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   Capítulo 15 La noche en vilo

Adicto Por Xiomara Palabras: 10050

Actualizado: 2020-01-06 00:44


Amelia se despertó pasado el mediodía.

No sabía si era por la siesta o por lo que había comido, pero se sentía frágil y débil. Miró a su alrededor y enseguida se dio cuenta de que había estado durmiendo en la habitación de Lucian. Inmediatamente se levantó de la cama y no salió hasta que se aseguró de que él no estaba allí.

"¿Está despierta, señora Amelia?", preguntó una amable voz, tomándola por sorpresa.

La chica tenía unos 17 o 18 años. A Amelia no le agradó que la llamara señora pero aun así le asintió por cortesía.

"¿Quién eres tú?", le preguntó. Hasta donde sabía, Lucian vivía solo en JS Garden y el único sirviente que venía de vez en cuando era Darren.

"Mi nombre es Lily Gu, tengo 18 años. El señor Lucian me pidió que viniera a cuidar de usted", respondió Lily con una dulce sonrisa. Luego agregó: "¡Vaya, usted es realmente muy hermosa!".

¿De verdad? Estaba pálida y su cabello era un desastre, ¿cómo podía estar hablando en serio?

"Yo ... Bueno, solo dime Amelia y puedes tutearme". Realmente le molestaba que la llamaran señora.

"Me temo que no puedo hacer eso, como sirviente de la familia Zhan debo seguir las reglas de protocolo y por eso solo puedo llamarla señora Amelia". Con algo de nerviosismo, Lily continuó: "El señor Lucian se fue hace poco y me pidió que le preparara una de sopa de pollo y que me asegurara de verla tomar el caldo".

Las últimas palabras las pronunció arrastrándolas.

Vaya, parecía que Lucian no quería dejar nada al azar en su teatro. Era como si genuinamente se preocupara por ella porque hasta había contratado a alguien para que la cuidara.

De todas formas, estaba algo hambrienta y ya Lily había preparado la sopa, así que, ¿por qué no?

Cuando terminó de comer quedó completamente satisfecha, luego miró su reloj y se preguntó por qué Lucian no había llegado todavía. Entonces respiró suavemente y se dijo a sí misma que no debería importarle de todos modos.

Se frotó la frente para consolarse, parecía que algo no andaba bien con ella porque no podía sacarse a Lucian de la cabeza.

Mientras tanto, Lily se dedicó a hacer otras tareas domésticas. Amelia nunca había tenido a alguien que se encargara de hacer todo por ella, así que no sabía bien cómo reaccionar. Luego recordó las palabras de Francis y se dijo a sí misma que no debería acostumbrarse a ese tipo de trato.

No era su intención tomar ni un solo centavo de la fortuna de la familia Zhan, así que no veía con buenos ojos el hecho de tener a una de sus sirvientas atendiéndola en casa. Cuando Lucian llegara tendría que hablar de eso con él.

Amelia pasó la noche mirando televisión y a eso de las diez se dio cuenta de que Lily se había quedado parada cerca del sofá; la invitó a sentarse con ella pero la chica se negó. No sabía qué hacer porque no podía simplemente mandarla a dormir, pues Lucian todavía no había llegado.

"Debo hablar en privado con Lucian cuando llegue, así que puedes ir a descansar ahora. Si él llega hambriento yo le puedo preparar algo de comer", le dijo.

"¡Vaya, señora Amelia, eso es muy considerado de su parte!". Un destello de alegría brilló en los ojos de Lilly. "Antes de venir pensaba que usted sería mala, no imaginaba que pudiera ser tan amable. ¡Soy tan afortunada!".

Amelia nunca había sido buena aceptando cumplidos, así que cuando escuchó eso no supo qué decir y simplemente esbozó una extraña sonrisa.

Cuando la muchacha se marchó, Amelia quedó sola en la sala de estar, acompañada únicamente por el ruido del televisor encendido.

"Más despacio, señor Lucian". A eso de la medianoche, ella ya estaba dormida, pero la despertó el sonido de la puerta al abrirse. Cuando se puso de pie vio que Erick, el asistente de Lucian, estaba entrando con él apoyado sobre su hombro.

Amelia se apresuró a su encuentro y lo primero que notó fue el fuerte tufo a licor. Ella miró a Lucian, quien tenía los ojos cerrados y estaba tan embriagado que no podía sostenerse de pie.

"Señora Amelia, el señor Lucian tomó mucho esta noche, por eso tuve que traerlo a casa", explicó el asistente mientras ayudaba a su jefe a llegar a su habitación.

"Gracias", respondió Amelia cortésmente.

"De nada, señora Amelia. Tome mi número y no dude en llamarme si necesita algo". Erick le extendió su tarjeta de presentación y agregó: "El señor Lucian parecía estar perturbado esta noche, generalmente no hace este tipo de cosas. De hecho, es la primera vez que lo veo borracho".

"Oh...", murmuró Amelia, mientras miraba al embriagado hombre sobre la cama.

Después de que Eric se fue, la habitación volvió a quedar en silencio.

El hedor a alcohol impregnó el cuarto y luego Amelia bajó a la cocina para traer un poco de agua con miel para Lucian. Tuvo que sacudirlo un poco para poder despertarlo. "Levántate. Bebe esta agua con miel antes de dormir, te hará bien".

Pero Lucian ni se inmutó.

