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   Capítulo 30 Asuntos que atender

Adicto Por Xiomara Palabras: 7565

Actualizado: 2020-01-08 05:16


"Hola, Lucian, ¿podrías venir? Yo, bueno... tengo gastroenteritis aguda y me siento tan mal que ni siquiera me puedo parar de la cama...", dijo Sasha débilmente.

"Está bien", accedió él con el entrecejo junto.

Enseguida puso el auto en reversa y vio la figura de Amelia desde el espejo retrovisor. Luego de frenar junto a ella, le dijo: "Sube al auto, tengo que encargarme de algo".

Amelia quedó confundida. Si era él quien debía ocuparse de algo, ¿por qué debía subirse al auto?

¿Será que le había pasado algo a su padre?

"¿Cómo está mi padre?", preguntó tan pronto como se subió al vehículo.

Con las cejas fruncidas, Lucian dijo con indiferencia: "Tu padre está bien. Es Sasha".

Amelia se sintió aliviada, pero ahora estaba más confundida que nunca. ¿Qué tenía ella que ver con Sasha?

"¿Por qué no vas tú? ¿Por qué tienes que llevarme contigo?", inquirió.

"¿Podrías dejar de hacer tantas preguntas?". Su voz fue ligeramente severa, como si no estuviera de humor para hablar.

Amelia cerró la boca y la mantuvo cerrada por el resto del viaje.

'¿Qué tengo que hacer yo allí? ¿No se pondrá celosa su novia si me ve con él?', se preguntó.

Cuando llegaron al centro de la ciudad, ella tuvo la intención de bajarse del auto, pero Lucian no redujo la velocidad sino hasta que llegaron a una apacible área residencial.

El lugar parecía agradable para vivir, pues había árboles por todos lados e incluso el aire se sentía más fresco.

Cuando llegaron al lugar, Lucian se bajó primero y luego le dijo a Amelia: "Ven, acompáñame".

"Está bien", respondió ella, sin tener muy en claro lo que estaba sucediendo, pero obedeciéndole de todas formas.

En el sexto piso de la torre B.

Lucian se paró en la puerta y tocó el timbre; luego de un rato, la puerta se abrió.

"Lucian, finalmente estás aquí...", dijo Sasha mientras se acercaba para abrazarlo y besarlo.

'¡Mi Dios! ¿Acaso solo me pidió que viniera para ver cómo se besuqueaba con su novia?'.

Aunque fue ella quien se le insinuó para abrazarlo y besarlo, él no se negó y eso decía algo...

Después, Sasha enterró su rostro en su pecho.

"¿Estás bien?", preguntó él, inexpresivamente.

En realidad era muy extraño que tratara a su novia de esa manera.

"No me siento muy... bien...", se quejó Sasha, mientras agarraba su mano y la llevaba a su estómago.

Parecía que ninguno notaba la presencia de Amelia.

Evidentemente, ella se sintió muy avergonzada y quiso marcharse, pero justo cuando se movió, Lucian dijo de repente: "Amelia, el número del Dr. Chen está en mi teléfono. ¿Podrías llamarlo por mí?".

Amelia no podía asimilar que le estuviera hablando, ¿no se pondría celosa su novia?

"Está bien", respondió torpemente.

Mientras tanto, Sasha se puso pálida como una sábana.

"No te molestes, Lucian, ya tengo mi tratamiento; me sentía tan mal que no podía ni ponerme de pie, pero creo que ya me siento mejor", tartamudeó. Era más que obvio que solo estaba fingiendo. "Gracias, Amelia", dijo mientras la miraba.

"De nada", respondió ella con un ademán.

Le sorprendió gratamente descubrir que Sasha no solo era hermosa, sino también muy amable.

"Entra, entra, no te quedes afuera", instó, al tiempo que tomaba su mano y la hacía pasar.

En ese instante, Amelia se sentía como una marioneta al servicio de Lucian. Aprovechó para mirarlo de reojo y se pudo dar cuenta de que no parecía muy contento.

"Amelia, mi medicina está en esa gaveta de atrás. ¿Podrías pasármela?", le pidió Sasha mientras se agarraba el estómago.

