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   Capítulo 262 El regreso del 'Príncipe' desaparecido

La chica de mi vida Por Vegetable Palabras: 11665

Actualizado: 2020-08-03 00:02


Carla salió del auto a toda prisa e inmediatamente corrió hacia la sala donde se recibían a los pasajeros; al llegar allí y quedándose casi sin aliento por lo rápido que corrió, ella descubrió que tanto Edmund como Marcus ya estaban allí, obviamente también esperando a que Terence llegara. De repente, se escuchó un anuncio, el cual informó que el avión en el que viajaba Terence presentaría un retraso de veinte minutos.

Al saber que no había llegado tarde, Carla dejó escapar un gran suspiro de alivio, pero enseguida se dio cuenta de que no sería apropiado ir con Edmund y Marcus, por lo que ella se escondió detrás de un pilar y allí se quedó esperando, después de todo, tenía que valer la pena lo mucho que le había costado llegar al aeropuerto. El tiempo pasó volando, y una vez transcurridos los veinte minutos, finalmente se anunció que el avión había aterrizado.

Después de unos minutos, Terence salió de la puerta seguido por Nathan y Rainer; los tres lucían bastante maltratados y tenían algunas heridas en la cara.

Al verlos, Carla tuvo que hacer todo lo posible para evitar reírse a carcajadas.

Ellos realmente estaban actuando como si estuvieran a punto de morir, y aunque el aspecto de Nathan y Rainer era muy similar al que tenían cuando estuvieron en la selva, a Carla todavía le resultaba difícil mantenerse seria; después de todo, ella los había visto hace solo unas cuantas horas atrás, y definitivamente no se veían así. ¡Lo contrastante que era el antes y el después resultó muy abrumador para Carla!

Ella siguió observándolos mientras se dirigían lentamente hacia la sala de llegadas.

Terence nació con el don de siempre verse bien, y en este momento se hizo más evidente, ya que a pesar de que ahora tenía un aspecto precario, eso no le impedía seguirse viendo encantador y atractivo.

"¡Terence!", le gritó Edmund, quien al ver a su hijo, de inmediato dejó de fruncir el ceño, desapareciendo la expresión de angustia que había en su rostro.

Él caminó hacia Terence lo más rápido que pudo, y era comprensible, ya que habían pasado dos meses desde la última vez que se vieron.

Todo este tiempo Edmund creyó que Terence ya estaba muerto, pero finalmente aquí estaba su hijo, respirando y más vivo que nunca. Su padre estaba extremadamente conmocionado, pero al mismo tiempo feliz.

"Padre", Terence lo llamó con una voz ronca.

Edmund dio unas palmadas sobre el hombro de su hijo mientras le asentía con la cabeza; al parecer, este primero estaba tan emocionado que ni siquiera podía pronunciar una sola palabra en ese momento.

Los ojos de Terence se posaron sobre Marcus, quien estaba parado no muy lejos de ellos; la expresión de asombro escrita en el rostro del hombre se podía ver desde un kilómetro de distancia.

Completamente atónito, Marcus se talló los ojos en varias ocasiones, ya que no podía creer lo que estaba viendo; durante el último mes, las pruebas le hicieron creer que Terence ya estaba muerto, y aunque ahora lo tenía de frente, él se rehusaba a aceptar el hecho de que su hermano seguía vivo. Desesperado, el hombre se preguntó a sí mismo en repetidas ocasiones: '¿Quién es este sujeto?'.

Ahora que Terence estaba allí parado, ¡sería ridículo seguir pensando que este no había sobrevivido al accidente aéreo y a la jungla!

Las cosas pasaron tan rápido que a Marcus le resultaba difícil aceptar la realidad; lo que él esperaba ver aquí era el impostor de Terence, no el verdadero Terence An, quien estaba respirando

e se encontraba repleta de gente, lo que significaba que había una alta posibilidad de que Terence no tuviera tiempo para ver o platicar con Sean.

"No, Carla, ¡tengo que ir! No me importa si solo lo puedo ver a lo lejos, con eso quedaré satisfecho", le dijo Sean con gran obstinación; parecía que el niño ya había tomado una decisión y no existía manera de hacerlo cambiar de opinión.

Como Carla sí pudo quedarse con Terence durante las últimas semanas, ella no lograba comprender por qué Sean estaba tan ansioso por verlo ahora mismo.

Sin embargo, era un hecho que su hermano había estado alejado de Terence por más de dos meses, lo que explicaba por qué extrañaba tanto al hombre y por qué estaba tan desesperado por verlo con sus propios ojos lo antes posible.

Sean había estado esperando este día durante demasiado tiempo, entonces, en el momento en que escuchó que Terence había regresado y estaba vivo, ya no pudo seguir conteniendo su ansiedad; él realmente extrañaba mucho a Terence.

Al final, Carla no logró persuadir a Sean, así que ella preparó un auto y finalmente llevó a su hermano a la mansión de la familia An.

Al momento de llegar, y justo como la chica lo había anticipado, el East Yard estaba repleto; un montón de autos de lujo estaban estacionados, abarcando desde la entrada hasta la mansión; por la cantidad de autos, uno podría creer que se estaba llevando a cabo una fiesta de proporciones descomunales.

Era comprensible que hubiera tanto alboroto, después de todo, la noticia de la desaparición de Terence se extendió rápidamente por toda la Ciudad JA. Fue por este mismo motivo que Carla pudo imaginar fácilmente cuántas personas irían ese día a visitar a su novio.

Cuando llegaron, una docena de guardaespaldas estaban parados frente a la entrada del East Yard. Todas las personas que querían entrar primero debían identificarse.

Carla pensó que estaban aplicando estas medidas de seguridad tan estrictas para evitar que se conglomeraran demasiadas personas en el lugar. Al parecer, solo los familiares y los amigos cercanos de la familia An tenía permitido entrar hoy a visitarlo.

"¡Srta. Carla! ¡Sean! ¡Han venido", exclamó Rainer, quien al reconocer a la chica en cuanto la vio a la distancia, les pidió a los guardaespaldas que la dejaran entrar junto con su hermano.

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