y fijó su atención en el icono que estaba impreso en su uniforme de trabajo, riéndose, se acercó a ella y le dijo: "Antes de que te vayas, ¿sabes cuál es la marca de esa tienda? Sólo quiero recordarte que estás a punto de entrar a Amani. ¿Tienes suficiente dinero para pagar lo que vayas a comprar ahí? Si no, te recomiendo que no entres sola para que no te vayan a humillar".

Carla no se dio cuenta de la fachada de la tienda hasta que Nina le dijo, en efecto se trataba de Amani, una marca muy popular y cara.

Pero en vez de ceder ante la presión de Nina, Carla soltó una risita: "Me preguntaba de dónde venía el hedor a dinero pero resulta que sólo eras tú, ¿podrías mantenerte lejos de mí? Parece que la jarra de agua no fue suficiente para bañarte toda el otro día, aunque quizás me buscas porque necesitas otra para sentirte más limpia".

Como esta vez no estaba Evan, Carla no tenía que soportar la burla de esa desagradable mujer.

"¿Qué rayos estás diciendo?", Nina se sintió ofendida, pero también sorprendida de que Carla tuviera el valor para enfrentarla, así que la mujer se puso roja de furia y volvió a mirar a Carla: "Ese día tu novio nos invitó a almorzar a un restaurante de lujo, ¡qué generoso de su parte! ¿Dónde está él ahora? Me gustaría agradecerle personalmente".

Cuando Nina mencionó a Terence, Carla quedó estupefacta por un segundo, tratando desesperadamente de encontrar una manera de responder.

"¿Qué? Tu querido noviecito realmente te abandonó, ¿cierto? O simplemente no te toma en serio...", Riendo con ironía, Nina se inclinó hacia la chica para susurrarle estas palabras al oído.

Al ver que Carla no intentó replicar nada de lo que acababa de decir, Nina pensó que había acertado y finalmente se quedó contenta.

"No te creas tan importante, sólo mírate, hasta tu novio te dejó por alguien mejor. No comprendo cómo puedes tener el descaro de competir conmigo por Evan, ¿te has visto en un espejo? ¿Tienes idea de lo fea que te ves? Como ya te dejó un chico pobre entonces te sugiero que te cases con un viejo, probablemente eso podría traer un final feliz a tu vida", Nina se burló descaradamente.

Al escuchar esos desagradables comentarios, Carla se puso realmente furiosa mordiéndose los labios para contener la ira y la angustia, pero enseguida la chica respiró profundamente y le replicó con una sonrisa forzada: "No te pongas chula, Nina. ¿te suena la frase "el que ríe al último ríe mejor"? ¡Esperemos y veamos quién tendrá la última risa!".

Como si hubiera escuchado una broma, Nina se echó a reír a carcajadas: "Bueno, en eso tienes cierta razón, pero ¿eres capaz de hacerlo realidad? ¿Puedes reírte mejor al final? Jajaja, ¡lo dudo mucho!".

Ella soltó una gran carcajada para ridiculizarla aún más y luego continuó: "Mi padre tiene una de las tres principales empresas de la ciudad BH mientras mi madre trabaja en una universidad de prestigio como catedrática, por si esto fuera poco, me comprometeré con Evan el próximo mes. ¿Y tú? ¿Qué tienes para competir conmigo? ¿Estás bromeando? Sólo mira lo patética que eres. ¡Apenas estás calificada para ser mi sirvienta! ¡Y estoy siendo muy buena contigo!".

Nina levantó la barbilla y miró a Carla con aires de superioridad.

"Bueno, tal vez cuando me case con Evan te enviaré algunos dulces de la boda para que los pruebes y que no te quedes con las ganas", ella añadió con una sonrisa soberbia.

Nina había nacido en una familia rica, por lo que no era necesario que se preocupara por ganarse la vida, todo lo contrario a Carla, quien, por el fallecimiento de sus padres, tenía que hacerlo día con día.

Al tener los padres de diferentes mundos, las dos chicas vivían de manera completamente distinta, no era justo, pero así eran las cosas.

Nina tenía la familia que le permitió hacer lo que le dé la gana y comportarse a su antojo, mientras que Carla tenía que ser responsable de su hermano y de ella misma, ya que no contaba con ningún apoyo familiar.

