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   Capítulo 11 ¿Te casaste

Adicto Por Xiomara Palabras: 10017

Actualizado: 2020-01-05 00:54


Dicho eso, Yolanda se dio media vuelta para marcharse, pero Amelia se le atravesó en el camino.

"¿Qué estás haciendo?", preguntó, pero no era rival para su hermanastra. "Amelia, solo porque te hayas casado con Lucian no significa que puedas salirte con la tuya. ¡El hecho de que ahora seas parte de una familia acaudalada no significa que tus problemas se arreglarán de la noche a la mañana!", le gritó.

Amelia la miró de arriba a abajo y se burló: "Sé que siempre vas a querer lo que tengo, pero lamento informarte que Lucian nunca se interesaría en alguien como tú".

Su tono de voz irradiaba tanta seguridad que casi no parecía ser la Amelia tímida de siempre.

Aunque no tenía certeza de lo que decía con respecto a Lucian, algo en su interior le hacía pensar que efectivamente era así.

El rostro de Yolanda se volvió pálido como una sábana y, en un intento por recomponerse, agarró a Jasper del brazo y le dijo: "¿Escuchaste lo que dijo? ¡Ella piensa que no eres más que sus sobras!".

La expresión de Jasper se tornó sombría y un haz de decepción brilló en sus ojos; aun así, cuando se volvió hacia Amelia, le dijo suavemente: "Si eso te hace feliz...".

"¡Por supuesto que sí!". Los ojos de Amelia brillaban intensamente, pero era difícil adivinar lo que sentía en su interior.

Después del banquete, muchos de los invitados empezaron a marcharse uno a uno y Amelia pensó que ya era tiempo de que ella y Lucian se marcharan también. Sin embargo, cuando estaba por irse, Vernon se le acercó y la llevó a un rincón.

"Amelia, ¿y ustedes cuándo piensan celebrar su ceremonia de bodas?", preguntó, todavía vestido con su traje Tang tradicional.

Amelia se quedó pasmada por un momento porque no esperaba que su padre la interrogara sobre ese asunto de forma tan directa; además, su matrimonio era un simple acuerdo y no tenía sentido celebrar una ceremonia de bodas fastuosa.

Al fin y al cabo, el mismo Lucian era el que quería mantenerlo todo bajo perfil.

Después de pensar por un momento, sonrió y dijo: "Papá, ya Lucian y yo estamos casados legalmente. Sabes lo famoso que es él y su familia, si celebráramos una ceremonia, la cobertura de los medios sería abrumadora y sinceramente no estoy para lidiar con esas cosas".

Desde la muerte de su madre, la relación de Amelia con su padre se deterioró mucho, pero cuando Vernon se enfermó, ella hizo lo posible por empezar apoyarlo y no causarle ningún tipo de mortificación.

"Sé que siempre piensas en los demás, pero el hecho es que soy tu padre y mi sueño es verte casada por todo lo alto. Además, tampoco es que conozcas a Lucian desde hace mucho y eso podría ser contraproducente...".

"No importa si no nos conocemos desde hace mucho tiempo, a veces las cosas funcionan así, creo firmemente que nos conocimos justo en el momento adecuado y es por eso que conectamos tan bien. No deberías preocuparte tanto por nosotros". Amelia trató de mantener su tono lo más tranquilo posible para consolar a su padre.

Ella era consciente de que su padre no era un hueso fácil de roer, por lo que sus dudas no se disiparían tan fácilmente.

"Cariño, si alguna vez sientes que no eres feliz o que alguien te maltrata, no dudes en decírmelo, no te lo guardes", dijo Vernon con un suspiro.

Amelia le asintió con una sonrisa y lo vio marcharse con el corazón adolorido.

Su madre, Iris, se había suicidado cuando ella tenía 15 años y no pasó ni siquiera un mes desde su muerte cuando Vernon trajo a Sophia y a su hija a vivir a su casa. La terrible depresión de Iris la llevó a cometer semejante acto contra su vida y Amelia sabía perfectamente que esa depresión fue gracias a las infidelidades de Vernon. Aunque no se lo había comentado nunca a nadie, era una certeza que guardaba en el fondo de su corazón y que no salía de su mente.

De no ser porque su padre cayó enfermo, ella todavía seguiría guardándole rencor, pero después del ataque al corazón que sufrió Vernon, su actitud hacia él cambió; ese suceso le sirvió para darse cuenta de lo efímera que era la vida y a entender que no tenía sentido tenerle resentimiento a su propio padre.

A pesar de que Amelia era un miembro legítimo de la familia Mo, su posición se había visto relegada a un segundo plano desde la llegada de Sophia y Yolanda. Cada vez que podían la humillaban e intimidaban. La universidad fue para ella la oportunidad de salir de esa casa y librarse de sus maltratos. Poco a poco las cosas empezaron a mejorar en su entorno, especialmente después de que conoció a Jasper. Fue ahí cuando él alquiló el apartamento para los dos y Amelia se sintió más tranquila. Pero nada podía durar para siempre.

"¿Qué estás haciendo? Te estoy llamando pero no me respondes". Una voz gélida se escuchó junto a ella y la sacó de su letargo.

Rápidamente, Amelia se secó el rostro para que no se notara que había estado llorando; luego sacudió la cabeza con vergüenza y murmuró. "No, nada, solo estaba distraída".

Con el ceño fruncido, Lucian cerró l

a distancia entre ellos y le preguntó, algo extrañado: "¿Por qué estás llorando?".

Aunque Amelia había intentado ocultar sus lágrimas, el rímel corrido y los ojos rojos la delataban. Era obvio que había estado llorando.

Lo recuerdos de su pasado la habían hecho llorar.

No obstante, desde el punto de vista de Lucian, parecía que estaba así era por haber perdido a Jasper.

Aunque no podía entender por qué, algo en su interior se sentía irritado por eso.

Con el ceño más fruncido, dijo simplemente: "Ya la ceremonia terminó, deberíamos irnos".

E, inmediatamente después de hablar, se dio media vuelta sin siquiera esperar su respuesta.

Amelia trató de recomponerse y le siguió el paso.

Sin embargo, sus piernas cortas tuvieron que moverse rápidamente para alcanzarlo y quedó sin aliento cuando llegaron al auto. Por su parte, Lucian solo la miró de reojo y le recordó que usara el cinturón de seguridad antes de encender el Porsche y salir a toda prisa del lugar.

Ninguno de los dos dijo nada en todo el trayecto, lo cual hizo del viaje un momento incómodo. Perdida en sus pensamientos, ella no pudo evitar sentirse agradecida con él por como la había defendido.

Antes de que pudiera expresar su agradecimiento, Lucian dijo: "Mañana tenemos que ir a la Mansión Zhan, definitivamente mi madre te hará pasar un mal rato pero siempre y cuando no digas nada, me puedo encargar del resto".

Amelia volvió la cabeza hacia él y lo contempló en silencio. Definitivamente todavía no se sentía del todo bien.

Sin embargo, no podía rechazarlo, pues tenían un trato y él la había

ayudado hoy, así que

ahora era su turno de ayudarlo mañana.

"Está bien", susurró suavemente.

Tan pronto como el auto se detuvo a las puertas de JS Garden, Amelia pudo ver a Darren parado en el pórtico junto a una hermosa chica.

"¡Oh, Lucian, por fin regresaste, mis pies me están matando!", exclamó la chica cuando ambos salieron del auto.

Al hablar, cada palabra salía de su boca con claridad y gracia. Lucía muy hermosa con su abrigo de lana blanca, su falda rosada y sus medias color carne. Aunque era pleno invierno, ella apenas iba abrigada y Amelia no pudo evitar pensar: '¿No le tendrá frío?'.

"¿Shelly? ¿Qué estás haciendo aquí?", preguntó Lucian sorprendido. Luego se volvió hacia Amelia y le dijo: "Te presento a mi esposa, Amelia".

Por su parte, Amelia estaba completamente anonadada con la compostura de Lucian. Cuando ella mentía siempre se sonrojaba pero él lucía de lo más natural. Las palabras salían con tanta ligereza de sus labios que era una verdadera lástima que no se dedicara a la actuación profesional.

Como pudo, ella logró esbozar una sonrisa y saludó cortésmente, aunque era evidente que estaba incómoda.

Si sus instintos no le fallaban, Amelia podía adivinar que Shelly era el tipo de chica que le agradaría a cualquier padre, la nuera perfecta por decirlo de alguna forma.

"¿Es en serio, Lucian? ¿Te casaste?".

Su voz se escuchaba decepcionada.

"Así es", respondió él con frialdad, mientras asentía y rodeaba casualmente la cintura de Amelia con su brazo. Luego añadió con una sonrisa: "Querida, mi padre y el padre de Shelly son mejores amigos, prácticamente crecimos juntos".

Aunque honestamente parecía que habían sido novios en la infancia o algo por el estilo.

Amelia no sabía que decir, así que solo esbozó una sonrisa para ocultar la culpa que sentía. Ella podía darse cuenta del cariño que Shelly le tenía a Lucian y no podía evitar sentirse incómoda.

"¿Cómo que te casaste? ¿No recuerdas el trato que tenían nuestras familias?". Mientras la chica hablaba, las lágrimas caían por el rabillo de sus ojos y su rostro no tardó en inundarse con ellas. El pesar en su voz hizo que Amelia se sintiera realmente muy mal.

"Señorita Shelly, en realidad yo...".

"Amelia, Shelly y yo no nos hemos visto en mucho tiempo; creo que necesitamos algo de tiempo a solas para ponernos al día... Eres muy buena cocinera, ¿no es así? ¿Por qué no nos preparas algo rico para cenar?", la interrumpió Lucian rápidamente. Luego agarró su muñeca y la miró a los ojos antes de añadir: "Cariño, no te importaría hacer eso por mí, ¿verdad?".

Amelia estaba un poco desconcertada, pero logró reaccionar y se volvió para mirar a Shelly y decir: "Por supuesto que no, me encantaría preparar la cena".

Las palabras de Lucian la habían hecho avergonzar un poco, ella sabía que aunque no la estaba obligando a nada, si rechazaba su propuesta quedaría en ridículo; estaba entre la espada y la pared. Además, tenían que fingir ser una pareja feliz aunque no fueran de su agrado algunas cosas.

"Shelly, vamos adentro". La frialdad de Lucian fue reemplazada por una hospitalidad inesperada, aunque no demasiado afectiva.

Un poco más consolada, Shelly tomó su mano y dijo: "¡Sabía que no habías cambiado!".

Amelia no pudo evitar sorprenderse al ver su actitud, pues apenas hacía un momento había estado llorando y ya parecía estar bien.

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