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   Capítulo 25 Conociendo a Sasha

Adicto Por Xiomara Palabras: 10308

Actualizado: 2020-01-08 00:24


¡Simplemente no podía creer que le estuviera quitando el sueño!

Amelia era perfectamente consciente de que eran una pareja falsa, pero aun así no podía evitar desvelarse pensando en que Lucian pudiera embriagarse en la cena.

Exhausta, enterró la cabeza en la almohada para tratar de dormir.

A la mañana siguiente, se despertó a las 8 a.m. segura de que Lucian había regresado la noche anterior. Entonces se alistó y bajó las escaleras para desayunar. "Señora Amelia, ¿ha hablado con el señor Lucian? Anoche no vino a dormir".

Parecía que se había equivocado al suponer que había regresado.

Amelia tenía que entrar a trabajar dentro de poco y considerando que ahora no tenía quien la llevara y que debía tomar un taxi, lo más seguro era que llegaría tarde.

De pronto, su teléfono empezó a sonar e inmediatamente pensó que era Lucian, pero cuando contestó se dio cuenta de que era la voz de un hombre desconocido. "Señora Amelia, el señor Lucian me pidió que viniera a recogerla para ir al trabajo".

"Está bien, ya salgo". Amelia se arregló un poco y luego miró el desayuno en el comedor y se disculpó: "Lo siento, Lily, el chofer me está esperando, no tengo tiempo de desayunar".

"Está bien, lo prepararé en un segundo para que se lo lleve". Mientras le pasaba un termo con leche y una tostada, la criada le dijo: "Adiós, señora Amelia. Que tenga un buen día en el trabajo".

Al salir, Amelia se encontró con un Lamborghini nuevo aparcado frente a la casa.

"Señora Amelia, por favor". El hombre parecía tener más de treinta años y su tono de voz era respetuoso.

Ella se inclinó ligeramente para expresarle su agradecimiento.

"De nada, señora Amelia. Mi nombre es Frank Chen, el chofer del señor Lucian, de ahora en adelante la llevaré al trabajo", explicó mientras ponía el auto en marcha.

'¿Frank?', pensó, mientras recordaba que Lucian había mencionado lo del chofer antes.

Parecía que no estaba mintiendo.

"¿Lucian te pidió que me vinieras a buscar?", preguntó, todavía preocupada porque no hubiese regresado a casa anoche.

Para consolarse, se dijo a sí misma que era natural que se preocupara y que solo lo hacía por cortesía.

Como se negaba a aceptar que empezaba a sentir algo por él, escondió la idea en lo más profundo de su mente y no dejó que saliera a la luz.

"Así es, el señor Lucian me llamó temprano en la mañana y me pidió que viniera a buscarla a SJ Garden", respondió Frank.

Aunque todavía no comprendía por qué lo había hecho, simplemente lo dejó pasar y no siguió preguntando.

Tan pronto como llegaron a la sede del Grupo Zhan, Amelia se bajó y no tardó en sentir como si alguien la estuviera mirando; enseguida se dio la vuelta solo para ver cómo una multitud la contemplaba como si fuera un mono en un zoológico.

Parecía que el auto llamaba demasiado la atención para su gusto. Era una lástima porque apenas se estaba congraciando con la idea de tener un chofer, pero ahora se daba cuenta de que era más problemático que beneficioso.

De camino al elevador pudo escuchar que unas chicas estaban susurrando entre sí: "Yo que pensaba que la historia de Cenicienta no era más que un cuento, ¿quién diría que alguien pudiera ser tan afortunado? ¡La vida es un cuento de hadas para ella!".

"¿Verdad que sí? Bueno, supongo que así es como funciona el mundo, ¿a qué mujer no le gustaría estar con un millonario?".

"Nuestro CEO es tan apuesto y adinerado. ¡Es un sueño! Si alguna vez me casó con alguien así, con gusto aceptaría enviudar en mi próxima vida".

"¡Si lo deseas tanto capaz se haga realidad".

Las mujeres trataron de mantener la conversación en susurros, pero parecía que cuanto más hablaban, más se emocionaban y no se callaron hasta que Amelia se quedó sola en el ascensor.

Cuando Amelia llegó a su piso, caminó directo a su oficina: "Un momento, señora Amelia, el señor Lucian todavía está adentro atendiendo algo importante", le advirtió Erick.

"¿Ah sí?". Amelia frunció el ceño un tanto confundida, pero pronto comprendió la advertencia de Erick y se disculpó: "Lo siento, no estaba pensando con claridad. Por supuesto que esperaré".

Al principio ella pensaba que podía entrar y salir de su oficina cuando quisiera, pero pronto consideró el hecho de que tenía que compartir espacio con Lucian así que debía tener eso en cuenta. Como la oficina tenía una estancia habitable, pensó que se estaría refrescando un poco antes de empezar el día; al fin y al cabo, no había regresado a casa anoche.

Habían pasado diez minutos y nada que Lucian abría la puerta. Ella empezaba a sentir hambre, así que sacó su leche y tostadas y le ofreció a Erick: "¿Gustas un poco?".

Mirándola de soslayo, Erick hizo un ademán y respondió respetuosamente: "Gracias, señora Amelia, pero ya desayuné".

Sin esperar más, ella desempacó la comida y empezó a comer.

Como temía que Lucian la pillara mientras comía, apresuró el paso.

Justo cuando terminó de comer, la puerta se abrió de golpe.

Amelia quedó impactada por lo que vio después.