Justo entonces, exclamó una voz masculina a su espalda.

"¡Eso es bueno! ¡Cuando tú y Evan finalmente se casen, nos aseguraremos de asistir a su ceremonia!".

Esa voz era de Terence. El hombre se acercó y puso una mano sobre los hombros de Carla, quien parecía un poco pálida por el coraje que acababa de pasar. "En verdad te deseo lo mejor, Nina, pero yo que tú rezaría por una vida feliz después del matrimonio", agregó él.

"¿Qué...? ¿Qué quieres decir con eso?", Nina le preguntó confundida, quien dejó de ser tan agresiva al mirar al imponente hombre que tenía en frente.

A Nina le resultaba extraño verlo allí ya que pensaba que él ya había terminado con Carla.

"¿No viste las noticias? No creo que sea tan importante, pero si realmente quieres saber, descúbrelo tú misma. Supongo que hay algo que no sabes so

bre Evan, pero si quieres, yo puedo contarte un poco sobre su historia... En las noticias dijeron algo sobre un joven millonario que pasó la noche con una hermosa joven modelo en su casa y la vieron salir después de las seis de la mañana el día siguiente. Se dice que hicieron el amor toda la noche y que la modelo era muy reacia a dejar que se fuera el hombre antes de despedirse, abrazarse y besarse afectuosamente", mientras Terence decía eso, hizo un gesto de los movimientos como si sucediera justo frente a ellos.

"Nina, ¿acaso no tienes curiosidad de saber dónde estuvo tu novio anoche?", él añadió con una sonrisa, dejando muy claro que el hombre que tuvo una aventura con una guapa modelo podría ser Evan.

Esta vez le tocó a Nina ponerse pálida como sábana, quien luego intentó evocar lo que había pasado la noche anterior, y recordó que su novio le había dicho que tenía que reunirse con unos clientes y que por lo tanto no podía pasar la noche con ella. ¿Realmente había tenido una aventura con una modelo?

"No, eso es imposible, ¡Evan no es ese tipo de persona! No manches su nombre ni intentes estropear nuestra relación. Te lo advierto, ¡déjate de estupideces! No te creo nada", Nina exclamó llena de coraje.

Mientras ella hablaba, su rostro comenzó a ponerse color escarlata, lo cual delataba la vergüenza y la rabia que sentía en su interior, que era claramente evidente para Carla y Terence.

"No estoy tratando de echar a perder su relación, ¿por qué habría de hacer eso? ¿Qué ganaría yo? Si no me crees entonces puedes ir a ver las noticias tú misma", Terence argumentó encogiéndose de hombros.

Un momento después, él dejó de hablar abruptamente, le dio unas palmaditas en el hombro a Carla y la llevó a la entrada del almacén.

"¿Qué pasa? Una chica tan inteligente como tú, ¿cómo puedes ser tan tonta como para dejarte intimidar de esta manera por esa mujer?", Terence le preguntó a Carla mientras la abrazaba. Él respiró hondo y agregó: "Si no llegara a tiempo, te quedarías mal con dificultades, ¿verdad? Sólo que no sé... si no me tienes a tu lado, ¿qué va a pasar contigo en mi ausencia? Ni siquiera me atrevería a imaginarlo".

Después de salir del edificio, Carla escapó de los brazos de Terence inmediatamente y frunció el ceño con disgusto.

'Hubo innumerables veces que fui intimidada', pensó ella. Y sin embargo, ella siempre se las había arreglado para enfrentarse a todas esas dificultades. Cuidando a su hermano y soportando todas las luchas y penas conferidas por la vida, ¿quién estaba a su lado en esos momentos complicados? Nadie, absolutamente nadie.

Por lo tanto, Carla había tomado la firme decisión de jamás dejarse despreciar ni depender de nadie, y de esforzarse todo lo posible para salir adelante en la vida, que era también la meta de su vida.

"¿Estás...? ¿Acaso sigues enojada conmigo? Por favor no sigas así. Mira, tan pronto como noté que estaba a punto de llover, le pregunté a Karen la dirección de tus entregas para traerte el impermeable, sin importar que yo seguía herido, ¿no merezco mérito por eso? ¿No puedo obtener ninguna recompensa?", Terence le dijo con una mueca que lo hacía parecer un niño pidiendo elogios.

