ManoBook > Romances > Adicto

   Capítulo 9 La dama de honor

Adicto Por Xiomara Palabras: 11303

Actualizado: 2020-01-05 00:34


La recepción en la Mansión Mo continuó amenamente su curso. Una multitud se reunió a los alrededores y en el interior de la villa, disfrutando de la música y los bocadillos. Afuera, los autos estaban decorados con cientos de rosas rojas y el porche estaba adornado con figurillas de los novios. Todo aquello provocó que Amelia se sintiera incómoda.

Pronto, la limosina nupcial se estacionó afuera de la mansión y de ella bajó Jasper luciendo completamente renovado y jovial vestido con un hermoso traje beige. Lucía una sonrisa de oreja a oreja y en su pecho se podía leer la palabra "novio". Amelia trató de esconderse entre la multitud mientras veía cómo su antiguo enamorado recibía felicitaciones por su matrimonio.

Sin embargo, no sería fácil para ella ocultarse, pues tenía puesto un chal rojo bastante llamativo; además, su maquillaje impecable y su cabello rizado la hacían resaltar entre los demás.

Cuando sus ojos recorrieron la multitud, Jasper no tardó en verla parada a cierta distancia; la sonrisa en su rostro desapareció de inmediato al toparse con sus ojos. Inmediatamente se disculpó con las personas que lo rodeaban y caminó hacia ella.

"Gracias por venir, Amelia", dijo. Ella se sorprendió un poco porque estaba demasiado inmersa en sus pensamientos como para haber notado su presencia.

'Jaja, qué cómico, de verdad actúa como si necesitara mi presencia para casarse', pensó.

A pesar de que los sentimientos encontrados le revolvían el corazón, Amelia forzó una sonrisa y respondió cortésmente: "Felicitaciones, espero que tu matrimonio sea dichoso".

Una tímida sonrisa iluminó el rostro de Jasper.

"Por supuesto que nuestro matrimonio será dichoso", intervino Yolanda, apareciendo de la nada con su vestido de novia blanco.

Jasper se puso en estado de alerta cuando la escuchó, pues temía que Yolanda quisiera molestar a su hermanastra una vez más, así que se acercó a ella y le susurró: "Yolanda, la ceremonia es a las 10, pensaba que querías arreglar tu maquillaje antes de salir. Ven, vámonos".

Pero ella lo apartó y se volvió hacia Amelia. "El hecho de que ahora estés casada con Lucian no te da derecho a hacer lo que te dé la gana. Te advierto que iré a por ti".

Yolanda era una mujer atrevida y no dudaría en tomar lo que sea que Amelia atesorara, por pequeño que fuera. Por su parte, Amelia pensaba que todo aquello era un juego para ella, por lo que no le dio demasiada importancia, pero no esperaba que su hermanastra estuviera tan decidida a luchar por su amor.

La multitud empezaba a cuchichear y no dejaban de señalar a las hermanas.

"Yolanda, eres la novia, ¿no es así? ¿No crees que deberías concentrarte en la ceremonia?", intervino Lucian de repente. Todos se volvieron hacia él cuando lo escucharon.

"¡Dios mío! ¿Ese no es el CEO del Grupo Zhan? ¡No esperaba que se viera tan joven y guapo en persona!".

"Dicen que se casó en secreto con la hija menor de la familia Mo y que quieren mantener su relación bajo perfil. Lo cómico es que hace poco declaró todo ante la prensa y aun así pide privacidad, ¿puedes creerlo? ¡Esa chica que se casó con él es tan afortunada!".

"¡Yo me moriría si me llego a casar con alguien tan apuesto!".

El cuchicheo colectivo empezó a revolotear, haciéndose cada vez más obvio.

Aunque Lucian no hubiera dicho nada, la multitud se habría vuelto loca solo con su presencia. El rostro de Jasper se volvió sombrío y Yolanda estaba visiblemente enojada.

Ella siempre había sido una mujer sumamente celosa y no podía concebir que alguien más fuera el centro de atención el día de su boda. ¡Todos se centraban en el esposo de Amelia en vez de Jasper!

No podía seguir soportándolo.

"¡Cállense!", gritó mientras se daba la vuelta y miraba a las damas de honor.

De pronto, todo quedó en silencio.

El mal genio de Yolanda era legendario, todos sabían lo mal que trataba a sus sirvientes si se equivocaban en algo.

Las cuatro damas de honor intercambiaron miradas entre sí cuando Yolanda se ensañó en su contra. Luego una de ellas tomó valor y le dijo: "Yolanda, sabemos que hoy es tu boda y realmente habíamos querido hacer de este día un momento especial, pero no podemos si nos tratas así; ya no seremos tus damas de honor".

Dicho eso, las cuatro se marcharon tomadas de las manos.

El ambiente estaba tenso y espeso. Yolanda siempre había sido demasiado orgullosa y no podía aceptar que sus damas de honor la dejaran plantada de esa manera. Enseguida se lanzó en los brazos de Jasper y sollozó: "¡La boda se acabó!".

"¿Qué es lo que está pasando, Yolanda?", preguntó Sophia, quien estaba afuera y acababa de entrar a la villa. Tan pronto como vio a su hija llorando se volvió hacia Amelia, asumiendo de inmediato que tenía algo que ver con ella. 'Estoy segura de que le dijo algo, no hay otro motivo para que esté llorando así', pensó.

"Mamá, siempre me has dicho que soy muy afortunada por casarme con Jasper, pero ahora no tengo damas de honor, ¿qué se supone que voy a hacer?", gimió la chica mientras sus manos envolvían la cintura de su prometido.

En todo ese tiempo, Amelia no se inmutó para nada.

"No llores, Yolanda, es molesto y vergonzoso. Tu padre no se siente muy bien ahora, así que todos los asuntos de la boda los manejaré yo. ¿Por qué tienes que perder el control? Vamos, compórtate y deja de llorar", instó Sophia. Después de un rato, la mujer volvió su atención a Amelia y dijo con una sonrisa: "A tus damas de honor solo les importaba el dinero de todas formas, solo déjalas ir. Pero todavía tienes a Amelia, ¿no es así? ¿Por qué no le pides a ella que sea tu dama de honor?".

"Mamá,

¿en serio me estás sugiriendo eso?". La petición de su madre no tenía sentido para ella. "Aunque ahora esté casada con Lucian, sé perfectamente lo que siente por Jasper y no quiero que sea mi dama de honor".

Además, aunque se lo hubiera pedido, Amelia nunca aceptaría semejante propuesta.

"No creo que sea apropiado que digas eso frente a mí". Lucian acercó a Amelia a su cuerpo y habló en su nombre: "Puedo olvidar lo que le has hecho en el pasado, pero ella ahora es mi esposa, ¡así que mejor mide tus palabras antes de hablar!".

El rostro de Yolanda se puso blanco como el papel cuando lo escuchó decir eso. Frunció los labios y le apretó el brazo a Jasper, sintiéndose impotente y ofendida; estaba demasiado molesta, pero no podía seguir perdiendo el control.

Aunque Amelia era consciente de que Lucian solo estaba actuando para parecer convincente ante la multitud, no pudo evitar sentirse conmovida por su gesto. Le sonrió levemente y lo miró con profunda gratitud. Sin decir nada, se lo dijo todo y él también se sintió conmovido porque sus latidos empezaron a acelerarse; sin embargo, no dejó que sus sentimientos nublaran su proceder, así que se espabiló y volvió a su frialdad habitual.

Jasper se dio cuenta de lo que estaba sucediendo entre los dos y el dolor se derramó por su corazón como un frasco abierto. Si tan solo hubiese sido sincero consigo mismo, habría roto con Yolanda desde hace tiempo y no estaría en esa situación. Mientras que Amelia siempre era tranquila y actuaba con sensatez, Yolanda no dejaba de hacer escenas y comportarse irracionalmente ante todo. Eran polos opuestos. No podía sentirse más arrepentido de haber elegido a una por sobre la otra.

Sin embargo, para no perder la oportunidad de hacerse con los activos de la familia Mo, no tuvo más opción que elegir a Yolanda.

