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   Capítulo 29 Dime cariño

Adicto Por Xiomara Palabras: 6363

Actualizado: 2020-01-08 01:04


A la mañana siguiente, en SJ Garden.

Amelia se levantó temprano y se puso su ropa deportiva. Cuando bajó las escaleras, lo primero que vio fue a Lucian sentado en el sofá tomándose una taza de café.

Su rostro se amargó por completo, al igual que su humor. "Buenos días, señor Lucian", lo saludó.

Él la miró y señaló la cocina: "Lily está preparando el desayuno; ah y por favor dime cariño".

"¡Bah!", soltó sin dudarlo, pero luego se dio cuenta de que quizás había sido exagerado de su parte responder de esa forma, por lo que se retractó: "Lucian, sé que solo lo haces porque te sientes culpable, pero honestamente no quiero ser parte de eso".

¡Si iba a decirle "cariño" a alguien sería a su verdadero esposo, no a él!

Lucian apretó la mandíbula, visiblemente molesto y la agarró por el brazo: "Está bien si no me quieres llamar así, pero no tendré problemas en colgar las fotos en la habitación y si Lily pregunta le puedo decir que me gusta mucho admirar la figura sexy de mi esposa de vez en cuando".

"¡Eres un sinvergüenza, Lucian!". Amelia estaba demasiado enojada como para decir nada más.

"Como tu esposo legítimo, no se puede decir que esté violando ninguna ley; no deberías avergonzarte por algo que es perfectamente normal". Parecía que Lucian estaba dispuesto a apostarlo todo y ella podía sentir su aliento caliente en la mejilla, estremeciéndose de pavor mientras su corazón no dejaba de latir aceleradamente.

'¡Dios mío! ¡De verdad piensa que puede hacer lo que le dé la gana conmigo solo porque es apuesto!'.

Sin embargo, para su sorpresa, su corazón no protestó en lo más mínimo.

Al darse cuenta de que Amelia había dejado de moverse de repente, Lucian sintió que no podría seguir controlándose.

"Te doy tres segundos para que te decidas, ¿lo quieres hacer o no?", la amenazó. Mientras enterraba su rostro, pudo sentir la suave piel de Amelia y su aroma embriagante.

Definitivamente, ella tenía algo especial.

Como sabía que no tenía otra opción, Amelia dijo débilmente: "Ca... riño...".

Esas tres sílabas fueron insoportables para ella.

"¿Qué? Lo siento, pero hablas tan bajito que no puedo entender lo que dices, por favor, alza la voz", suplicó Lucian, comportándose como un niño mimado.

Amelia frunció el ceño y la rabia resplandeció en sus ojos.

¡Ni siquiera había querido decirlo en primer lugar y ahora quería que lo repitiera!

"Olvídalo, ya veo que no quieres hacerlo", replicó, visiblemente irritado.

"¡Cariño!" gritó ella, enojada.

Esta vez no solo la escuchó Lucian, sino también Lily, quien estaba en la cocina.

"Eso está mejor, así me gusta". Lucian sonrió y bromeó: "Bueno, si me llamas así siempre...".

"¡Debería darte vergüenza!", replicó Amelia, indignada, mientras se apartaba de él.

Por un momento, la mano de Lucian quedó congelada en el aire, pero después se recompuso y siguió tomando su café tranquilamente.

Mientras se ponía los zapatos, Amelia se dio cuenta de que él pasó a su lado, pero lo ignoró y salió de la mansión.

Al principio, ella tenía la intención de caminar hasta la parada de taxis, pero cuando salió vio que Lucian le tocaba la bocina de su Lamborg

hini.

No obstante, Amelia simplemente lo ignoró y siguió caminando.

Pero él no se quedó tranquilo y siguió tocando la bocina a todo dar.

Molesta, Amelia se detuvo y miró hacia el auto: "¿Qué es lo que quieres, Lucian?".

¿No había sido él quien le había dicho que podía salir hoy? ¿Por qué la molestaba entonces?

"Bueno, me gustaría pasear con mi esposa hoy". Esta vez su mirada no irradiaba indiferencia, sino que más bien lucía apuesto y juvenil.

Ella no pudo evitar apretar la mandíbula, pues le parecía tonto que Lucian se empeñara en llamarla su esposa.

¡Estaban fingiendo! ¿Por qué razón se esforzaba tanto en hacerlo lucir real si no estaban delante de nadie?

"Gracias por la oferta, pero puedo tomar un taxi", se negó descaradamente.

"Sra. Amelia, no sé si es que no me entendiste o es que te haces la tonta, pero te dije que quisiera salir contigo hoy, solo nosotros dos... En vez de que andes deambulando por ahí sola...", dijo Lucian con indiferencia, levantando las cejas y sonriendo.

"¡Ya esto es demasiado!". Lo primero que habían acordado era que no se entrometerían en la vida del otro cuando no estuvieran en público y ahora estaba haciendo justamente eso.

Eso le hacía hervir la sangre, solo quería golpearlo en la cara con todas sus fuerzas.

A pesar de lo enojada que estaba, Lucian le sonrió y le dijo relajadamente: "Solo súbete al auto, te prometo que lo pasarás genial hoy".

"¡No quiero salir contigo!". Después de todo, no había garantía de que realmente fuera a disfrutar su día con él.

Entonces, se negó sin dudarlo.

"¿En serio? Bueno, ya que no quieres salir conmigo, ¿por qué no te quedas en SJ Garden y me esperas? Yo voy a ver a Sasha, ella me dijo que iba a preparar un delicioso almuerzo hoy y me pidió que fuera a su casa al mediodía". Cambiando el tono por uno lleno de culpa, continuó: " No creo que a mi esposa le guste la idea de que esté saliendo con otras mujeres".

Sasha... la mujer que lo besó justo frente a ella.

Amelia no podía negar el hecho de que se sentía nerviosa.

Sin embargo, cuando recordó las razones por las cuales Lucian se había casado con ella, esbozó una sonrisa y respondió: "No tengo ningún problema con eso".

El rostro de Lucian se volvió sombrío mientras la veía triunfante. '¡Qué mujer tan doble cara', maldijo internamente.

Anoche cuando estaba hablando con su madre, no dejaba de decirle que no quería separarse de él y ahora actuaba como si no le importara en lo más mínimo. ¿Qué era lo que quería entonces?

"Genial", dijo Lucian mientras se mordía el labio inferior.

La sonrisa en el rostro de Amelia desapareció tan pronto como vio que el auto se ponía en macha y se desdibujaba en la distancia. Su corazón se hundió de repente y el estómago se le ató en un nudo; esta vez no podía negar que estaba herida.

Lucian solo había dicho eso para hacerla enojar, pero justo cuando estaba por dar la vuelta, escuchó su teléfono sonando y, al levantarlo, vio que era Sasha quien lo estaba llamando. Con el ceño fruncido se negó a responderle, pero luego de pensar en las cosas terribles que su madre le había hecho, se arrepintió y decidió contestar.

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