Al ver que Carla no dijo nada, él también la miró en silencio y esperó pacientemente una respuesta.

Hace unos minutos, cuando Terence llegó al edificio, vio la motocicleta de Carla estacionada afuera, por lo que supuso que ella debía estar dentro del centro comercial refugiándose de la lluvia, después entró a buscarla y fue cuando la encontró discutiendo con Nina.

Carla agarró rápidamente el impermeable de su mano mientras levantó la vista hacia el cielo gris. 'Parecía que la lluvia no iba a parar en ningún momento', pensó ella, así que caminó hacia la sala de estar con Terence siguiéndola de cerca.

Mientras se dirigía hacia los asientos, ella le dijo: "No fanfarronees, no significas nada para mí, no vale la pena enojarme por ti".

Al sentarse en la silla, la chica abrió el impermeable deseando que la lluvia cesara para poder irse.

Terence pensó que ella podría tener sed, así que fue a una cafetería cercana y le compró un café caliente, luego se sentó al lado de la chica y le dijo: "Me alegro de que ya no estés enojada conmigo, ¿sabes algo? Como ahora vivo en tu piso y además dependo de ti, debo tener cuidado todos los días para asegurarme de no hacer nada para disgustarte. ¿Ves lo difícil que es para mí? Porque me temo que una vez que no estés contenta conmigo y decidas echarme, tendré que dormir en las calles como un vagabundo. ¿Acaso no es eso trágico? Qué patético sería de mi parte si no tuviera dónde quedarme...".

Mientras le decía esto, él puso rápidamente la bebida caliente en la mano de Carla, quien la aceptó y tomó un sorbo antes de preguntarle: "La noticia de la que hablaste sobre Evan, ¿es real? ¿O la acabas de inventar?".

Desde la perspectiva de Carla, Evan siempre había sido el hombre perfecto. ¿Cómo podría ser el tipo de mujeriego que engañaba a las chicas? Pues esto no lo podía creer ella.

"¿Lo inventé? ¿De verdad piensas eso?", Terence le preguntó decepcionado.

Levantando las cejas, él la miró, se burló y estiró la mano frente a ella: "Dame tu teléfono y te lo mostraré".

Al tomar el celular de Carla, Terence abrió una página de internet y luego se lo devolvió.

"Vamos, compruébalo por ti misma, este es el hombre del que has estado enamorada durante tres años. Evan se ve bastante gentil y de buenos modales, eso no se puede negar, pero aun así es un hombre, por lo que es natural que quiera saciar los deseos carnales. Si una mujer encantadora se arroja sobre él, ¿podría resistir la tentación? ¡Realmente no lo creo! Pero yo soy absolutamente diferente de él.

Además, Nina no es alguien lo suficientemente atractiva y cautivadora como para poder quedarse sólo con ella, así que no es de extrañar que Evan la engañara", argumentó Terence.

Mientras él explicaba todo eso, Carla vio las noticias y sus cejas se alzaron sorprendidas, la figura familiar en la pantalla de su celular podría no haber sido muy clara pero era fácilmente reconocible de un vistazo, definitivamente era Evan.

En el video, Evan sostenía a una mujer alta y delgada en los brazos mientras tenía las manos sobre la cintura de ella, ambos se abrazaron con fuerza y se besaron apasionadamente, renuentes a separarse el uno del otro, cualquiera que viera esta escena podría decir que debieron haber pasado una noche maravillosa juntos.

Al principio, Carla pensó que sólo era otro truco de Terence, no obstante, resultó ser una verdad muy impactante, una realidad que iba mucho más allá de sus expectativas.

Perpleja, Carla exclamó con decepción: "¿Cómo puede ser posible? ¡No se puede confiar en los hombres! ¡No debería haber confiado en él y desde ahora tampoco creeré en ningún otro hombre!".

Ella apagó su móvil y miró a Terence sentado a su lado, aunque en el fondo seguía aturdida y decepcionada por el comportamiento de Evan.

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir