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   Capítulo 7 Eres una celebridad

Adicto Por Xiomara Palabras: 9998

Actualizado: 2020-01-04 13:47


Al principio, Amelia pensó que no podría conciliar el sueño esa noche porque era la primera vez que dormía allí, al menos conscientemente; sin embargo, para su sorpresa, durmió plácidamente hasta el día siguiente.

Como era lunes, Amelia se arregló para ir a trabajar y después bajó las escaleras, pero cuando iba a medio camino, su teléfono empezó a sonar, era un mensaje de Courtney. Su amiga estaba preocupada porque no la había visto en el bar aquella noche. Amelia respondió rápidamente su mensaje y, cuando alzó la mirada, se topó con Lucian, quien estaba parado frente a ella.

Aturdida y avergonzada, su rostro se sonrojó en cuestión de segundos. Lucian estaba vestido con un traje a medida y tenía un maletín de cuero en la mano. Lucía muy apuesto a decir verdad.

"He hecho un par de llamadas y debo decirte que ya no necesitas regresar a tu antiguo puesto de trabajo, de ahora en adelante trabajaras conmigo en el Grupo Zhan", dijo con claridad. Luego la miró de pies a cabeza y agregó: "Tu ropa está en el armario, es decir la ropa apropiada para tu nuevo empleo".

Incrédula, Amelia lo miró con los ojos espabilados. "¿En serio?".

Justo la noche anterior él le había prometido que no se metería en su vida y ahora, de la nada, le había quitado su antiguo trabajo para colocarla a trabajar en su empresa sin pedirle permiso.

"No te imaginas cuánto ganarás en el Grupo Zhan", dijo Lucian casualmente mientras se ajustaba la corbata.

Amelia no era del tipo de persona que se desvivía por el dinero y, aunque su antiguo salario fuera bajo, eso no quería decir que no quisiera seguir trabajando allí.

Demasiado enojada como para decir algo, Amelia apretó los puños, temblando de rabia.

Mientras la miraba, Lucian añadió: "Parece que tu familia está muy ocupada ahora, hoy tu padre llamó para pedirte ayuda, pero lo rechacé en tu nombre. Es por la boda de tu novio después de todo; realmente no quiero que te detengas en esas cosas".

"¿Cómo?". '¿Será que van a celebrar la boda mañana?', pensó.

Aunque se suponía que ya lo había asimilado, la verdad era que todavía resultaba demasiado doloroso el hecho de que el hombre con el cual había pasado cinco años de su vida ahora se fuera a casar con otra.

Con una sonrisa y las cejas arqueadas, Lucian la consoló: "Si quieres asistir a la boda, con todo gusto puedo acompañarte".

Mirando por el rabillo del ojo, ella se topó con su hermoso rostro. Lucian era tan guapo y amable, un tipo como él no se conseguía así como así, mucho menos si se consideraba el hecho de que era el hijo de una de las familias más ostentosas de la ciudad. Al final, Amelia se dio cuenta de que no tenía necesidad de asistir a esa boda, después de todo, Jasper se había ido y ella tenía que aceptar eso. Además, tampoco era que su ex fuera ningún ángel caído del cielo, pues su traición fue la muestra más clara de que no la amaba. Ella merecía algo mejor.

"No, gracias", respondió Amelia fríamente. Luego lo fulminó con la mirada y añadió de manera cortante: "Somos una pareja falsa, por favor no vuelvas a interferir en mis asuntos".

Con una sonrisa, Lucian dijo: "Bueno, si no quieres trabajar en el Grupo Zhan puedes buscar trabajo en cualquier otro lugar".

"¿Cuál es tu problema?", lo maldijo.

Aunque ella trabajaba en una pequeña empresa, todos se llevaban bien y el ambiente laboral era ameno. Sin embargo, ese trabajo lo había conseguido por Jasper y, al recordarlo, eso le amargó la mente y le hizo sentir un profundo dolor en el pecho.

"Según tengo entendido, Jasper es uno de los accionistas de esa empresa. Si en el pasado te trataban bien era porque eras su novia, pero ahora las cosas han cambiado; no seas tan ingenua como para creer que te seguirán tratando de la misma forma", le dijo Lucian con honestidad y una mirada fría.

Amelia lo miró asombrada, pues apenas se conocían desde hace un par de días y ya él parecía saberlo todo sobre ella. Aun así, sus palabras tenían mucho sentido y, aunque no le gustaba la idea de tener que dejar su trabajo, su razonamiento era correcto.

"Todavía no puedo creer que seas tan amable conmigo", resopló.

"En realidad no lo soy, solo quiero evitar problemas en el futuro", dijo Lucian. "Bueno, si ya todo está acordado, ¡que no se diga más!".

Después de que él se fue, Amelia quedó aturdida por un rato. No volvió en sí sino hasta que su teléfono volvió a sonar.

"¡Hola, Courtney!".

"¡Por fin! Oye, el matrimonio no es cualquier cosa, ¿cómo es que no me habías contado antes? ¡Siempre decías que yo sería tu dama de honor y ahora que te vas a casar, ni siquiera me informas nada!".

"Ya va, ¿qué? ¿Cómo lo sabes?". Amelia todavía no le había dicho nada y estaba sorprendida. '¿Quién se lo habrá contado? ¿Jasper? Hmmm... no lo creo', pensó.

"No te hagas la tonta conmigo. ¡Tú nombre está por todos lados, eres la persona más famosa en la ciudad en este momento! Todo el mundo está hablando de ti, eres casi una celebridad", le contó Courtney

con algo de envidia.

'¿Una celebridad?'. Amelia estaba completamente confundida.

"Aunque bueno, debo admitir que has sabido elegir muy bien a tu futuro esposo, así que te perdono". El tonó de la chica cambió repentinamente, ahora se escuchaba más jovial. "Lucian Zhan no solo es guapísimo sino que es uno de los peces gordos de esta ciudad. El Grupo Zhan tiene cientos de millones en activos, con razón todo el mundo está hablando de ti, no paran de preguntarse cómo es que una chica común como tú pudo terminar con alguien como Lucian. ¡Hasta a mí me sorprendió! Si él mismo no hubiera anunciado la noticia no lo habría creído.

¿Él mismo había anunciado la noticia? Courtney estaba tan feliz que cualquiera habría creído que se había ganado la lotería o algo por el estilo.

"Pero es que... la verdad es que es un matrimonio falso, en realidad no estamos juntos".

"Amelia, el hombre con el que te casaste es el príncipe azul de la ciudad. Todas las chicas se matarían por ser tú en este momento. ¡No puedo creer lo desconectada que estás!" Parecía que Amelia había marcado mucho esta vez.

"Bueno, bueno, ya me tengo que ir", resolvió Amelia a toda prisa, algo contrariada.

Le echó un vistazo a la gran sala de estar frente a ella, todo estaba tranquilo y en paz. Entonces tomó una bocanada de aire antes de salir.

Aquel invierno fue particularmente helado y el cielo estaba nublado, lo cual reflejaba a la perfección las emociones de Amelia.

Deambuló largo rato por las calles de la ciudad hasta que se topó con una fuente en una plaza. No dejaba de pensar en que debía conseguir trabajo pero todavía no sabía a qué clase de empleo aplicar.

"¡Oye, mira! ¿Esa no es la mujer que aparece en las noticias?".

"Hmmm, puede ser, pero no creo que la esposa del CEO del Grupo Zhan se vista así".

"Pero se parece mucho...".

Amelia se congeló de inmediato y no se atrevió a voltear la cabeza por miedo a que alguien la reconociera.

Cuando las palabras de Courtney regresaron a su mente, enseguida sacó su teléfono y buscó su nombre en internet. Tal y como esperaba, la foto que se había tomado en su cumpleaños número 24 aparecía en casi todas las páginas de noticias, acompañada de titulares que anunciaban su relación matrimonial con Lucian.

'¡Dios mío! ¿Qué es lo que está haciendo Lucian? ¿Por qué tenía que filtrarlo todo a la prensa?, pensó.

Si no hubiera estado en plena calle, habría pegado un grito estruendoso para liberar su ira. En ese momento, su padre la llamó.

"¿Qué puedo hacer por ti, papá?". Su estómago se volvió un nudo cuando atendió.

Tenía mucho tiempo sin hablar con Vernon y no sabía cómo sentirse.

Después de toser varias veces, finalmente se escuchó una voz al otro lado de la línea: "Amelia, mañana es la boda de Yolanda, deberías asistir porque eres su hermana después de todo... cof, cof cof...".

Aunque Vernon la había llamado por otra cosa, ella no pudo evitar sentirse preocupada por su tos. "Papá, este invierno ha sido duro, deberías abrigarte más y cuidarte esa tos".

Amelia pensaba que él dejaría pasar el tema, pero se sorprendió cuando insistió en lo de la boda. "Sé que lo que te hizo no estuvo bien, pero, ¿podrías hacerlo por tu padre?", le suplicó, como nunca lo había hecho antes. Ella no sabía qué hacer porque era consciente de que no podía negarse. "Estaré allí mañana", dijo desanimada.

"Oh, y ven con Lucian", le recordó Vernon antes de colgar el teléfono.

Amelia frunció el ceño e inmediatamente se negó: "Papá, esto solo lo hago por ti, no hay necesidad de que él me acompañe...".

"No deberías ser tan terca, estás casada con él; además, Lucian es mi yerno, no es correcto que vengas sin tu esposo, es tiempo de que todos lo conozcan".

La forma en que hablaba de Lucian le pareció extraña porque su padre no solía ser tan familiar con nadie.

No obstante, Vernon estaba en lo cierto y ahora que todo el mundo sabía lo de su matrimonio no se vería bien que se presentara en la ceremonia sin él. ¿Qué cosas no diría Sophia para burlarse de ella si asistía sola?

Lo menos que quería era que todos la vieran como la chica traicionada y abandonada por su exnovio.

Cuando regresó a SJ Garden, Lucian también estaba acabando de llegar y, al verlo, se quedó pensando en cómo encararlo.

"Bien, parece que ya sabes cómo regresar a casa", comentó él casualmente mientras dejaba su saco en el sofá y tomaba una botella de Coca Cola helada.

Impactada, Amelia pensó: '¿Acaso está loco? ¿Cómo se le ocurre beber eso con este frío?'.

"Estoy exhausto", dijo mientras apoyaba la cabeza contra el sofá.

"¿Dónde has estado?", le preguntó ella. Cuando salió en la mañana él parecía estar fresco e impecable, pero ahora lucía cansado y hasta un poco desaliñado. Una fina capa de sudor le perlaba la frente y, de no ser por el frío bestial que estaba haciendo, ella habría pensado que estaban en pleno verano al ver a Lucian sudoroso y con una botella de Coca Cola helada en la mano.

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