"Vale". Como ella también había sufrido de malestares gastrointestinales, era consciente de lo incómodo que podía llegar a ser. Obedientemente le pasó las pastillas y se ofreció: "Señorita Sasha, ¿quisieras que te prepare a

lgo de comer?".

Sasha estaba sorprendida y se volteó a ver a Lucian sin saber qué decir.

Al notar su reacción, Amelia añadió: "Oh, no te preocupes, Lucian está muy preocupado por ti; probablemente esté aterrado. Prepararé algo sano para que tu estómago tenga como soportar esos medicamentos, te hará bien".

Dicho eso, se fue a la cocina.

Mientras sopesaba lo que había pasado, Sasha no pudo evitar soltar una risita; parecía que no resultaba difícil llevarse bien con Amelia después de todo.

"Toma asiento, Lucian", dijo mientras tiraba de su brazo.

"¿Por qué fingiste estar enferma?", preguntó con frialdad.

Sorprendida, ella fingió inocencia. "¿De qué estás hablando? Todavía me siento mal...".

Y de pronto se tiró en los brazos de Lucian, actuando como si estuviera a punto de desmayarse. "Lucian, viví en el extranjero por mucho tiempo y cada vez que me enfermaba tenía que echarme en la cama todo el día a esperar que se me pasara. Sin embargo, ahora que estoy de vuelta puedo confiar en que tu estarás conmigo para cuidarme; solo quisiera estar contigo a todas horas porque a tu lado el dolor desaparece...".

Justo en ese momento, Amelia había salido a preguntar si podía añadir champiñones a su receta, pero luego de encontrarlos en esa posición tan íntima, se quedó muda.

Al final decidió regresar a la cocina y usar los champiñones porque sabía que eran buenos para la gastroenteritis.

Sasha no pudo evitar sentirse triunfante mientras la veía retroceder.

Entonces Lucian dijo:

"Bueno, pero si te sientes tan mal, ¿por qué no te acuestas?". El hecho de que mencionara sus vicisitudes viviendo en el extranjero, le ablandó el corazón.

Y aunque ella se le abalanzó, no la evadió.

Luego de dejarla en su habitación, Lucian tuvo la intención de regresar a la cocina para ver cómo estaba Amelia, pero ella lo agarró por la muñeca y se lo impidió.

"¡Sasha, por favor!". En ese instante solo quería ver a Amelia.

Lucian había asumido que Sasha enloquecería al ver a Amelia llegando con él, pero para su sorpresa, no fue así, pues la mujer ni siquiera parecía notar su presencia.

"Lucian, sé que estás casado, pero al menos deberías darme tiempo para procesar todo esto". Las lágrimas brotaron de sus ojos mientras continuaba: "¿Podemos seguir siendo amigos? Aunque no podamos estar juntos, no me puedes dejar así como así... eres la única familia que tengo".

Pero sus palabras no lograron conmoverlo. "Solo trata de descansar, iré a ver cómo le va a Amelia".

Eso no le agradó para nada a Sasha, pues lo agarró por la manga y le suplicó: "Lucian, por favor. Solo quédate conmigo un rato".

Con el ceño fruncido, él simplemente se quedó parado, dejando que ella lo atrajera hacia la cama.

Sasha esperaba que al menos él pudiera sentarse a su lado a hacerle compañía, honestamente no pensaba que se iría de inmediato. Tenía el corazón encogido, pero aun así insistió.

"Lucian, yo te amo mucho. No me arrepiento de nada, ni siquiera de las cosas que me dijo tu madre; no te culpo por eso, honestamente no creo que seas una mala persona, sé que no me dejarías", sollozó Sasha, luciendo deplorable mientras las lágrimas le inundaban el rostro.

Acercándose a él, dejó reposar la cabeza entre sus brazos y respiró hondo para sentir su aroma.

"¡Lucian, te amo. Te amo tanto!", exclamó con gallardía.

Su voz se elevó como si estuviera emocionada.

Mientras tanto, Amelia había terminado de preparar la comida y se acercaba a la habitación para llamar a su puerta, pero cuando escuchó eso se paró en seco. Estremecida, no pudo evitar recordar la vez que había atrapado a Jasper y Yolanda haciendo el amor.

Sin embargo, esta vez era diferente porque el corazón le dolía de una forma punzante e insoportable.

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