Amelia colocó el vaso sobre la mesita de noche y se puso de pie para traer un paño humedecido con agua caliente para lavarl

e el rostro; sin embargo, apenas se dio la vuelta, escuchó un sonido de arcadas seguido de un olor repugnante.

Cuando se dio la vuelta, Amelia lo encontró al borde de la cama con los labios humedecidos con vómito.

Ella frunció el ceño, pero aun así lo ayudó a recostarse derecho en la cama. Luego fue al baño para traer algo de agua tibia para poder limpiarlo.

Cuando terminó de limpiar todo, temía que pudiera volver a vomitar, así que agarró un banquito y se sentó junto a su cama para vigilarlo.

Afortunadamente había dormido una larga siesta en la tarde o de lo contrario se habría quedado dormida.

El resto de la noche transcurrió sin mayores contratiempos, Lucian pudo dormir toda la noche y no volvió a vomitar.

A Amelia empezó a dolerle un poco la cabeza, así que se estiró un poco y se recostó al borde de la cama.

Al cabo de unas horas, Lucian se despertó sobresaltado, pero se calmó cuando se dio cuenta de que estaba en su propia habitación. Lentamente examinó el lugar y notó que no estaba solo. '¿Que está haciendo ella aquí?', se preguntó.

Recordaba haber bebido mucho esa noche, pero no podía rememorar nada de lo que pasó después de que Erick lo metiera en el auto para llevarlo a casa.

'¿Amelia durmió conmigo? ¿Me cuidó mientras dormía?'.

De repente sintió que el corazón se le aceleraba a todo dar y tuvo que hacer varias respiraciones para poder calmarse.

"Ven, vamos a llevarte a la cama", dijo en voz baja antes de cargarla.

Por su parte, Amelia estaba aturdida y apenas podía escuchar una voz a lo lejos, demasiado cansada como para darse cuenta de lo que estaba pasando. Ella solo se dejó llevar sin preguntar nada hasta que cayó en su cama sin siquiera ver a la persona que la había llevado hasta allí.

Lucian la dejó y se inclinó sobre ella en una posición bastante íntima.

Amelia se mordió los labios con fuerza, su piel nívea parecía hecha de leche.

Era tan hermosa... con esos labios rojos como fresas. El corazón de Lucian dio un vuelco al contemplarla y un hormigueo le recorrió el cuerpo mientras permanecía muy cerca de ella. Su letargo solo fue interrumpido por un golpe en la puerta.

Lucian se incorporó rápidamente y se encaminó hacia la puerta para abrirla.

Era Lily quien había preparado el desayuno y dijo respetuosamente: "Señor Lucian, la señora Amelia lo estaba esperando anoche. El desayuno ya está listo".

"¿Me esperó por mucho tiempo?", preguntó Lucian, mientras se volteaba para ver a Amelia.

"Si, esperó hasta muy tarde. La señora Amelia es muy amable, siempre me preguntaba si estaba cansada o si necesitaba ayuda... También me pidió que me acostara temprano mientras lo esperaba a usted. Anoche me fui temprano a la cama y ella se quedó en la sala", dijo Lily amablemente.

"Está bien, tomaré el desayuno acá", dijo mientras agarraba la bandeja. "Por favor, cocina un poco de sopa, te llamaré cuando ella se despierte".

"Está bien", dijo, luego agregó: "Señor Lucian, la señora Amelia es un gran partido. Usted es joven y trabajador y ella es tan buena y considerada. ¡Son la pareja perfecta!".

"Puedes regresar a tus labores". El rostro de Lucian era impasible, pero sus sentimientos estaban a flor de piel.

Si bien era consciente de que Lily tenía buenas intenciones al decir eso, no sabía qué hacer o cómo responder.

Cuando quedó solo, cerró la puerta y puso el desayuno sobre la cama, luego se quedó viendo a Amelia pensativamente.

Cuando ella despertó, él estaba sentado en el sofá revisando algunos documentos. Una sonrisa apareció en su rostro cuando se volteó a verla y se dio cuenta de que ella lo miraba con una expresión de confusión en el rostro. Sin embargo, la agradable sonrisa desapareció tan pronto como se dio cuenta de que estaba sonriendo.

Amelia echó un vistazo a su alrededor y se percató de que había dormido en la cama de Lucian. Inmediatamente saltó y corrió hacia él, pero luego retrocedió un par de pasos. "¿Qué estás haciendo aquí?", le preguntó, conmocionada.

Esa no era su cama y no recordaba haberse acostado allí anoche... ¿qué hacía ahí?

Amelia rápidamente echó un vistazo para examinar la habitación y se sintió aliviada al descubrir que el abrigo de Lucian todavía estaba en la silla de cuero donde lo había colocado la noche anterior, así como el suéter que lo acompañaba. De todas formas no se sintió del todo tranquila porque no había motivos para aparecer de la nada acostada en su cama.

Al cabo de un rato, escuchó la voz de Lucian: "¿Estás despierta? ¿Tienes hambre? Lily hizo un poco de sopa de pollo para ti. Come".

Aturdida, Amelia se quedó en silencio tratando de procesar lo que estaba sucediendo y finalmente murmuró: "Yo... ehm, ya me tengo que ir".

Lucian se dio cuenta de lo asustada y nerviosa que estaba, probablemente por su actitud seria hacia ella, así que cambió su tono a uno más suave y habló: "Lily me dijo que anoche te quedaste hasta tarde esperándome".

Si, de hecho lo había esperado, pero eso no significaba nada.

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