"Oh, Lucian, las chicas siempre han discutido desde que eran pequeñas, así que no les hagas demasiado caso. Ya es casi la hora de la ceremonia, solo deja que Amelia sea la dama de honor". Sophia era una mujer muy astuta y sabía que no le convenía ofender a un hombre tan poderoso como Lucian, es por eso que trató de demostrarle su respeto incluso cuando su hija había salido perjudicada.

"Señora Sophia, si quiere que Amelia sea la dama de honor, debe pedírselo a ella, no estoy en condiciones de tomar decisiones por su cuenta". Con una leve sonrisa, Lucian miró a Amelia, lleno de afecto y ternura.

Esa mirada llena de cariño le brindó el consuelo que su corazón tanto necesitaba en ese momento.

Amelia solo había querido mantenerse al margen de todo eso, pero parecía que no podía. Ahora dependía de ella decidir. Entonces miró a su hermanastra, todavía insegura de qué hacer, y luego miró a Lucian, esperando que decidiera por ella.

Al darse cuenta de su dilema, él dijo: "Aunque no sea de su agrado, ella todavía es miembro de la familia Mo y es su deber prestar la ayuda que sea necesaria".

Lucian estaba en lo cierto y, aunque Amelia no quería ayudar, sabía que tenía que hacerlo. Al fin y al cabo, ella era la hermana de Yolanda y debía estar allí para ella para evitar los malos comentarios de sus parientes y amigos. Aunque no las uniera un lazo consanguíneo, ella sabía que era su deber.

"Amelia, sé que nuestra relación no ha sido la mejor, pero prometo que de ahora en adelante empezaré a tratarte como a mi propia hija. Gracias por ayudar a Yolanda", dijo dulcemente Sophia. Su cheonsang rojo la hacía destacar en medio de todos.

El rostro de Amelia se ensombreció, pues sabía que las palabras de su madrastra eran puras mentiras.

Sophia siempre se había burlado de ella solo para que su hija pudiera ser el centro de atención y pudiera disfrutar de todos los privilegios de ser parte de la familia Mo. La mujer incluso había intentado sabotear la relación de Amelia con su padre. Sin embargo, lo que más le pesaba a Amelia era la muerte de su madre, Iris Liu.

Iris se había suicidado con barbitúricos, pero, como en todo, Sophia tenía mucho que ver con eso.

"Amelia, sé que lo que hice con Jasper no estuvo bien, pero ahora eres feliz con Lucian, así que creo que no hay razones para guardar más rencores. ¡Sé que quieres ayudarme! A menos que todavía sientas algo por él...", dijo Yolanda con desdén, mientras apartaba a Jasper.

Naturalmente, Amelia estaba irritada por sus palabras. Ella sabía perfectamente cuál era su lugar, era la hija biológica de Vernon Mo después de todo. Su posición en la familia Mo era indiscutible, en el corazón de Vernon, ella siempre tendría un lugar especial. Lo que no podía soportar era que, a pesar de todo eso, Yolanda siguiera comportándose con tanta arrogancia.

"¿Se te va a caer la boca si dices 'por favor' y 'gracias' de vez en cuando? Pensaba que las apariencias eran lo más importante para ti. Jum, me pregunto por qué tus mejores amigas te dejarían sola... ¿Entonces ahora vienes a pedirme ayuda?", dijo Amelia sin miedo, inclinando la barbilla y mirando a su hermanastra directo a los ojos.

Yolanda se quedó fría, lo menos que esperaba era que Amelia le lanzara semejante balde de agua helada encima.

Sophia estaba tan avergonzada que tuvo que marcharse y subir las escaleras para hablar con Vernon.

"Si piensas que voy a suplicarte, estás muy equivocada. Si no quieres ser mi dama de honor, muy bien. De todas formas tendré una gran ceremonia de bodas". Yolanda estaba furiosa y se dio la vuelta para agarrar a Jasper, quien se había quedado mudo durante todo ese tiempo. "¡Vámonos, Jasper!".

Amelia pudo sentir una brisa espesa rozarle el rostro cuando sintió que la multitud empezó a murmurar de nuevo.

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir