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   Capítulo 27 La novia de Lucian

Adicto Por Xiomara Palabras: 10261

Actualizado: 2020-01-08 00:44


"Lucian... ¿no ibas a...? Pensé que estabas con tu novia", dijo Amelia, en evidente estado de ebriedad, cuando reconoció al hombre frente a ella.

Entonces finalmente vomitó.

Lucian no dijo nada y solo le frotó la espalda y la ayudó a ponerse de pie cuando terminó de vomitar.

Amelia sintió como si estuviera flotando antes de caer en sus brazos.

Después de eso, solo sintió suavidad a su alrededor.

"Prepara un poco de agua con miel para la señora Amelia". Una voz fría provino de alguna parte cuando ya estaba acostada en la cama.

A pesar de lo borracha que estaba, ella todavía tenía una buena idea de lo que estaba pasando.

Como había asumido que Lucian saldría con Sasha esa noche, lo menos que esperaba era toparse con él al llegar a casa.

Recordó que la noche en que lo conoció, ella también estaba borracha, aunque sin dudas aquella vez estaba mucho más ebria porque no recordaba nada.

"Quítale la ropa y ponle la pijama", ordenó, mientras se alistaba para salir.

"No... no pienso quitarme nada", replicó ella con los ojos cerrados. Como pensaba que sería Lucian quien la desvestiría, no quiso aceptar la ayuda de nadie.

"Señora Amelia, su ropa se ensució con vómito; dormirá mejor con una pijama limpia", dijo Lily suavemente. La criada no quería hacer nada sin la previa aprobación de Amelia.

"Lily... está bien", murmuró mientras le asentía.

"Señor Lucian, ya la señora se cambió la ropa", anunció al cabo de un rato.

"Está bien", asintió Lucian con los ojos fijos en Amelia, quien seguía acostada en la cama.

El vómito la había ayudado a deshacerse de todo el alcohol que había ingerido esa noche, por lo que ya no estaban tan ebria, aunque todavía no se quedaba quieta y se quitaba la sabana a cada rato porque sentía calor.

Lucian permaneció parado cerca de la cama, contemplándola con el ceño fruncido y la mirada sombría.

"No te quites la cobija". Mientras se sentaba al borde de la cama, Lucian volvió a arroparla y no se fue hasta que ella dejó de dar vueltas y se quedó dormida.

Al día siguiente, Amelia se despertó al mediodía. Mientras se incorporaba, entrecerró los ojos y se frotó la frente. De pronto, algo le pasó por la mente y se paró enseguida. "¡Mierda! ¡Llegaré tarde al trabajo!", maldijo en voz baja.

"¿Está despierta, señora Amelia?". Lily entró a la habitación con una bandeja de comida en las manos y no tardó en darse cuenta de su expresión conmocionada. "Ya he lavado su ropa, señora".

"¿Qué?". Estaba tan aturdida que ni siquiera se había dado cuenta de que había dormido en la habitación de Lucian.

"Sí, parece que anoche llegó algo ebria y por eso el señor la trajo a dormir a su habitación", explicó Lily.

Amelia se devanó los sesos tratando de recordar.

Todo era demasiado borroso en su mente, solo podía recordar que alguien la había cargado y le hablaba... Luego se miró la pijama que tenía puesta y gritó: "¿Y qué le pasó a a mí ropa?".

¿Lucian la había ayudado a cambiarse?

"Anoche se vomitó y el señor Lucian me pidió que le cambiara la ropa". Lily estaba un poco confundida. ¿Por qué le aterraba tanto la idea de que su propio marido le cambiara la ropa? Lily no pudo evitar comentar entre risas: "Oh, señora Amelia, el señor Lucian es un buen hombre; cualquiera mataría por estar en su lugar, pero parece que siempre anda con miedo de que se aproveche de usted".

Amelia estaba un poco avergonzada, pues era perfectamente normal que un esposo ayudara a su esposa a cambiarse la ropa y no había razón para hacer un escándalo al respecto.

Para apaciguar la confusión de Lily, arguyó una excusa: "Lucian es demasiado quisquilloso con la limpieza, temía que le diera asco el olor a vómito".

"Oh, ya veo. Usted es tan considerada, señora Amelia, no es de extrañar que el señor Lucian esté tan enamorado". Lily comprendió a lo que se refería y no tardó en mirarla con admiración.

A pesar de que solo había dicho la primera excusa que le pasó por la mente, Amelia no esperaba que saliera tan bien.

"¿Dónde está Lucian?". Aunque sabía que probablemente estuviera en el trabajo, todavía tenía que preguntar.

"El señor Lucian le dejó una nota, tal vez debería leerla primero". Lily sacó un trozo de papel de su delantal y se lo entregó a Amelia, tal como él se lo había ordenado.

¿De verdad Lucian le había dejado una nota?

En estos días, recibir un mensaje que no fuera a través de algún medio digital no era muy común.

Obviamente, la nota despertó su curiosidad de inmediato.

Cuando Amelia desplegó el trozo de papel, palideció al leer su letra firme y fuerte; la curiosidad en su interior fue reemplazada por la conmoción y la confusión.

No había forma en que Lucian pudiera estar en su sano juicio, pues en la nota la instaba a meditar sobre sus errores todo el día frente al retrato de Iris.

"¿Qué ocurre, señora Amelia?", preguntó Lily, preocupada, cuando notó la extraña mirada en su rostro.

"Uhm... no, no pasa nada", respondió, forzando una sonrisa mientras volvía a leer la nota. Después de releerla, caminó hasta la habitación donde estaba el retrato de Iris.

Detrá

s de ella, pudo escuchar la voz de Lily, instándola a comer algo primero, pero no le hizo caso.

En realidad no estaba molesta por la nota, sino consigo misma por haber bebido tanto anoche. Es por eso que necesitaba hablar con Iris y desahogarse un poco.

Al principio se enojó por la nota, pero luego lo pensó mejor y supo que no tenía sentido estarlo.

Mientras tanto, en la sede del Grupo Zhan.

"Lucian, ¿por qué no te quedaste conmigo anoche?". Sasha tomó un poco de vino de su copa y luego la dejó en la mesa antes de caminar hacia él. "Leí muchas cosas sobre ti cuando estaba en el extranjero, pero no te preocupes, no pienso enloquecer, sé que los hombres tienen sus necesidades"..

Lucian alzó la mirada para ver a la mujer frente a él, sin poder ignorar la ola de decepción que lo embargaba.

Los años fuera del país parecían haber cambiado mucho a Sasha.

Honestamente, él prefería a las mujeres castas antes que aquellas que se pavoneaban con sus conquistas.

En la cena del otro día, Sasha no dejó de mostrarle afecto a varios hombres. Él al principio pensó que debía estar emocionada por verlos después de tanto tiempo, pero luego de un sopesarlo se dio cuenta de que estaba equivocado.

Él mismo había pasado un tiempo fuera del país y nunca había actuado de esa forma; fue entonces que se dio cuenta de que realmente le gustaban las chicas introvertidas.

Al pensar en eso, la imagen de Amelia apareció de repente en su mente.

Amelia siempre había sido muy reservada y a menudo saltaba ante cualquier acercamiento. Siempre que estaba cerca de ella, se comportaba con timidez y después de su primer beso, ella parecía tan conmocionada... ¡Era como si quisiera reprenderlo por eso!

Sasha pudo notar al instante la sonrisa que se esbozó repentinamente en su rostro y la tomó como una buena señal; es por eso que se sentó en su regazo y le coqueteó: "Lucian, no quiero volver a verte en las noticias con otra chica, yo debería bastar para ti".

Ella parecía muy segura de sí misma, incluso cuando habían pasado tres años. Como hasta entonces no había dicho nada, Sasha asumía que él todavía tenía sentimientos por ella.

"¿Leíste el periódico?". Ingenuamente se había negado a aceptar esa posibilidad.

"¿Te refieres a tu matrimonio?". Por supuesto que Sasha se había enterado; fue precisamente eso lo que la hizo volar de regreso en primer lugar.

"Sí y justo ayer conociste a mi esposa", respondió con frialdad. Acto seguido, soltó sus manos que le rodeaban el cuello y la apartó. "Ahora soy un hombre casado, señorita Sasha, más vale que te comportes", dijo en un tono serio.

La mujer se puso tiesa y quedó aturdida, simplemente no podía creer lo que Lucian acababa de decirle.

Tres años atrás, Francis la había humillado y la había tratado como un pedazo de basura; fue tal su agravio que Sasha tuvo que abandonar el país, pero antes de marcharse, Lucian le había prometido hacer algo para compensarla.

Casarse con Lucian y convertirse en miembro de la familia Zhan siempre había sido un sueño para ella.

"¿Señorita Sasha? Nunca me habías llamado así antes, Lucian...". El corazón le dolió cuando sus ojos se toparon con esa mirada gélida y sombría, fue como si una arpía le hubiese arrancado las vísceras.

Si perdía a Lucian, su sueño de casarse con una familia prestigiosa se haría añicos.

Y si eso pasaba, ¿entonces quién iba a compensarle todo el dolor y la humillación que había sufrido en esos tres años?

"Admito que solo me casé con Amelia para evadir un matrimonio arreglado por mis padres, pero no fue solo por ti". Por mucho que sintiera pena por ella, él todavía debía pensar en sí mismo primero, "¡Lucian, no me digas que te gusta esa mujer!". La rabia era evidente en su rostro.

Él permaneció en silencio por mucho tiempo, lo cual echó a volar la imaginación de Sasha.

"Genial, me preguntó qué clase de poder tiene esa mujer, porque no solo te derrotó sino que se casó contigo", se burló con una sonrisa amarga en el rostro.

"Sasha, solo espero que podamos terminar esto por las buenas; no le eches la culpa a nadie porque es algo que solo nos compete a los dos; por favor, deja a Amelia fuera de esto". Lucian frunció el ceño y aunque se sentía mal por ella, temía que terminara desquitándose con Amelia.

"Lucian, ¿no solías ser un casanova? ¡Ahora resulta que sales a defender a esta chica Amelia! ¿Tienes idea de la falta de respeto que eso significa para mí?". Sasha se congeló cuando vio lo nervioso que estaba Lucian.

"Todavía me siento culpable cada vez que recuerdo lo que mi madre te hizo, pero eso no quiere decir que te ame". Si bien era cierto que le había prometido compensar el agravio de su madre, no era una promesa por amor sino por culpa.

"Bueno, parece que estuve delirando todo este tiempo". Sasha estaba pálida y además de la decepción, se sentía terriblemente herida.

"Por favor, avísame si necesitas algo, Sasha. Haré todo lo posible para ayudarte si me lo pides".

Lucian prácticamente estaba diciendo que estaba dispuesto a darle todo, menos aquello que ella realmente quería: amor y matrimonio.

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