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   Capítulo 4 Una esposa de mentiras

Adicto Por Peach Palabras: 6983

Actualizado: 2020-01-04 11:26


Para alivio de Amelia, la habitación finalmente quedó en silencio. Su corazón se aceleró cuando miró la sonrisa fría en el rostro de Lucian y sus mejillas se sonrojaron como una muñeca de porcelana.

Cuando se dio cuenta de que tenía la mano empuñada, él supuso que se había puesto muy nerviosa, así que sonrió y dijo: "Bueno, ya se fueron".

"Uh...", musitó Amelia, luego espabiló los ojos y añadió: "¿Dónde están las fotos? ¡Bórralas ya!".

Entonces extendió sus manos hacia él como si intentara agarrar algo, pero lucía tan tierna y pequeña como una muñeca enrabietada; sus cejas estaban muy juntas y la verdad era que resultaba difícil tomarla en serio cuando lucía tan adorable.

"¿Cuál es la prisa? Este apenas es el comienzo; además, si aceptas convertirte en mi esposa, prometo guardar tan bien estas fotos que nunca nadie las llegará a ver", dijo Lucian, mirándola con una sonrisa cómplice.

"¿Qué acabas de decir?". Amelia no pudo más y gritó: "¡Bastardo! ¡Deja de creer que puedes jugar conmigo porque eres apuesto! ¡Anoche me trajiste a tu casa contra mi voluntad! Tu familia ni siquiera sabe qué fue lo que pasó, ¿tienes idea de lo que podrían estar pensando de mí? Me hiciste quedar muy mal. ¿Qué fue lo que te hice?".

Con una cara seria, Lucian dijo lentamente: "Anoche te salvé y estabas a punto de hundirme hace poco, eso no es nada agradecido de tu parte. Menos mal que soy astuto, la verdad es que me encantaron esas fotos tuyas".

De repente, Amelia se callóm su sonrisa desapareció y sintió una punzada en el corazón.

'Debo haber sido una persona terrible en mi vida pasada para estar pagando este karma'.

"Tu nombre es Lucian Zhan, ¿no es así?", dijo, alzando la mirada mientras las lágrimas todavía inundaban su rostro. No podía creer que un hombre guapo como él pudiera tratarla así, prácticamente la estaba chantajeando. "Bueno, primero, me gustaría agradecerte por la amabilidad que demostraste anoche y en cuanto a lo de las fotos, bueno, ya no me interesa...", añadió, desviando la mirada.

Inconscientemente, los pensamientos sobre Jasper todavía asolaban su mente y la debilitaban, pero ya ni siquiera tenía fuerzas como para que le importara.

De pronto, el rostro de Lucian se volvió sombrío y entonces la miró desconcertado y le preguntó: "Rompiste con tu novio, ¿no es así?".

"¿Cómo lo sabes?". Amelia alzó la cabeza de golpe y lo miró, estaba asustada y avergonzada.

"Lo dijiste anoche, creo que no recuerdas nada de lo que pasó". Lucian extendió sus manos con impotencia y continuó: "No tenía pensado dormir contigo, pero me tomaste de la mano y me dijiste que era tu cumpleaños y me pediste que me quedara a hacerte compañía...".

Cuando terminó de hablar, se rascó la nariz con torpeza. Parecía avergonzado.

La cara de Amelia se puso roja porque, de hecho, tenía sentido lo que decía.

"¡No estaba en condiciones anoche y me tomaste esas fotos sin mi permiso! ¡Creo que no nos debemos nada!". Amelia no podía creer su suerte y luego agregó: "De todas formas, si decides exponer las fotos, no me importa, no me vas a chantajear con eso".

Lucian frunció el ceño y preguntó confundido: "¿Entonces prefieres que todo el mundo las vea antes que fingir ser mi esposa?".

Amelia sacudió la cabeza y preguntó confundida: "Eres rico y apuesto, podrías casarte con una mujer hermosa que te ame, ¿por qué querrías que fuera tu esposa de mentiras?".

"Porque así podría tomar las riendas de mi vida", respondió Lucian.

'Tomar las riendas de mi vida'. Ese pensamiento resonó en la mente de Amelia.

Desde la muerte de su madre, su vida había sido un desastre; de no haber conocido a Jasper, ¿qué cosas no le habría hecho su madrastra? Sin embargo, ahora el panorama era muy distinto, pues había perdido al amor de su vida y su corazón estaba vacío y resquebrajado.

"Solo tienes que fingir frente a mis padres, no te molestaré en tu cotidianidad y me encargaré de cubrir todas tus necesidades", continuó Lucian, al ver que ella no decía nada.

Amelia cerró los ojos como si una idea hubiera surgido en su mente. Si Jasper había decidido reemplazarla con Yolanda entonces ella también podía hacer lo mismo; estar en una nueva relación quizás fuera la mejor manera de superar la antigua.

Decidida, alzó la mirada y respondió con firmeza: "Está bien. Hagámoslo".

Su voz parecía determinada, como si no tuviera dudas al respecto.

Por un momento, Lucian se quedó sorprendido, pero rápidamente sonrió aliviado.

"Me arrepiento por lo que hice, pero cuando nuestro trato termine, devuélveme las fotos", agregó.

"Amelia, Amelia...", dijo él y, luego de una pausa, continuó: "Déjame presentarme, soy Lucian Zhan, tengo treinta años y soy el CEO del Grupo Zhan. Espero que nuestra cooperación sea fructífera".

¡El hombre era nada más y nada menos que el CEO del Grupo Zhan! Amelia se cubrió la boca completamente conmocionada, el apellido Zhan era de los más prominentes de la ciudad. ¿Cómo es que un hombre como él necesitaba de una esposa falsa?

De todas formas, dado que era solo un teatro, ella decidió no pensar demasiado en el asunto y simplemente le estrechó la mano antes de decir: "Bueno, mi nombre es Amelia Mo, cumplí 25 ayer y trabajo en una empresa de publicidad. Espero que nos llevemos bien".

"¡Perfecto! Ahora déjame llevarte a casa", se ofreció Lucian con una sonrisa.

"¿Llevarme a casa?", preguntó ella, incrédula.

"Sí, aunque sea solo un arreglo entre los dos todavía debo cumplir mis deberes como esposo". Con una mirada seria en su rostro, Lucian tomó su abrigo lujoso y se lo puso, luego continuó en voz baja: "Arréglate, te esperaré abajo".

Amelia no pudo evitar sentirse fascinada cuando quedó sola en la habitación.

Sacudió la cabeza para salir de su letargo y se fue al baño para lavarse la cara y los dientes rápidamente antes de bajar las escaleras.

A pesar de que nunca había estado allí, no se sentía como una extraña, era como si se le hiciera familiar el lugar.

"Toma un poco de sopa de frijol", le dijo Lucian desde el comedor con una voz suave pero firme.

Como ella estaba un poco hambrienta, no dijo nada sino que agarró el plato de sopa y empezó a comer.

"Bien, buena chica". Luego de comer, Lucian se secó las manos y le sonrió. "Puedes hacer lo que quieras siempre que no haya nadie cerca, solo no me molestes".

"Esta bien, dado que esto es solo un matrimonio falso no vamos a molestarnos entre nosotros, solo tenemos que fingir ante los demás, pero en privado podemos ocuparnos de nuestros propios asuntos". Mientras hablaba, Amelia hizo un gesto y añadió: "Ah y por favor, sé caballeroso y no me toques".

Lucian frunció los labios y respondió: "Descuida, no estoy interesado en ti, si lo estuviera, te habría tomado muchas más fotos anoche".

Ante la mención de las fotos, ella se molestó, pero dado a que ya habían llegado a un acuerdo, no le quedó de otra que cerrar la boca y mirarlo a la espera de su respuesta.

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