"Nos vemos esta noche, Lucian". La sensual mujer plantó sobre el rostro de Lucian un beso enorme, dejando un

poco de labial rojo en su mejilla y luego le susurró algo al oído. Su falda ajustada acentuaba su figura de reloj de arena, su cintura delgada y sus largas piernas. No había dudas de que esa mujer era el sueño de cualquier hombre.

El cerebro de Amelia se quedó en blanco al ver esa escena. El aire a su alrededor se volvió irrespirable y de pronto fue como si sus piernas se hubieran vuelto de gelatina, sentía que iba a desplomarse en cualquier momento.

Era sumamente extraño, ¿por qué ella habría de sentirse así?

La mujer tenía el pelo largo y ondulado y un perfume penetrante. Al pasar junto a Amelia, le brindó una sonrisa fría.

Lucian estaba vestido con un traje impecable que lo hacía lucir aún más apuesto.

¿No había regresado a casa anoche porque había pasado la noche con esa mujer?

Sin quererlo, esa pregunta retumbó en su cabeza y no la dejó tranquila.

"Entremos, señora Amelia", le recordó Erick.

Ella asintió e intentó calmarse repitiéndose una y otra vez que su matrimonio era solo un teatro.

Se suponía que no debía importarle que Lucian pasara la noche con nadie.

Además, ya Courtney le había advertido que antes de casarse él solía salir con una chica nueva cada semana

Tenía que tratar de asimilar esa realidad.

"Espero no molestar", dijo al entrar. Luego se sentó en su escritorio y empezó a hojear unos documentos.

Lucian la miró por largo rato sin decir nada.

De la nada, le explicó: "Esa era Sasha, una vieja compañera de la secundaria... Acaba de regresar a la ciudad luego de haber culminado sus estudios en el extranjero".

'¿Y qué? Sé perfectamente lo que pasó. Apuesto a que cenaron, fueron a por un par de tragos y terminaron ebrios. Esas cosas pasan'.

Su mente empezó a imaginar diversos escenarios.

'¿Qué me sucede? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ese beso que le dio esa mujer?'.

Incapaz de concentrarse, Amelia soltó los documentos sobre el escritorio y se rascó la cabeza.

Lucian estaba algo confundido por su respuesta, así que se le acercó y le preguntó: "¿Qué te pasa?".

"No, nada, estoy bien...". Ella no pensaba que pudiera hacer algo de todos modos.

"Levanta la cabeza". Lucian se inclinó hacia ella, pasando sobre el escritorio; como era alto, podía hacerlo sin esfuerzo. Estaban tan cerca el uno del otro que cuando Lucian extendió su mano a ella se le aceleró el corazón y se puso roja. Amelia no sabía lo que él pretendía hacer, pero de todas formas le hizo caso.

"¿Tengo algo en la cara?", le preguntó cuando vio que le acariciaba los labios como si tratara de quitarle algo.

"Migajas de pan", respondió Lucian débilmente.

Amelia bajó la cabeza y le agradeció en voz baja.

Se había concentrado tanto en comer rápido que se la había olvidado limpiar su rostro.

Lucian contempló su cara sonrojada y luego se inclinó más hacia ella, posando sus dedos sobre su rostro y obligándola a que lo mirara a los ojos.

'Dios mío, ¿qué está haciendo?'.

Ella podía sentir el calor de su aliento y su perfume de menta en la nariz.

Lucian era un hombre sumamente guapo y por mucho que quisiera mantener la calma, se le hacía imposible; simplemente no podía permanecer indiferente.

Amelia estaba tan nerviosa que le temblaba el cuerpo, tenía miedo de que si Lucian se acercaba más, no sabría cómo reaccionar.

Sus ojos eran hipnóticos y ella se quedó pasmada cuando sus pupilas penetraron en las suyas.

"Amelia, ¿estás...?". Lucian la miraba con los ojos entrecerrados, esbozando una pequeña sonrisa.

"No, yo... ¡Ah!". Quería explicarse, pero cuando alzó la mirada se dio cuenta de lo cerca que estaba su rostro del suyo y no pudo mantener la compostura.

Aunque apenas fue por una milésima de segundo, sus labios llegaron a rozarse y Amelia pudo sentir una corriente eléctrica recorriéndole el cuerpo. Estaba aturdida y no podía ni moverse.

El beso fue solo un accidente, de hecho, para Lucian no significó gran cosa, sino que solo contempló su reacción.

"Ejem, hay trabajo por terminar", susurró ella, todavía sonrojada.

Lucian no pudo evitar sonreír ante su intento de fingir que nada había pasado. Acto seguido, caminó hasta el sofá de cuero y se sentó a examinar unos documentos; aunque la verdad era que no podía concentrarse en lo que estaba haciendo porque no dejaba de pensar en el beso.

Los labios de Amelia eran tan suaves y tenían cierto aroma a jazmín que lo hipnotizó.

En ese instante, Amelia sintió que le ardía la cara aún más que ayer después de que Francis la abofeteara. Solo quería poder trabajar tranquila, pero no podía concentrarse porque no dejaba de pensar en ese beso accidental que había compartido con Lucian.

Todo el día lo pasó aturdida, pero por fortuna, él la dejó sola casi toda la jornada para que pudiera calmarse.

"Vámonos". Lucian la miró y luego examinó los documentos que estaban esparcidos en su escritorio y demandó: "Ordena eso primero".

"Bueno". Ella estaba tan nerviosa que trató de hacerlo lo más rápido posible y cuando terminó se dio cuenta de que Lucian todavía estaba allí. "¿Qué sigues haciendo aquí?", le preguntó con un susurró apenas audible.

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